Mateo Morral Roca (Vida y obra)

 Mateo Morral Roca (1880 – 1906)Nacio en Sabadell, Barcelona (España) en el año 1880  y murió en Torrejón de Ardoz, Madrid, (España) el 2 de junio de 1906
 
Fue un anarquista español. Se le conoce como autor del atentado contra Alfonso XIII y Victoria Eugenia el 31 de mayo de 1906, día de su boda.
 

Formación, relaciones y pensamiento.

Era hijo de Martín Morral Badía, un industrial textil de ideología republicana, mientras que su madre era una católica integrista.1

Tras recibir instrucción en una escuela laica, Mateo trabajó en varias casas comerciales de Barcelona y estudió en el extranjero; primero en Francia (con trece años de edad) y luego dos años en Leipzig; especializándose en la industria textil y aprendiendo varios idiomas. Parece ser que en esa estancia en Alemania entró en contacto con el anarquismo, las obras de Nietzsche y el neomalthusianismo de Max Hausmeister.

En 1899 volvió a España para dirigir la fábrica de Sabadell, suscitándose conflictos con su familia a causa de sus intentos de conseguir la concienciación social de sus obreros; participando incluso en las huelgas de 1901 y 1902, y en proyectos de comunas con Albano Rosell.2

Hacia 1901 recorrió junto con otro joven de Sabadell, vinculado a su empresa familiar, varias ciudades alemanas y belgas, además de Londres y París, asistiendo en Londres a una reunión en casa de Errico Malatesta. De vuelta en España decidió abandonar el negocio familiar (su padre le entregó como liquidación de su participación en la empresa la cantidad de diez mil pesetas) y comenzó a trabajar como bibliotecario con Francisco Ferrer Guardia, el pedagogo anarquista fundador de la Escuela Moderna.

Durante este periodo escribió algunos breves textos, como Pensamientos revolucionarios de Nicolás Estévanez, publicado con intervención del propio Nicolás Estévanez Murphy (un militar y ex-ministro de Guerra, de ideología republicana federal) y el político radical Alejandro Lerroux, y con un prólogo de Federico Urales. Tuvo problemas legales.3

También se asoció con Luis Bulffi (médico anarquista que propugnaba la “huelga de vientres” –control de natalidad-) en la Biblioteca Salud y Fuerza, con la que pretendían difundir las doctrinas del pedagogo anarquista y neomalthusiano Paul Robin,4 del que tradujo, junto con Anselmo Lorenzo, el folleto Generación voluntaria. Financió el periódico El Trabajo, órgano de la Federación Obrera de Sabadell. Fue amigo del médico anarquista Pedro Vallina y amante de Nora Falk5 “una muchacha rusa, nihilista, fugada de la persecución zarista, muy vivaracha”.6 Tuvo una relación amorosa con Soledad Villafranca, quien posteriormente declaró que ignoraba que tuviera ideas anarquistas.7

Atentado.

Fotografía histórica de segundos después del atentado contra el rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Fue tomada por un joven estudiante de medicina, Eugenio Mesonero Romanos, nieto del escritor Ramón de Mesonero Romanos, y el periódico ABC la publicó (muy retocada) el día siguiente en su portada, pagando a su autor la extraordinaria cantidad de trescientas pesetas (previamente, se había comprometido a pagar veinticinco pesetas por una fotografía del acontecimiento).8

La casa-pensión en el n° 88 de la Calle Mayor

La casa-pensión en el n° 88 de la Calle Mayor

 Después de intentar sin éxito un atentado contra el rey Alfonso XIII en París en el año 1905, en 1906 viajó a Madrid con el mismo propósito: arrojar contra él una bomba de fabricación casera de las llamadas de inversión, conocidas como bomba Orsini. El propio Mateo Morral había escrito una “descripción minuciosa de cómo debe fabricarse un explosivo” en un libro titulado Pensamiento revolucionario.9

Según Pío Baroja (que conocía a Mateo Morral de frecuentar el Café Candelas de la calle Alcalá,10 al igual que su hermano Ricardo Baroja -le realizó un retrato-11 y Ramón de Valle Inclán -le compuso un poema-12 ) la bomba le habría sido entregada diez días antes del atentado, procedente de Francia y envuelta en una bandera francesa, por su ideólogo favorito, Nicolás Estévanez.13 Éste se encontraba en Barcelona, de incógnito, entre el 16 y el 22 de mayo, fecha en la que salió en barco hacia La Habana.14

