Laurentino Tejerina Marcos, alias Peñaubiña (Vida y obra)

La agitada vida de Laurentino Tejerina Marcos, alias Peñaubiña

Laurentino Tejerina Marcos (1895-1944)

Laurentino Tejerina Marcos (1895-1944)

Laurentino Tejerina Marcos, alias Peñaubiña (1895 -1944 ) Nació en 1895 en Villamartín de Don Sancho (León, España) y murió el 17 de febrero de 1944 en Viloria (León, España).
 
Sin padre, fue educado por un abuelo maternal que le obligó a dejar el hogar de niño. Cuando tenía 14 años empezó a trabajar como dinamitero en las minas de Santa Lucía. Afiliado a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), participó en los movimientos huelguísticos de la época. Se negó a ir al servicio militar; detenido, fue enviado a un batallón disciplinario africano durante tres años.
 
De nuevo en León, fue encarcelado en varias ocasiones. Se unió sentimentalmente a Rosina García y adquirió de manera autodidacta conocimientos de arquitectura y de construcción que le ayudaron fuerza y le dieron un cierto prestigio  profesional.
 

Hacia 1915 trabó amistad con Buenaventura Durruti, que luego se prolongarían epistolarmente (1917-1919). En 1918 fundó un grupo anarquista en León. Entre 1919 y 1920 implantó con otros compañeros un Sindicato de Oficios Varios de la CNT, que, junto con otras actividades reivindicativas, lo llevaron a las cárceles de Oviedo y de Burgos.

En 1923 fue detenido a raíz del atentado contra el ex gobernador de Vizcaya Fernando González Regueral y de nuevo en enero de 1925 por propaganda ilegal. Después de liberado, se estableció un tiempo en Miranda de Ebro con Julián Floristán, al tiempo que estaba procesado por un delito de imprenta y por el que le pedían cinco años de prisión, trabajando de albañil.

Huyendo de la posibilidad de la cárcel, pasó con Julián Floristán a Francia, aprovechando que estaba en libertad condicional. En esta época se declaró vegetariano y anarconaturista. Por este hecho, detuvieron a su compañera y la enviaron al penal de Burgos, con una hija de tres años (Violeta) y embaraza de un segundo hijo.

Una vez libre, la pareja se reunió en Biarritz, donde Tejerina vivía bajo el nombre de Valentín Castillo .

En Francia militó en varios grupos anarquistas y fue detenido a raíz de las manifestaciones en apoyo de los militantes italoamericanos Sacco y Vanzetti.

En 1931, aunque en Francia tenía la vida solucionada, se acogió a la amnistía republicana y regresó a la Península.En León puso en marcha una enorme actividad militante y orgánica.

En diciembre de 1931 presidió un mitin de Durruti. En 1933 fue procesado por una huelga en Astorga y fue considerado el jefe de la huelga de diciembre de ese año y por la que acabó encarcelado en 1934.

Fue nombrado en varias ocasiones secretario de la Federación Local de la CNT de León. Con el levantamiento del 18 de julio de 1936, marchó a Viloria, pueblo de Rosina, pero consciente de la enemistad de la familia su compañera, huyó hacia el Norte, dejando con pena por el camino su hija Violeta, de 13 años .

En Pola de Gordón, donde se agrupaba la resistencia, fue nombrado delegado de Hacienda y de Abastos, y desde el Comité de Villamanín pasa a comandar el Batallón de Cazadores 206 («Batallón Tejerina»), integrado por anarquistas leoneses y que recibió una mención especial para la toma de la fortaleza de Peña Ubiña, de ahí su mote Peñaubiña .

En 1937 fue nombrado subdelegado de Trabajo para León. Con la toma del frente Norte, se mostró partidario de restar y organizar la guerra de guerrillas. Tras una breve estancia en Buiza, en casa de su viejo compañero Braulio, se escondió en Viloria, en la bodega de una hermana de Rosina, Ángela.

Enfermo de paludismo, que había reunido en África, y de las secuelas de la guerra, y con un cáncer en el hígado, aguantó escondido cuatro años en un hoyo excavado en una habitación con piso de tierra, defendiéndose de los registros policiales y del odio de sus sobrinos.

Gravísimo, fue llevado en taxi por su hijo Antonio hasta el Sanatorio Miranda, donde estuvo ingresado bajo el nombre de Ángel García . Después de 11 días hospitalizado, su hijo lo llevó a morir con los suyos.

