Ernest Coeurderoy (Vida y obra)

Fue un periodista revolucionario, escritor libertario francés2  y doctor. Vivió en el exilio durante la mayor parte de su vida y se suicidó.

Biografia


Ernest Cœurderoy es el hijo del Dr. Charles Cœurderoy.
 Después de estudiar en Tonnerre, Yonne, Borgoña-Franco-Condado, (Francia), fue a París, Isla de Francia, (Francia) a practicar medicina (1842-1845) y se convirtió en pasante en París, Isla de Francia, (Francia) en 1845 .

Ingresó en la vida política en 1848, después de los días de junio de “opiniones socialistas revolucionarias intransigentes”. Nunca se recuperará del fracaso de febrero de 1848 y de la sangre de los trabajadores derramada en las barricadas de junio .

Después de la manifestación del 13 de junio de 1849, debe huir a Suiza y es condenado en ausencia por el Tribunal Superior de Versalles a la deportación. Expulsado de Suiza en 1851, despues de Bélgica, más tarde describió esta experiencia en Días de exilio”Luego residio durante dos años en Gran Bretaña .

En septiembre de 1852, aparece “De la revolución en el hombre y en la sociedad” . 

En 1853, se fue a España y, en 1854, a Italia, donde publicó, en Turín, ¡Hurray! o la revolución de los cosacos”. 

En 1855, se casó con la hija de Germain Rampont-Léchin, ex representante demócrata de Yonne, Borgoña-Franco-Condado, (Francia) ante la Asamblea Constituyente. Durante esos años de exilio, dedicó la mayor parte de su tiempo a actividades literarias. Otros libros anunciados nunca serán publicados. 

Enfermo, se mudó nuevamente a Europa para convertirse en el propagandista de la Hermandad y la resistencia a la opresión. Instalado en Suiza, en el cantón de Ginebra, y enfermo durante bastante tiempo, se suicidó allí en 1862 en una crisis de crisis nerviosa o locura, después de haber rechazado la amnistía de 1859.

Barricada en la calle de Soufflot, París, 25 de junio de 1848por Horace Vernet.

Barricada en la calle de Soufflot, París, 25 de junio de 1848 por Horace Vernet.3

Coeurderoy era en realidad un solitario. Se opuso vigorosamente a los líderes republicanos y socialistas, cuyas ambiciones y disensiones fueron responsables de la derrota de la revolución de 1848.

Bajo la influencia triple de Charles Fourier, Pierre Leroux y Proudhon, su sistema era una “síntesis de colectivismo”. y “el mutuallismo libertario”. Exigió la propiedad colectiva de los medios de producción, el libre acceso de todos a los instrumentos de trabajo, la propiedad individual y el intercambio mutuo de productos laborales.

Hoy en día, conocidos solo como especialistas del período problemático que siguió a la revolución de 1848, Cœurderoy fue, sin embargo, uno de los precursores del anarquismo. Habiendo adoptado el partido de los revolucionarios derrotados, tuvo que huir de su país, un doloroso exilio que lo obligó a vivir como un hombre proscrito. La historia está escrita por los ganadores y pronto fue olvidada. Su trabajo es, sin embargo, el de un vibrante heredero de la Ilustración preocupado por la cuestión social, el de un republicano intransigente y un oscuro visionario.

Misceláneos.

La biblioteca multimedia de la ciudad de Tonnerre en Yonne, inaugurada en diciembre de 2012, se llama Ernest Cœurderoy media library .

Trabajos.

Bibliografía.

Registros.

Artículos relacionados.

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Enlaces externos.

Notas y referencias.

  1. Max Nettlau, Bibliografía de la anarquía , París, 1897.
  2. Diccionario biográfico, movimiento obrero, movimiento social , “Le Maitron”: nota biográfica [archive] .
  3. Club de Historia [archive] .
  4. Alain Brossat, Ernest Cœurderoy , París, L’Harmattan, coll. “Foro IRTS”, 2005.

 

Ernest Coeurderoy Anarcocomunista francés que fue testigo de la primera insurrección proletaria de junio de 1848, al pie de las barricadas, y a partir de la cual ya nunca renunciaría a combatir la explotación y a defender los derechos del pueblo.

Biografía.

Coeurderoy nació en Avallon (Yonne) en 1825; en 1842 inició en París los estudios de medicina y cuatro años más tarde se encargaría de los enfermos mentales en el hospital de la Salpetrière.

El fracaso de la revolución de junio de 1848 y el aplastamiento del proletariado, a manos de la burguesía que había instaurado la segunda república en febrero de aquel mismo año, le hicieron comprender que tenía que comprometerse a fondo con la revolución, convirtiéndose en un testigo primordial del período que siguió a aquella espantosa masacre.

Es el trovador de la esperanza traicionada y de la melancolía revolucionaria abatida por el triunfo del orden policiaco, de la estupidez y del dinero. Como consecuencia de sus actividades políticas fue miembro de los comités socialistas de París, se vio obligado a exiliarse el 13 de junio de 1849 (ya nunca volvería a pisar su país, salvo una corta estancia clandestina, seguramente para ver a sus padres), recalando en Ginebra y en noviembre de aquel año, el tribunal de París lo condenó a la deportación en rebeldía, junto a Ledru-Rollin, Delescluze, Considerant, Pyat y muchos otros.