El día 20 de mayo, junto con una persona que no fue identificada, Mateo Morral fue visto tallando un mensaje amenazante en un árbol del parque del Retiro: Ejecutado será Alfonso XIII el día de su enlace – Un irredento – Dinamita.15

El 31 de mayo de 1906, día de la boda real, cuando la comitiva se dirigía de vuelta de la iglesia de los Jerónimos al Palacio Real de Madrid, Morral esperaba su paso desde el balcón de la pensión en la que se hospedaba, ubicada en el tercer piso del número 88 (actualmente 84) de la calle Mayor. A las 13h 55′, cuando la carroza real pasaba bajo él, arrojó la bomba oculta en un ramo de flores. El ramo con la bomba tropezó en su caída con el tendido del tranvía y se desvió hacia la multitud que estaba observando la comitiva. Los reyes salieron ilesos pero murieron 25 personas entre militares (15) y civiles. Más de cien resultaron heridas. Otro artefacto, que no llegó a estallar, se encontró al otro lado de la calle, en Capitanía.16

Tras el atentado, Mateo Morral fue a refugiarse, a primera hora de la tarde, en la redacción de El Motín, cuyo director, José Nakens, había realizado unas notables declaraciones tras el asesinato de Cánovas en 1897 (que, aunque conocía al responsable el anarquista Michele Angiolillo no sabía nada de sus propósitos, pero que en todo caso no le hubiera delatado). Nakens facilitó a Morral acomodo en la casa de un tipógrafo de su imprenta, donde pasó la noche.17 Entre los últimos en tener contacto con él estuvo Julio Camba, por entonces un joven periodista anarquista.18

Consiguió escapar de Madrid, pero el 2 de junio fue reconocido por varias personas en un ventorrillo cercano a la estación de Torrejón de Ardoz, la Venta de los Jaireces, donde se detuvo para comer, esperando tomar el tren para Barcelona. Estas personas, que sospecharon de él por sus dedos vendados, su acento catalán y la falta de correspondencia entre sus finos modales y la ropa que vestía (un mono de mecánico), avisaron al guarda jurado particular de la finca de Aldovea, Fructuoso Vega, quien, tras requerirle la documentación, le conminó a acompañarle al cuartelillo de Torrejón.19

Lo que pasó posteriormente es objeto de debate. Las fuentes de la investigación oficial (sumario 220/1906) sostienen que se entregó pacíficamente, pero cuando era conducido por el guarda al cuartelillo, le mató de un tiro y se suicidó a continuación. En cambio, un estudio forense de las cuatro fotografías tomadas al cadáver indica que el orificio que se aprecia en el pecho es de características incompatibles tanto con un disparo a corta distancia como con la “pistola Browning que, presuntamente, llevaba oculta”.20

Su cuerpo y el del guarda fueron mostrados en el ayuntamiento del pueblo, hasta que se los llevaron a Madrid a las pocas horas. “… a la vista del féretro, el pueblo en masa que se hallaba estacionado ante el Ayuntamiento prorrumpió en mueras al asesino y al anarquismo al mismo tiempo que vitoreaba a los Reyes de España. Fue preciso, ante las manifestaciones de hostilidad de los vecinos, y a fin de impedir que destrozaran el cadáver como se proponían, que seis parejas de la Guardia Civil de Torrejón y San Fernando rodeasen el carro donde iba el féretro”.21 El guarda fue enterrado en su localidad natal, Loeches; y en su honor, el duque de Tovar, propietario de la finca y palacio de Aldovea, costeó una cruz que se colocó en el kilómetro 4 de la carretera de Torrejón a Arganda, y que se mantuvo allí hasta que fue retirada en la época de la Segunda República.22

Juicio.

