Mauro Bajatierra Morán (Vida y obra)

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Mauro Bajatierra Mo­rán (1884-1939) El 8 de junio de 1884 nace en Madrid (España) y murió el 28 de marzo de 1939 en Madrid (España) Fue periodista, escritor propagandista anarcosindicalista y anarquista.

Mauro Bajatierra Mo­rán que usó los seudónimos de  Juan Beranza Patrocinio Gallego y.

Murió el 28 de marzo de 1939 en Madrid (España), fusilado en la puerta de su casa después de haber mantenido un tiroteo con las tropas franquistas durante el desfile de la victoria, otras fuentes dicen que fue detenido, juzgado sumariamente y fusilado el 2 de abril de ese año. Su compañera, Julia Agudo, murió el 4 de diciembre de 1969 en Madrid.  

Su padre, Ramón Bajatierra López, era el dueño de una panadería y políticamente conservador y su madre, Carlota Morán Moreno, murió muy joven. 

Por influencias familiares se dedicó al oficio de panadero. Por lo pronto, aunque ferviente anarquista, estuvo afiliado toda su vida al sindicato socialista Unión General de Trabajadores (UGT), como toda la Sociedad de Obreros Panaderos, conocida posteriormente como Sociedad de Artes Blancas, y fue bastante admirado por el resto de obreros, ya que secundaba las huelgas a pesar de tener industria propia. 

Cuando la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) desarrolló estructuras sindicales en su gremio en Madrid también se afilió a la central anarcosindicalista y al Ateneo Sindicalista.

Viajó por toda Europa, donde afianzó sus conocimientos de francés, de alemán y de italiano. Participó activamente en el libertario Centro Federal de la calle Aguilera de Madrid, junto a su gran amigo Pedro Vallina

Sufrió prisión en varias ocasiones, hasta 15 años en total durante su vida, y fue miembro de la masonería, fue iniciado el 10 de octubre de 1916 en la madrileña logia “La Cantoniana” y perteneció a la logia francesa «Plus ultra»

Gran lector, creó varias publicaciones (Nueva Senda, El Quijote, etc.), cultivó la prosa infantil y escribió novelas y obras de teatro. Como militante anarquista, el 1 de enero de 1913 fue secretario del «Gran Mitin monstruoso» en apoyo de los presos políticos y sociales convocado por el Ateneo Sindicalista de Madrid

Presidió la Federación de Obreros y Peones (FOP), a la que representó en el Congreso Internacional por la Paz de Ferrol de 1915 contra la guerra que entonces asolaba Europa; ese mismo año intentó fusionar la FOP con la Federación Nacional Agricultores (FNA), por lo que se trasladó a Córdoba, coyuntura que aprovechó para realizar mítines en toda Andalucía (Montoro, Bujalance, Castro, Córdoba, Sevilla). 

El 21 de noviembre de 1916 representó la FOP en el IV Congreso de la FNA de Vilanova y la Geltrú. Ese mismo año asistió, con Eusebio Carbó, al Congreso de la UGT con el objetivo de concretar un posible pacto con la CNT 

En esta época abandonó el grupo anarquista madrileño «Los Iguales», donde militaban libertarios de renombre, tales como Moisés López, Feliciano Benito o Pedro Merino, y del que fue uno de los fundadores. En 1918 participó en la Campaña Nacional de Propaganda y en la preparación del Congreso de la Comedia de la CNT  al que asistió y firmó el documento anarquista de declaración de principios del comunismo libertario.

Durante el otoño de 1919 participó en una gira de difusión del arcosindicalismo en la Cuenca de Peñarroya. Fue uno de los fundadores del Ateneo de la calle Pizarro que será cerrado en 1920 a raíz de una de sus detenciones. 

En esta época fue muy amigo de An­dreu Nin. En 1921 fue detenido un tiempo, con motivo del atentado contra el jefe del Gobierno español Eduardo Dato, acusado de ser el suministrador de las pistolas para cometer el magnicidio, pero en el juicio de octubre de 1923, en el que el fiscal le pedía 15 años de prisión, no fue condenado por falta de pruebas, aunque fue desterrado también había sido detenido en 1913 a raíz del atentado de Sancho Alegre contra Alfonso XIII.