Nuestro personaje resulta inclasificable, no aceptaría la protección de ninguna ideología ni tampoco llegaría tener discípulos, pero sus escritos despertarían el entusiasmo en muchos lectores. No obstante esto, algunos anarquistas lo han considerado uno de los suyos, como un precursor, especialmente el historiador anarquista austriaco Max Nettlau, el cual escribió vibrantes páginas en su honor como introducción a sus cuadernos del exilio que más adelante comentaremos.

Desde luego Ernest Coeurderoy fue un solitario que combatió sin desmayo a los jefes republicanos y socialistas a cuyas ambiciones y disputas hacía responsable de la derrota de la revolución proletaria de 1848.

Bajo la triple influencia de Charles Fourier, Pierre Leroux y Proudhon, su sistema era una síntesis de colectivismo y mutualismo libertario. Reivindicaba la propiedad colectiva de los medios de producción, el libre acceso de todos a los instrumentos de trabajo, la propiedad individual y el intercambio de los productos del trabajo.

En un artículo aparecido en “L’Union républicaine” del 30 de octubre de 1850, «Absolutisme y Socialisme», definiría su concepción del socialismo, el cual «es la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, es la Verdad procedente del pueblo, es el derecho a vivir seguro gracias al propio trabajo, la República, la emancipación del entendimiento humano, la instrucción, gratuita y obligatoria y el reparto entre todos de las riquezas producidas colectivamente.»

Las presiones políticas le obligaron a abandonar Suiza y recaló en Bruselas, (Belgica), pero al cabo de una semana fue de nuevo expulsado y se dirigió a Londres,  Inglaterra, (Reino Unido) desde donde enviaría algunos artículos al periódico “L’Union républicaine”, uno de los cuales hemos citado más arriba. Sin que sepamos con certeza los motivos que le indujeron a ello, entre abril y junio de 1853 viajó a España y en julio y agosto lo encontramos en Madrid, donde escribiría buena parte de su libro “Jours d’exil” (Días de destierro).

Ante de trasladarse de nuevo a Inglaterra para revisar la publicación de la primera parte del libro que acabamos de citar, pasó clandestinamente a Francia; más tarde regresaría España y visitaría Bilbao, San Sebastián, Santander, Vigo, La Coruña y Madrid.

En 1854 se trasladó a Italia y sus huellas en este país se pierden en Turín.

El 6 de junio de 1855 se casó en Ginebra, (Suiza) con Marie-Justine Rampont, hija de un amigo de su padre.

El 17 de agosto de 1859, el emperador Napoleón III promulgó una amplia amnistía, pero Coeurderoy la rechazó y envió una carta al “National” de Bruselas para explicar las razones de su rechazo.

Tres años más tarde, el 26 de octubre de 1862, se suicidó en la pequeña aldea de Fossaz, cerca de Ginebra, (Suiza). Desesperado por la impotencia que le habían generado las sucesivas frustraciones, decidió acabar radicalmente con sus sufrimientos.

Escritos.

Además de numerosos artículos, Ernest Courderoy publicó algunas obras sublimes en torno a la revolución y a la vida de exiliado. En septiembre de 1852 apareció “De la révolution dans l´homme et dans la société”Un año más tarde comenzó la publicación de “Jours d’exil” que aparecería originalmente en dos volúmenes y más tarde, en 1910-1911, sería reeditada por la editorial Stock de París en tres volúmenes con el título de “OEuvres” y precedido de una entusiasta introducción biográfica del personaje dividida en los tres volúmenes y debida a la pluma del historiador anarquista Max NettlauDespués de señalar que en el epílogo a este libro se manifiesta con toda claridad la base del pensamiento de Coeurderoy cuando exclama «soy anarquista», añade que éste entiende la idea anarquista en toda su amplitud, implicando la diversidad y el libre curso dado a todas las evoluciones posibles. En otro lugar de este mismo libro el revolucionario francés afirma que «para hacer pasar a la revolución a través de este siglo, como un hierro al rojo vivo, sólo una cosa se puede hacer: abatir la autoridad (…) Que cada cual se pregunte y se diga si soporta que otro se proclame su dueño y actúe como tal por voluntad propia o por la fuerza» Y también algo que es a simple vista una paradoja, pero también una terrible realidad: «Es preciso decirlo con toda claridad, la policía del exilio está formada, en su mayor parte, por los mismos exiliados».

En Turín Coeurderoy publicaría, en 1854, “Hurrah!!! ou la révolution par les cosaques”, sin ninguna duda el libro más conocido y reeditado del autor y también el más controvertido y, según algunos, el más extravagante. Inexplicablemente, en España no se ha publicado ninguno de sus textos y, por lo que nosotros sabemos, ni siquiera la prensa anarquista publicó artículos suyos o algún fragmento de sus libros. El hecho es tanto más insólito por cuanto sí que publicaron escritos de otros anarquistas franceses también bastante olvidados, como George Darien o Laurent Tailhade. Este texto que presentamos que como ya hemos señalado es, casi con toda seguridad, el primero que se publica en castellano forma parte del libro “Jours d’exil” y se trata, naturalmente, de un escrito contra las corridas de toros. La importancia de este trabajo radica en la descripción que Coeurderoy hace de las corridas de aquella época, pero sobre todo en su resuelta crítica a las mismas desde el punto de vista del sufrimiento de los animales implicados (toros y caballos), con los cuales se solidariza por completo, reivindicando con ello ya los derechos de los animales hablando de igualdad y de justicia hacia ellos.