En el juicio, celebrado el 3 de junio de 1907 sin jurado popular, se condenó a nueve años de prisión a José Nakens y a otros dos anarquistas (Isidro Ibarra y Bernardo Mata), por haber facilitado la huida de Mateo Morral, mientras que Francisco Ferrer Guardia y otros tres acusados fueron absueltos. La sentencia se consideró benigna, y posiblemente condicionada por las amenazas de venganza en el caso de que Ferrer fuese condenado.23 Los condenados fueron indultados un año después, a raíz de una campaña de prensa a su favor, basada en la publicación de artículos del propio Nakens relatando las terribles condiciones de vida en la cárcel. Ferrer Guardia fue posteriormente acusado de instigar los incidentes de la Semana Trágica de Barcelona (1909), por lo que fue ejecutado a pesar de las protestas y presiones internacionales.

Callejero de Madrid.

En plena Guerra Civil el ayuntamiento de Madrid, renombró la calle Mayor como calle de Mateo Morral, según el estudio Toponimia madrileña: proceso evolutivo, de Luis Miguel Aparisi Laporta. Terminada la guerra, la dictadura de Francisco Franco, devolvió a la antigua vía madrileña su denominación original.

Véase también.

Notas.

  1. Mateo Morral Roca en Sabadell Llibertari.
  2. “Albano Rosell (1888-1964). Nacido en la población barcelonesa de Sabadell, pasa la mayor parte de su vida en el exilio uruguayo, sin perder nunca el contacto con la Península.” (El naturismo integral de Albano Rossel como base historica de la práctica Naturopática en Cuadernos de Historia de la Naturopatía). El resto del párrafo tiene como fuente Sabadel Llibertari, op. cit.; excepto la localización de Leipzig como su lugar de estudio, cuya fuente es Avilés, op. cit., pg. 169
  3. Juan Avilés, Francisco Ferrer y Guardia: pedagogo, anarquista y mártir, pg. 170
  4. Filosofia.org, op. cit.
  5. Sabadell Llibertari, op. cit.
  6.  Avilés, op. cit., pg. 189
  7. Francisco Pérez Abellán, Hoy se cumplen 109 años del atentado contra Alfonso XIII, ABC, 31/05/2015.
  8. Federico Ayala, Atentado a Alfonso XIII el día de su boda – La exclusiva fotográfica, primer gran éxito informativo de ABC, ABC, 02/06/2014. Miguel Ángel Almodóvar, Yantares de cuando la electricidad acabó con las mulas, pg. 236
  9. Pérez Abellán, 1/04, op. cit.
  10. Llegó a decir de él que era el único joven que ha habido en España desde hace tiempo Pérez Abellán, 1/04, op. cit. España hoy es un cuarto oscuro que huele mal; pero la pobre juventud de los rincones españoles quiere salir de su ahogo y, como no puede, de cuando en cuando se entrega a la desesperación. Ahí está Mateo Morral; rabioso, enfermo, furioso, pero joven, el único joven que ha habido en España desde hace tiempo (recogido en Gil Bera, Baroja o el miedo, que lo localiza en 1908; citado en Federico Jiménez Losantos Un gran libro contra Baroja). Se ha indicado que el personaje “el niño Brull” de la novela La dama errante, de Baroja, está basado en Mateo Morral (Jesús Aller, Reseña de “Un héroe trágico del anarquismo español: Mateo Morral, 1879-1906” de Eduard Masjuan, Rebelión, 04-10-2013).
  11. Retrato de Mateo Morral en la cripta del Buen Suceso, el 3 de junio de 1906, hecho por Ricardo Baroja (1871-1953) en aguafuerte. (BNE), reproducido en El hombre de la bomba, El Confidencial, 10/03/2013
  12. Titulado “Rosa de Llamas”:Claras lejanías…Dunas escampadas…La luz y la sombra gladiando en el monte.Tragedia divina de rojas espadasY alados mancebos, sobre el horizonte.El camino blanco, el herrén barroso

    La sombra lejana de uno que camina,

    Y en medio del yermo, el perro rabioso,

    Terrible el gañido de su sed canina

    ..¡No muerdan los canes de la duna ascética

    La sombra sombría del que va sin bienes,

    El alma en combate, la expresión frenética,

    Y el ramo de venas saltante en las sienes!…

    En mi senda estabas, mendigo escotero.