En 1922 fue miembro del Comité Regional clandestino de la CNT de Rioja, Aragón y Navarra con sede en Zaragoza

En junio de 1922, bajo la falsa identidad de Juan Beranza, consiguió el permiso del gobernador de Zaragoza para alquilar una sala donde, el 11 de junio, se realizará el Pleno clandestino de la CNT que decidió la separación del sindicato confederal de la III Internacional y la adhesión a la nueva Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), en cuyo pleno, también se adoptó una moción que rompía con el apoliticismo tradicional cenetista.

Entre 1922 y 1923 realizó tareas orgánicas con M. Pérez en Sevilla y en septiembre de 1923 hizo un mitin con José María Martínez en Avilés. 

Durante la dictadura de Primo de Rivera visitó las cárceles en varias ocasiones y vivió exiliado en Francia y en Bélgica una temporada.

 En 1927 fue procesado por el famoso «Complot del Puente de Vallecas» y ese mismo año fue uno de los fundadores de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), vinculándose siempre a grupos específicos. 

En 1930 pasó una temporada por Castro del Río. Durante los años republicanos hizo mítines, fomentó polémicas en la prensa libertaria y fue juzgado en varias ocasiones por delitos de prensa. 

El 30 de abril de 1935 fue juzgado por la publicación del folleto Contra el capitalismo y contra el Estado y fue condenado por un delito de inducción a la rebelión a seis meses y un día de destierro con prisión sin fianza.

Durante el periodo bélico se convirtió en el símbolo de los corresponsales de guerra de la prensa anarquista, colaborando en diversos periódicos (Cataluña, CNT, Fragua Social, El Frente, Solidaridad Obrera, etc.) y dirigió Frente Libertario

Sus crónicas están reconocidas como las mejores de entonces. A finales de 1937 fue nombrado comisario de guerra y a partir del 3 de diciembre de 1937 formó parte de la sección española de Solidaridad Internacional Antifascista (SIA)

Al final de la guerra apoyó el Consejo Nacional de Defensa, encabezado por el coronel Segismundo Casado, y se opuso firmemente al intento de golpe comunista que generó la constitución de este organismo.

Cuando cayó Madrid a manos de las tropas fascistas, se negó a abandonar la capital. 

Mauro Bajatierra Morán murió el 28 de marzo de 1939 en la calle Torrijos del barrio de La Guindalera de Madrid (España), fusilado en la puerta de su casa tras haber mantenido un tiroteo con las tropas franquistas durante el desfile de la victoria,  otros fondos dicen que fue detenido, juzgado sumariamente y fusilado el 2 de abril de ese año.

El certificado oficial de defunción dice que murió de un «sínco­pe». Su compañera, Julia Agudo, murió el 4 de diciembre de 1969 en Madrid (España)

Durante su vida, Bajatierra colaboró en infinidad de publicaciones (Acción LibertariaAcraciaCNT, Cultura y Acción,  ¡despertada!Fragua SocialHombre LibreHumanidadEl LiberalEl LibertarioMar y TierraProaLa ProtestaLos QuijotesRedenciónLe RéveilLa Revista Blanca, Ruta ConfederalSolidaridad ObreraTiempos NuevosLa TierraEl TrabajoEl tranviarioUmbral¡¡Unión!, etc.) y es autor de numerosos libros y folletos, muchos publicados en “La Novela Ideal”, entre los que destacan Un ensayo revolucionarioLa violencia social-fascistaEl alma de la campiñaDesde las barricadasUna semana de revolución en España. Las jornadas de Madrid en agosto de 1,917 mil (1,918 ma), Comentarios al II Congreso de la Confederación Nacional del Trabajo de España (1920), Como las Águilas (1927), La virgencita de los Merinales (1927), El pitu de Peñarudes (1927 ), Del Madrid de mis amores (1928), El alimañero (1928), La alegría del barrio (1929), Fuera de la ley (1929), El hombre que perdio el alma blanca (1929), Canciones anarquistas: airones de guerra contra el capitalismo y contra el estado (1930), Contra el capitalismo y contra el Estado (1930), Los ateneos libertarios. Sus orientaciones. Su moral. Su táctica revolucionaria. Demostración de cómo se enseñan a Nuestros camaradas en la vida de los Centros libertarios (1930), La justicia de los montañeses (1930), Hacia Otra vida (1930), La rapaza de Prada(1930), Cómo deben Resolver Los Campesinos el problema de la tierra (1931), ¿Quiénes mataronés a Dato? (1931), Crónicas del frente de Madrid (1937), Crónica de guerra (1937), La guerra en las trincheras de Madrid (1937), etc. 