Laurentino Tejerina Marcos murió el 17 de febrero de 1944 en Viloria (León, España) y fue enterrado en el mismo hoyo que le había servido de escondite. A principios de 1945 su hijo Antonio Laurentino fue detenido por cinco policías y le obligaron a desenterrar el cuerpo de su padre.

El secreto se había roto por la confesión bajo tortura de alguno de los detenidos que habían sido escondidos con Tejerina. Los restos fueron llevadas en una caja en el cementerio, pero el cura de Onzonilla se negó a sepultarlo en sagrado por «hereje» y fue enterrado en una sacristía en ruinas que después fue incorporada al cementerio.

Muere el 17 de febrero de 1944 en Viloria (León, España) el anarquista y anarcosindicalista Laurentino Tejerina Marcos, también conocido como Peñaubiña .El 19 de julio de 2009 en Viloria compañeros cenetistas le rindieron un homenaje a él y a todos los compañeros de sufrieron la represión.

 

 

«Mi padre ha sido el anarquista que más hizo por León, Durruti marchó»

Aurora Tejerina tiene recuerdos de León desde los tres años. Era 1931. Y la IIª República acababa de nacer. «Esa plaza se llamaba Plaza de la Libertad y los leoneses no lo saben», afirma apuntando a la plaza de Santo Domingo.

Hoy participa en el homenaje libertario que con el que se cierra las jornadas Hálito Durruti a las 20.00 horas en el salón de actos del Ayuntamiento de León. Se sentará con Manuel Durruti, sobrino de Buenaventura Durruti, y Víctor Crémer, nieto del escritor y periodista Victoriano Crémer fallecido este año.

Aurora Tejerina se hospeda en el hotel Alfonso V, en la calle Padre Isla, unos metros más abajo de la casa familiar por aquellos años, donde llegaron a acoger a «alemanes anarquistas que ya entonces huían de la persecución de Hitler». Su padre fundó en León la FAI y la CNT, en 1916 y 1917 y aparte de episodios carcelarios esporádicos fue condenado en León a 30 años de cárcel «por escribir sobre los crímenes del rey y de la dictadura de Primo de Rivera».

Logró evadirse a Francia de la prisión de Burgos, razón por la que Aurora y su hermano Antonio nacieron en Biarritz. Los primeros días del golpe, «mi padre fue a la radio en León, a pedir al pueblo que se levantara y al Gobierno Civil a pedir armas. El gobernador se negó y a los pocos días fue asesinado. He oído decir a importantes historiadores que perdimos la guerra por la negativa de los socialistas de armar al pueblo, por permitir que el Ejército entrara por Algeciras y a causa del apoyo internacional al fascismo».

Su familia se refugió en Viloria de la Jurisdicción, en la casa de abuela materna. Allí pasa Aurora la guerra, mientras su padre lucha en el frente norte con el Batallón 206 formado por milicianos anarquistas, y la posguerra hasta que logra reunirse con su madre y sus hermanos en Francia en 1949. Su padre quedaba enterrado en el cementerio de Viloria. Vivió seis años como un topo en una trinchera abierta en la bodega y tres enterrado clandestinamente.

Cuando se descubrió el enterramiento tras detener a un grupo de anarquistas que habían sido acogidos en la casa, su hermano y su tía fueron juzgados por «inhumación ilegal» y condenados a sendas multas de 120 pesetas. «A mi hermano le echaron de España por indeseable, aunque no consta en la sentencia», aclara.

Aurora Tejerina defiende que el Hálito Durruti «debería ser un homenaje a todos los que lucharon y perdieron su vida. Durruti es conocido mundialmente pero en León no hizo gran cosa porque se marchó».

De su padre destaca que «fue el anarquista que más hizo por León». Recuerda que le bautizaron en la guerra como «Comandante Tejerina Peña Ubiña» porque resistió en tres ocasiones el ataque de las tropas de requetés. «Nunca llevó medallas. Era un revolucionario que amaba profundamente las ideas en las que creía y dio su vida por la humanidad. Fue un adelantado a su tiempo, un anarquista feminista que se codeó con las élites europeas, porque dio conferencias por toda Europa, pero también fregaba en casa. Tal era su coherencia».

Cuando murió, escondido como un topo en la bodega de Viloria, ella también creyó morir. «Le ponía flores y hablaba con él donde estaba enterrado».

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