    Con tu torbellino de acciones y ciencias:

    Las rojas blasfemias por pan justiciero,

    Y las utopías de nuevas conciencias.

    ¡Tú fuiste en mi vida una llamarada

    Por tu negro verbo de Mateo Morral!

    ¡Por su dolor negro! ¡Por su alma enconada,

    Que estalló en las ruedas del Carro Real!…

    Recogido en Jesús Mª Monge, Rosa de Llamas: Valle-Inclán y Mateo Morral en la revista Los Aliados, Taller d’Investigacions Valleinclanianes. En la versión de 1924 de Luces de Bohemia aparece un personaje llamado Mateo al que se califica de anarquista catalán (Masjuan, op. cit.)

  13. “Pío Baroja, que estudió con detalle el atentado de Mateo Morral, del que le llamó inicialmente la atención sobre todo que la bomba utilizada estuviera envuelta en una bandera de Francia, implica en sus Memorias [Desde la última vuelta del camino] a Nicolás Estévanez en la frustrada conspiración contra Alfonso XIII. Habría sido Nicolás Estévanez, que recaló en Barcelona diez días antes del atentado, rumbo a La Habana (días después también recaló en las islas Canarias, que no visitaba desde 1866), quien habría transportado y entregado a sus amigos la bomba elaborada en Francia. Además, «estando dos o tres años después en París, en una cervecería de la Avenida de Orleans, Baroja, Estévanez y el periodista Javier Bueno, éste de manera impertinente le dijo al viejo Estévanez que él creía que había participado en el atentado de Morral. Al oírlo, Estévanez se puso muy rojo y después palideció» (es probable que don Pío Baroja ya supiera entonces que Javier Bueno era hijo no reconocido de José Nakens, nacido en 1890 de los amores del anciano director de El Motín con la actriz Soledad Bueno).” (Nicolás Estévanez Murphy 1838-1914, en filosofia.org).
  14. Avilés, op. cit., pg. 170.
  15. Adrián Delgado, El árbol del Retiro que anunció el atentado contra Alfonso XIII el día de su boda – Días antes del ataque de Mateo Morral a la comitiva nupcial de los reyes, un árbol del histórico parque madrileño lucía este macabro mensaje. ABC rescata esta curiosa historia, ABC, 24/09/2014.
  16. Pérez Abellán Hoy se cumplen…, op. cit.
  17. Pérez Ledesma, fuente citada en José Nakens.
  18. Almudena Revilla, citada en Jesús García Calero, Ser español, según Camba, ABC, 26/05/2008.
  19. Monge, op. cit., Delgado, op. cit.; Martín Olmos, El terrorista libertario – El anarquista Mateo Morral quiso hacer jaque al rey y derribó 23 peones, El Correo, 10/04/2011. José María Merino y otros, Torrejón de Ardoz, una historia viva, pg. 213
  20. Francisco Pérez Abellán, Mateo Morral: el regicida frustrado no se suicidó – La gran mentira del mayor atentado contra la Monarquía: una foto para la historia. La pistola Browning que se le atribuye no pudo hacer el agujero de bala que le produjo la muerte, ABC, 30/03/2015; mismo autor, Mateo Morral y su trama intentaron matar al Rey en París un año antes – Pío Baroja, su hermano Ricardo y Valle-Inclán estuvieron con él antes del crimen. Gozador del sexo sin protección, llevaba suspensorio para la orquitis por su blenorragia, ídem, 1/04/2015; mismo autor, El asesinato de Mateo Morral impidió conocer la trama oculta – El sumario omitió lo más importante: era imposible que se hubiera suicidado, ídem, 31/03/2015.
  21. Crónica de El Imparcial, citada en Merino, op. cit., pg. 213.
  22. Merino, op. cit.
  23. Bonnecarrére, fuente citada en Avilés, op. cit., pg. 187

Bibliografía.