En 2011 Julián Vadillo Muñoz publicó la biografía Mauro Bajatierra, anarquista y periodista de acción.

Mauro Bajatierra (primero por la derecha) al llegar a Madrid, con Salvador Seguí (con maletín) y otros anarcosindicalistas catalanes, para realizar una gira propagandística (primeros días de octubre de 1919)

Mauro Bajatierra (primero por la derecha) al llegar a Madrid, con Salvador Seguí (con maletín) y otros anarcosindicalistas catalanes, para realizar una gira propagandística (primeros días de octubre de 1919)

 

Mauro Bajatierra con otros anarcosindicalistas (Salvador Seguí, Ángel Pes­taña, Simón Piera, Domingo Martínez, Francisco España y Josep Molins Montserrat) al salir del mitin organizado por la Escuela Nueva en la Casa del Pueblo de Madrid (4 de octubre de 1919)

Mauro Bajatierra con otros anarcosindicalistas (Salvador Seguí, Ángel Pes­taña, Simón Piera, Domingo Martínez, Francisco España y Josep Molins Montserrat) al salir del mitin organizado por la Escuela Nueva en la Casa del Pueblo de Madrid (4 de octubre de 1919)

 

Mauro Bajatierra en un detalle de la anterior fotografía

Mauro Bajatierra en un detalle de la anterior fotografía

 

Bajatierra (derecho al centro) con otros destacados anarcosindicalistas (Seguí, Pestaña, Piera, etc.) En Madrid (1920)

Bajatierra (derecho al centro) con otros destacados anarcosindicalistas (Seguí, Pestaña, Piera, etc.) En Madrid (1920)

 

 

 

 

 

De izquierda a derecha: Ignacio Delgado, Adolfo Díaz, Mauro Bajatierra, Luis Bataille, Tomás de La Llave y José Miranda, al salir de la cárcel, una vez notificada la orden de libertad tras ser juzgados por el asesinato del presidente del Consejo de Ministros Eduardo Dato Iradier (Madrid, 11 de octubre de 1923)

De izquierda a derecha: Ignacio Delgado, Adolfo Díaz, Mauro Bajatierra, Luis Bataille, Tomás de La Llave y José Miranda, al salir de la cárcel, una vez notificada la orden de libertad tras ser juzgados por el asesinato del presidente del Consejo de Ministros Eduardo Dato Iradier (Madrid, 11 de octubre de 1923)

 

Mauro Bajatierra (1924)

Mauro Bajatierra (1924)

 

Mauro Bajatierra (1924)

Mauro Bajatierra (1924)

 

Caricatura de Bajatierra (1936)

Caricatura de Bajatierra (1936)

 

Mauro Bajatierra, periodista de guerra

Mauro Bajatierra, periodista de guerra

 

Bajatierra, periodista de guerra

Bajatierra, periodista de guerra

 

Con Federica Montseny y Claro José Sendón en la conferencia de la prime­ra La Commune de París y la Revolución española el Cine Coliseum de Valencia (14 de marzo de 1937)

Con Federica Montseny y Claro José Sendón en la conferencia de la prime­ra La Commune de París y la Revolución española el Cine Coliseum de Valencia (14 de marzo de 1937)

 

Bajatierra en un detalle de la anterior fotografía

Bajatierra en un detalle de la anterior fotografía

 

 

UNA PLUMA AL SERVICIO DE LA CLASE OBRERA MAURO BAJATIERRA MORÁN (1884-1939)

MBajat

Reproduzco el artículo publicado por “Cuadernos para el Dialogo” sobre Mauro Bajatierraa propósito de la publicación del libro sobre este panadero y periodista anarquista.

Hay una cosa peor que la muerte, que es el olvido. Y cuando hablamos de las figuras del movimiento obrero español, en muchos de los casos, hablamos del olvido. El olvido generado por casi 40 años de dictadura que no paró de reprimir hasta el último suspiro del dictador. Y junto con esa represión se instaló un olvido obligado, que tras años de la muerte de Franco se ha convertido en un olvido sociológico. Las víctimas de la represión franquista no tienen su lugar.

Por ello la tarea de recuperación se hace ingente. Casi, a veces, inabarcable. Y en esa tarea de recuperación te encuentras en ocasiones con personajes extraordinarios, que cuando los investigas de cerca te das cuenta de la trascendencia y la importancia que tuvieron en el momento que les tocó vivir. En este grupo se encuentra la figura de Mauro Bajatierra Morán.

Descubrir la figura de Mauro Bajatierra no ha sido fácil. Y aquí siempre habrá que hacer mención a la importante que LaMalatesta editorial lleva a cabo en la recuperación y difusión de las figuras del movimiento libertario. Este proyecto surgido en el año 2005 y que desde el 2008 tiene su ubicación en la Calle Jesús y María (en el madrileño barrio de Lavapiés), está realizando una magnífica labor en esta línea.

De Mauro Bajatierra tan solo conocíamos algunos datos deslavazados. Militante anarquista, cronista de guerra en el diario CNT y que fue asesinado al finalizar la Guerra Civil, siendo una de las primeras víctimas de la represión franquista. Muchos libros citaban a Mauro Bajatierra, pero siempre en la línea anterior. Poco más se sabía de él.

Pero leyendo sus crónicas de guerra descubrías a un personaje apasionante. Muchas fueron las crónicas y los cronistas durante el periodo bélico.

Desta­caríamos a Manuel Zambruno Nobruzán, Elías García (ambos anarquistas) o las de Jesús Izcaray o Clemente Cimorra (comunistas). Pero las de Mauro tenían algo que no tenían el resto. Sabía unir la tragedia de la guerra, plasmar el crimen que los golpistas contra la República estaban perpetrando y al mismo tiempo unirlo con el humor. Bajatierra comprendía que la moral no solo se conseguía con enardecidos discursos sino también con la sonrisa en un panorama que no era precisamente el mejor.

Los motes a los rebeldes golpistas, la cercanía de Bajatierra con el combatiente y su propia implicación en el conflicto y en la lucha le pone por encima de cualquier otro cronista de guerra. Crónicas fidedignas, porque la investigación histórica nos ha mostrado que eran completamente verídicas.

Solo por sus crónicas de guerra la figura de Bajatierra ya es extraordinaria. Pero su muerte, o, mejor dicho, su asesinato por las tropas rebeldes franquistas cuando llegan a Madrid, no deja de ser una muerte heroica.

Bajatierra se niega a exiliarse. Se considera viejo y cansado. Y él era consciente de lo que les esperaba. Caminó ese 28 de marzo de 1939 hacía su domicilio en la calle Torrijos (en el madrileño barrio de la Guindalera) y allí defendió su vida hasta el último cartucho de su fusil.

Al ser asesinado el cuerpo de Bajatierra es trasladado al depósito de cadáveres y allí, en su parte de defunción, comienza la infamia. Según dicho parte Bajatierra murió de un síncope. Un pequeño ejemplo de lo que será esa “justicia” franquista. Un Estado ilegal, pues proviene de un golpe de Estado, y un gobierno formado por criminales y delincuentes, como las investigaciones históricas nos están demostrando.

¿Pero quién era en realidad Mauro Bajatierra? ¿Quién era ese personaje que redactaba esas crónicas? ¿Quién era esa persona que tuvo una forma tan heroica de morir? Estás preguntas y estos interrogantes es lo que generó la investigación y posterior publicación del libro Mauro Bajatierra. Anarquista y periodista de acción.

Rastrear a Mauro Bajatierra no ha sido tarea fácil. Nunca es fácil hacer una biografía. Pero en este caso (como en otros muchos que están por venir) era completamente necesario. Para conocer la importancia del personaje hay que retrotraerse a los inicios del siglo XX. Y a partir de ahí podremos comprobar la vinculación trascendental de Mauro Bajatierra en el movimiento obrero madrileño y en el desarrollo del anarquismo en la capital de España.