  • José Nakens, Puntos Negros y otros artículos (apertura de Alfredo Grimaldos), La Linterna Sorda Ediciones, Madrid, 2010. ISBN 978-8493656287
  • Un héroe trágico del anarquismo español. Mateo Morral, 1879-1906, Eduard Masjuan, Icaria Editorial. ISBN 978-84-9888-128-8

Enlaces externos.

mateo morral

Mateo Morral nació en Sabadell provincia de Barcelona en el 1880. Era hijo de un empresario textil. Fue un estudiante muy brillante, dotado para el aprendizaje de idiomas: conocía perfectamente el francés y el inglés a los dieciséis años. Al finalizar sus estudios secundarios, y como mucho de los estudiantes burgueses de un cierto nivel económico en la época, se fue a Alemania, donde aprendió rápidamente el alemán y se licenció en ingeniería mecánica, aunque también se impregnó del pensamiento de Nietzsche y del ideario anarquista, especialmente de la corriente neomalthusiana. A su vuelta en 1902, reactivó primero el maltrecho negocio familiar y luego viajó como representante comercial por toda España, pero las ideas libertarias ya habían calado hondo en él y se enfrentó con la familia, al mismo tiempo que enseñaba los obreros de la fábrica de su propio padre, quien lo apartó de la empresa y de la familia al poco tiempo. Como consecuencia de las riñas con su padre, este le dio diez mil pesetas para que se estableciera por su cuenta, pero Mateo, fiel a sus ideales, marchó a Barcelona, donde desempeñó el cargo de secretario de la Cooperativa anarquista barcelonesa, y al poco tiempo entró a trabajar como traductor y encargado de la biblioteca de la Escuela Moderna de Francisco Ferrer Guardia.

Mateo Morral Roca era un anarquista de acción, partidario de la denominada propaganda por el hecho, es decir, el uso de la violencia terrorista como medio propagador de las ideas libertarias e instrumento de lucha contra el sistema capitalista.

Los atentados anarquistas buscaban la conmoción general de la sociedad, la concienciación de las masas y, ante todo, la denuncia de las graves desigualdades sociales. Cualquier acontecimiento social en el que participaran las autoridades o las clases dirigentes, la aristocracia y el clero, eran ocasiones propicias para revelar la realidad social del proletariado y difundir las ideas anarquistas. Los enlaces reales o las ceremonias religiosas eran buenas situaciones para ejecutar estos fines.

El 31 de mayo de 1906 Alfonso XIII contraía matrimonio con Victoria E. de Batterberg. Cuando la comitiva real se disponía a salir de la calle Mayor, desde el número 88, un hombre arroja un artefacto explosivo en un ramo de flores. La pareja real resulta ilesa pero la explosión provoca una masacre alrededor de la carroza.

El autor, Mateo Morral, consiguió huir de la pensión desde donde lanzó la bomba y donde dió sus verdaderos datos. Se dirigió a la redacción del Diario El Motín, donde preguntó por el director quien con ayuda de unos amigos consiguió sacarlo de Madrid.

Durante el proceso no pudo demostrarse relación alguna anterior entre ellos, solo que el periodista escribió en su periódico “que llegaba a considerar de más baja condición moral al delator que al asesino.”

Así llegó Mateo hasta Torrejón de Ardoz donde se detuvo hambriento en una posada. Los venteros asombrados por el aspecto que presentaba y por su mano vendada, datos que los periódicos facilitaban, avisaron a la Guardia Civil. No tardaron en presentarse tres agentes. Al pedirle uno de ellos que le acompañara, no opuso resistencia, pero al alejarse de la venta sacó un arma disparando contra el guardia y a continuación a sí mismo en el pecho.

No se consiguió vincular ningún sindicato ni organización anarquista con Morral, a pesar del gran número de detenidos y del grosor del sumario. La fiscalía intentó, por todos los medios, involucrar al pedagogo catalán Francisco Ferrer y Guardia, creador de la Escuela Moderna en la que Morral había sido bibliotecario. Este, libertario emblemático de fama internacional (Man Ray exportó a EE.UU. su proyecto pedagógico), sería cabeza de turco y, si en esta ocasión consiguió desligarse, fue fusilado tres años después, acusado de incitación a la Semana Trágica, cosa que nunca se probó, provocando protestas en toda Europa, lo que hizo caer el gobierno de Maura.

El atentado en sí, sus consecuencias, y el final de Mateo Morral provocaron una gran conmoción en la opinión pública, pero especialmente entre los intelectuales y escritores modernistas, pues el libertario catalán, en su breve estancia en Madrid, acudió con frecuencia a las tertulias modernistas, hasta tal punto que, según cuenta Ramón Gómez de la Serna, la víspera del atentado estuvo presente en la horchatería de Candelas en la calle de Alcalá.