Dejando a un lado las colaboraciones que Bajatierra tuvo en periódicos satíricos de la época, la colaboración con la prensa anarquista y obrera data de 1908, en el periódico Humanidad.

Mauro Bajatierra dinamiza la creación del Ateneo Sindicalista de Madrid, embrión de la CNT madrileña de formación más tardía.

Mauro Bajatierra es fundador del grupo anarquista Los Iguales (que editaron primero Los refractarios y luego El Hombre Libre) en Madrid, que es uno de los mejores precedentes de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) fundada en 1927. Y junto a esta militancia anarquista tan definida, Bajatierra siempre militó en las socieda­des obreras de panaderos adscritas a la Unión General de Trabajadores (UGT).

El sector de los panaderos era mayoritariamente socialista. Bajatierra con una conciencia de clase muy definida entendía que su lugar estaba en la sociedad obrera donde estaban sus compañeros de oficio y de lucha.

Era tal el prestigio de Mauro Bajatierra en el movimiento obrero de la capital de España que acude a los comicios de la UGT donde hace una defensa del asociacionismo obrero, de la acción directa y una crítica a los dirigentes de la central socialista, como Pablo Iglesias, Manuel Cordero o Francisco Largo Caballero. Igualmente, el prestigio de militante obrero se plasma en que Bajatierra siendo panadero preside también la Federación de Obreros Peones y Braceros de España, porque así lo determinó los miembros de esta sociedad. También escribió en el periódico El Tranviario, órgano de los obreros de dicho sector en Madrid. Y sus luchas las deja muy bien plasmada en sus escritos periodísticos y libros.

Junto a toda su militancia obrera, Mauro Bajatierra fue un activo militante de la masonería. Perteneció a la logia La Cantoniana de Madrid, donde coincidió con personajes de primer orden como Eduardo Barriobero y Herrán. Una militancia en la masonería en la que alcanza el grado 3 (Maestro Masón), ocupando varios cargos en las distintas logias por las que pasa, y de la que siempre estuvo vinculado. Su expediente de depuración masónico data de 1947. Es decir, ocho años después de su asesinato.

El prestigio de Mauro Bajatierra y su lucha constante por los derechos de la clase obrera le hizo visitar en más de una ocasión la cárcel. Quizá el juicio más famoso al que es sometido es aquel en el que le acusan de haber participado en el magnicidio contra el presidente del gobierno Eduardo Dato Iradier, en abril de 1921. A Mauro Bajatierra le acusan de comprar las pistolas que sirven a Mateu, Nicolau y Casanellas para ejecutar al presidente del gobierno. La inocencia de Bajatierra es demostrada de forma magistral por su abogado defensor, Pedro Rico. Este, durante la Segunda República será alcalde republicano de Madrid.

La dictadura de Primo de Rivera lleva a Mauro Bajatierra al exilio. Residió en París, donde en ningún momento abandonó su actividad política. Participa de distintas reuniones con la idea de expulsar al dictador y al Rey de España, teniendo como objetivo primario la proclamación de la República. Este era el objetivo mayoritario del movimiento anarquista en el exilio. Desde Bajatierra hasta Manuel Buenacasa, pasando por Eusebio C. Carbó, entre otros. Estas actividades llevan a que las autoridades pidan la expulsión de Bajatierra de la capital francesa, recalando en Bruselas y en Berlín, aunque siguió de forma clandestina en París durante bastante tiempo.

Con el fin de la dictadura Bajatierra vuelve a España y desde las páginas de distintos periódicos hace críticas a las políticas que desde el gobierno republi­cano-socialista se están llevando a cabo. Su participación es importante en un primer momento en La Tierra, dirigido por Salvador Cánovas Cervantes y donde también colaboraban personajes como Eduardo de Guzmán o Melchor Rodríguez. Pero a partir de noviembre de 1932, con la fundación por Avelino González Mallada del diario CNT, su pluma se pone al servicio del portavoz de la Confederación Nacional del Trabajo, con el que no paró de colaborar hasta su muerte.

Todo esto ya sería motivo de tener delante de nosotros a un personaje sin igual. Pero Bajatierra también legó un extraordinario trabajo en folletos y libros. Distintos folletos de defensa del movimiento anarquista, análisis sociales y memorias de su participación en procesos, como sus hoy ilocalizables dos volúmenes de su estancia con los zapatistas en México en 1914. Junto a esta producción hay también una ingente labor literaria con la publicación de novelas y cuentos infantiles. Mayoritariamente en la colección “La novela ideal” de la familia Montseny, o bien a través de la editorial del propio Bajatierra llamada Plus Ultra. También es autor de tres obras de teatro estrenadas en durante el periodo republicano.

Y no ha sido fácil reconstruir la vida de Mauro Bajatierra. Hacer una biografía nunca es sencillo. Los datos y la documentación están completamente fragmentados. Un poco en los archivos de la CNT (Fundación Anselmo Lorenzo), otro poco en el Archivo Histórico Nacional en Madrid, bastante más en el Centro Documental de la Memoria Histórica en Salamanca, muchos de sus textos en la Biblioteca Nacional en Madrid, sus artículos en la Hemeroteca Municipal de Madrid, etc. Pero si bien rastreando en todos estos archivos en España se recompone su vida y su obra se ha hecho necesario también recurrir a los archivos fuera de las fronteras españolas. Algo se encontró sobre él en el Instituto de Historia Social de Amsterdam. Otro poco en los archivos de la Federación Libertaria Argentina (FLA) y bastante documentación sobre su etapa de exilio en el Archivo Histórico Nacional de Francia en París, en los archivos de la Prefectura de Policía de París y en el Archivo de Fontainebleau.

Recuperar a Mauro Bajatierra Morán ha sido toda una aventura. Y con él no solo se ha reconstruido la historia de este panadero, periodista y anarquis­ta. También se ha recuperado parte de la historia del movimiento obrero y del anarquismo madrileño. Y con ello un trozo de la España derrotada.

Mauro Bajatierra Morán ha salido del ostracismo.

Julián Vadillo Muño

 

Biografía de Mauro Bajatierra Morán, periodista, anarquista y hombre de acción

El 8 de julio de 1884 – otras fuentes citan 1889 – nace en Madrid el periodista, escritor y propagandista anarquista y anarcosindicalista Mauro Bajatierra Morán. Hijo de un panadero, también fue panadero. En primer momento, aunque ferviente anarquista, estuvo afiliado al sindicato socialista Unión General de Trabajadores (UGT), como todo el gremio de las Artes Blancas (Sindicato de Panaderos), y fue bastante admirado por el resto de obreros, ya que secundaba las huelgas a pesar de tener industria propia.

Viajó por toda Europa, donde afianzó sus conocimientos de francés y de alemán. Participó activamente en el libertario Centro Federal de la calle Aguilera de Madrid, junto a su gran amigo Pedro Vallina. Estuvo en prisión en varias ocasiones, hasta 15 años en total durante su vida, y estuvo afiliado a la masonería.Gran lector, creó diversas publicaciones (Nueva Senda, El Quijote, etc.). Cultivó la prosa infantil y escribió novelas y obras de teatro.

Como militante anarquista, presidió la Federación de Obreros y Peones (FOP), a la que representó en el Congreso de Ferrol de 1915 contra la guerra, este mismo año intentó fusionar la FOP con la Federación Nacional de Agricultores (FNA), por lo que se trasladó a Córdoba, coyuntura que aprovechó para realizar mítines en toda Andalucía (Montoro, Bujalance, Castro, Córdoba, Sevilla). El 21 de noviembre de 1916 representó la FOP en el IV Congreso de la FNA de Vilanova i la Geltrú. Ese mismo año asistió, con Eusebio Carbó,ael Congreso de la UGT con el objetivo de concretar un posible pacto con la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). En esta época abandonó el grupo anarquista madrileño «Los Iguales», donde militaban libertarios de renombre, como Moisés López, Feliciano Benito o Pedro Merino.

En 1918 participó en la Campaña Nacional de Propaganda y en la preparación del Congreso de la Comedia de la CNT, al que asistió y firmó el documento anarquista de declaración de principios del comunismo libertario. Durante el otoño de 1919 participó en una gira de difusión del anarcosindicalismo en la cuenca de Peñarroya.