En La Horchatería de Candelas en la calle de Alcalá se reunían por aquel entonces los escritores y artistas modernistas del momento: Azorín, Ricardo Baroja, Valle-Inclán, Pío Baroja. De entre todos ellos, Pío Baroja es el que más recuerdos nos ha dejado sobre el libertario catalán y sus andanzas por Madrid. De hecho, el atentado de la calle Mayor y la posterior huida de Morral le inspiraron al escritor una novela, La dama errante (1908), de ahí que los recuerdos barojianos acerca de este hombre de acción sean muchos. Décadas después, en sus memorias redactadas en la postguerra, recordaba así a Mateo Morral y su paso por el local de la calle de Alcalá:

”El año 1906 fue el atentado de Mateo Morral en la calle Mayor contra los reyes. Este atentado nos produjo una impresión extraordinaria. Creo que también la produjo en Madrid y en España. Todo el mundo se preguntó qué objeto podía tener aquello. Por lo que nos dijeron, Mateo Morral, el autor del atentado, solía ir a la cervecería de la calle de Alcalá donde nos reuníamos por entonces varios escritores. Parece que le acompañaban Francisco Iribarne, un tal Ibarra, ex empleado del tranvía y luego tabernero, y un polaco Dutrem Semovich, viajante o corredor de un producto farmacéutico llamado la Lecitina Billón. Ibarra estuvo preso después del crimen. El polaco e Ibarra recuerdo que tuvieron una noche un gran altercado con el pintor Leandro Oroz, que dijo que los anarquistas dejaban de serlo en cuanto tenían cinco duros en el bolsillo.”

(Pío Baroja, Desde la última vuelta del camino, Biblioteca Nueva, Madrid, 1949, pág. 790)

Por su formación intelectual, sus inquietudes ideológicas y artísticas, no es de extrañar su presencia en el ambiente cultural madrileño de 1906 y su interés por las tertulias intelectuales de los cafés. Algunos de los escritores modernistas compartieron mesa y tertulia con Mateo Morral, de ahí el gran impacto que en todos ellos causó el atentado, su autoría y la curiosidad por comprobar y reconocer quién era el anarquista catalán capaz de semejante acción. Esa es la causa por la que los hermanos Baroja y el propio Valle-Inclán acuden a ver el cadáver de Mateo Morral a la cripta del Hospital del Buen Suceso. Baroja, en el prólogo a La dama errante (1908), proporciona detalles más concretos:

“Yo no creo que hablé nunca con Morral (sic). El hombre era oscuro y silencioso; formaba parte del corro de oyentes que, todavía hace años, tenían las mesas de los cafés donde charlaban los literatos. (…). Después de cometido el atentado y encontrado a Morral muerto cerca de Torrejón de Ardoz, quise ir al hospital del Buen Suceso a ver su cadáver; pero no me dejaron pasar.En cambio, mi hermano Ricardo pasó e hizo un dibujo y luego un aguafuerte del anarquista en la cripta del Buen Suceso.Mi hermano se había acercado al médico militar que estaba de guardia a solicitar el paso, y le vio leyendo una novela mía, también de anarquistas, Aurora Roja. Hablaron los dos con este motivo, y el médico le acompañó a ver a Mateo Morral muerto.”

Años más tarde, en 1924, Valle-Inclán, en el prólogo a la novela de Ricardo Baroja, El pedigree, hace constar su presencia aquel día en la cripta del Buen Suceso:

“ ¡Grotescas horas españolas en que todo suena a moneda fullera! Todos los valores tienen hoja – la Historia, la Política, las Armas, las Academias -.Nunca había sido tan mercantilista la que entonces comenzó a llamarse Gran Prensa – G.P.- . ¡Maleante sugestión tiene el anagrama!. En aquellas ramplonas postrimerías, trabé conocimiento con Ricardo Baroja. Treinta años hace que somos amigos. Juntos y fraternos, conversando todas las noches en el rincón de un café, hemos pasado de jóvenes a viejos. Juntos y diletantes asistimos al barnizaje de las exposiciones y a los teatros, a las revueltas populares y a las verbenas: Par a par, hemos sido mirones en bodas reales y fusilamientos. Mateo Morral, pasajero hacia su fin, estuvo en nuestra tertulia la última noche. Le conocimos juntos, y juntos fuimos a verle muerto. Ricardo Baroja hizo entonces una bella aguafuerte: Yo guardo la primera prueba. Ajenos a la vida española, sin una sola atadura por donde recibir provecho, hemos visto con una mirada de buen humor treinta años de Historia.”