Fue uno de los fundadores del Ateneo de la calle Pizarro que sería cerrado en 1920 a raíz de una de sus detenciones. En esta época fue muy amigo de Andreu Nin. En 1921 fue detenido un tiempo, pero no condenado por falta de pruebas, con motivo del atentado contra el jefe del Gobierno español Eduardo Dato, acusado de ser el suministrador de las pistolas para cometer el magnicidio, como también había sido detenido en 1913 a raíz del atentado de Sancho Alegre contra Alfonso XIII.

En 1922 fue miembro del Comité Regional clandestino de la CNT de Rioja, Aragón y Navarra con sede en Zaragoza. En junio de 1922, bajo la falsa identidad de Juan Beranza, consiguió el permiso del gobernador de Zaragoza para alquilar una sala donde, el 11 de junio, se realizará el Pleno clandestino de la CNT que decidió la separación del sindicato confederal de la III Internacional y la adhesión a la nueva Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), en cuyo pleno, también se adoptó una moción que rompía con el apoliticismo tradicional cenetista.

Entre 1922 y 1923 realizó tareas orgánicas con M. Pérez en Sevilla y en septiembre de 1923 hizo un mitin con José María Martínez en Avilés. Durante la dictadura de Primo de Rivera visitó las prisiones en varias ocasiones y vivió exiliado en Francia una temporada.

Con la caída del dictador regresó a la Península y luego fue procesado en el famoso «Complot del Puente de Vallecas» de 1927. En 1930 pasó una temporada por Castro del Río. Durante los años republicanos hizo mítines y fomentó polémicas en la prensa libertaria.

Durante el periodo bélico se convirtió en el símbolo de los corresponsales de guerra de la prensa anarquista, colaborando en diversos periódicos (Catalunya, CNT, Fragua Social, El Frente, Solidaridad Obrera, etc.) Y dirigió Frente Libertario. Cuando cayó Madrid a manos de las tropas fascistas, se negó a abandonar la capital.

Mauro Bajatierra Morán murió el 28 de marzo de 1939 en Madrid (España), fusilado en la puerta de su casa después de haber mantenido un tiroteo con las tropas franquistas durante el desfile de la victoria -otras fuentes dicen que fue detenido , juzgado sumariamente y fusilado el 2 de abril de ese año-. Su compañera, Julia Agudo, murió el 4 de diciembre de 1969 en Madrid.

Durante su vida, Bajatierra colaboró en infinidad de publicaciones (Acción Libertaria, Acracia, Cultura y Acción, ¡Desperdad!, Humanidad, El Libertario, Proa, La Protesta, Redención, La Revista Blanca, Ruta Confederal, Solidaridad Obrera, El trabajo, Umbral, etc.) y es autor de numerosos libros y folletos -muchos publicados en «La Novela Ideal» -, entre los que destacan un ensayo Revolucionario, La violencia social-fascista, El alma de la campiña, Desde las barricadas. Una semana de revolución en España. Las jornadas de Madrid en agosto de 1917 (1918), Comentarios al II Congreso de la Confederación Nacional del Trabajo de España (1920), Como las águilas (1927), La virgencita de los Merinales (1927), El pitu de Peñarudes (1927 ), Del Madrid de mis amores (1928), El alimañero (1928), La alegría del barrio (1929), Fuera de la ley (1929), El hombre que perdio el alma blanca (1929), Canciones anarquistas: Airones de guerra contra el capitalismo y contra el estado (1930), Contra el capitalismo y contra el Estado (1930), Los ateneos libertarios. Su orientaciones. Su moral. Su táctica revolucionaria. Demostración de cómo se enseñar a Nuestros camaradas en la vida de los Centros libertarios (1930), La justicia de los montañeses (1930), Hacia Otra vida (1930), La rapaza de Pradal (1930), Cómo Debén Resolver los Campesinos el problema de la tierra (1931), ¿Quienes mataron a Dato? (1931), Crónicas del frente de Madrid (1937), Crónica de guerra (1937), La guerra en las trincheras de Madrid (1937), etc.

Original en catalán: http://www.estelnegre.org/documents/bajatierra/bajatierra.html

 

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