(Ramón del Valle-Inclán, Varia. Artículos, Cuentos, Poesía y Teatro. Edición de Joaquín del Valle-Inclán, Col. Austral, Espasa Calpe, Madrid, 1998, págs. 450-51). También Valle-Inclán escribió un poema Rosa de Llamas (1918), cuyo principal motivo fue también Mateo Morral.

Rosa de Llamas

Claras lejanías…Dunas escampadas… La luz y la sombra gladiando en el monte. Tragedia divina de rojas espadas Y alados mancebos, sobre el horizonte. El camino blanco, el herrén barroso La sombra lejana de uno que camina, Y en medio del yermo, el perro rabioso, Terrible el gañido de su sed canina ..¡No muerdan los canes de la duna ascética La sombra sombría del que va sin bienes, El alma en combate, la expresión frenética, Y el ramo de venas saltante en las sienes!… En mi senda estabas, mendigo escotero. Con tu torbellino de acciones y ciencias: Las rojas blasfemias por pan justiciero, Y las utopías de nuevas conciencias. ¡Tú fuiste en mi vida una llamarada Por tu negro verbo de Mateo Morral! ¡Por su dolor negro! ¡Por su alma enconada, Que estalló en las ruedas del Carro Real!…


MATEO MORRAL ROCA (1880-1906)

El autor del atentado contra el rey Alfonso XIII en Madrid, en mayo de 1906, desmonta todos los tópicos que se han dicho sobre el anarquismo, que no son pocos.

Sabadellense, hijo de un industrial del textil, alto, moreno y elegantemente vestido, es enviado por sus padres a Francia y Alemania para elevar su nivel cultural, es decir ser educado para poder dirigir un día el negocio familiar. Pero cuando regresa del extranjero, donde entre otras cosas ha realizado estudios de ingeniería textil, se dedica ya como patrón de la fábrica a enseñar a sus obreros lo que es la solidaridad, la organización obrera y sistemas de lucha como la huelga. Los obreros le escuchan atónitos no acertando a entender que el dueño les hable de estas cosas.

Mateo Morral se había inclinado ya hacia el ideal anarquista, por ese motivo abandona las comodidades y la vida fácil para dedicarse en cuerpo y alma a la causa revolucionaria. Captado por Ferrer i Guardia, lo vemos en 1905 como bibliotecario y encargado de la librería en la Escuela Moderna de la calle Bailén. Su vida transcurre ahora entre libros, lee todo lo que cae en sus manos y cada vez está más convencido del cambio que se avecina en la sociedad futura.

Traduce el folleto de Robin Generación voluntaria y se entusiasma con las obras de Ibsen. Junto con su amigo Albano Rosell, pedagogo, fundan la agrupación Ibsen con la idea de difundir su obra. Su idea de transformación de la sociedad le lleva a realizar algún acto que suponga cambios más rápidos. En mayo de 1906 se traslada a Madrid y atenta contra el rey lanzando una bomba que ocasionó la muerte de 24 personas. Atormentado por esas víctimas logra escapar pero cuando iba a ser detenido, en San Fernando de Henares, se suicida.

Debido a la relación que mantuvo con Ferrer i Guardia se acusó a este último de estar involucrado en el atentado, lo que significó la excusa perfecta para cerrar definitivamente la Escuela Moderna. Morral en su imaginario intentó que la sociedad cambiara al ritmo que él pensaba que debía tener, y tal como otros muchos anarquistas pensaban, lo intentó contra quien representaba el poder y la represión.

Fuente: http://elmilicianocnt-aitchiclana.blogspot.com.es/2007/08/biografas-mateo-morral.html
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