Rodolfo González Pacheco (Vida y obra)

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Rodolfo González Pacheco (1882-1949). Nacio el 4 de mayo de 1882 en Tandil, provincia de Buenos Aires (Argentina) y murio el 5 de julio de 1949 edad de 66 años en Buenos Aires (Argentina)

Fue un dramaturgo, director de teatro, periodista  y orador anarquista, editor del periódico anarquista La Antorcha”, fundador del “Teatro de Ideas”.

Nació en Tandil, Provincia de Buenos Aires en 1882. Luego de leer a Bakunin, Kropotkin y Malatesta, se adscribió a las ideas anarquistas. Así lo relataba:

“La culpa es de unos agitadores que disfrazados de marineros y vendedores de casimires de contrabando llegaron una tarde a la estancia de mis padres, en los primeros años de este siglo. Yo era un hijo de papá, un aprendiz de gaucho, mujeriego en los bailes de rancho y pendenciero en las reuniones de pulpería. Respetado por los gauchos que veían en mí más que al mozo guapo a un protegido de los milicos porque era hijo de estanciero. Aquellos falsos contrabandistas pidieron permiso para pernoctar, y de acuerdo con la costumbre hospitalaria de nuestra pampa, se les dio carne asada y catres para pasar la noche. Al día siguiente, cuando se fueron, uno de los peones me trajo una colección de folletos que los forasteros se habían olvidado en el galpón, repartidos estratégicamente para que se pudieran hallar después de irse… eran pensamientos de Bakunin, de Kropotkin, de Pietro Gori, de Malatesta. Al leerlos, fue la primera vez que advertí que en el mundo había algo más que las ginebras, guitarras y carreras cuadreras. Había gente que se preocupaba por sus congéneres. Y que mi vida era canallesca comparada con la nobleza y los sentimientos de esa gente…”.

Rodolfo González Pacheco

En 1906 fundó junto con Federico Gutiérrez (un ex-policía pasado a las filas anarquistas) el periódico satírico “La Mentira”.

En 1908 fundó “Germinal” con Teodoro Antillí; ambos dirigirían “La Batalla” en 1910. Fue a partir de esos años colaborador de La Protesta”. En 1911 editó el periódicoAlberdi” con Apolinario Barrera. En ese año fue encarcelado unos meses en el Penal de Ushuaia.

Una vez en libertad, fundó el periódico “Libre Palabra” con Tito Livio Foppa y “El Manifiesto” con Antillí, en 1911. Ese mismo año se embaró para México a colaborar con los magonistas en la Revolución Mexicana; regresó a la Argentina en 1914.

En 1917 editó “La Obra”, periódico de la agrupación anarquista homónima.

En 1919 publicó una colección antológica de misceláneas y artículos breves, “Carteles ” es su obra más famosa, en dos tomos.

En 1920 fundó otro periódico anarquista, “El Libertario” y al año siguiente sacó a la calle “La Antorcha”. Este periódico polemizaría con La Protesta” sobre la actitud a tomar frente a lo que se denominó Anarquismo expropiador, particularmente con las posturas de Diego Abad de Santillán y Emilio López Arango. Las actividades de acción directa violentas a veces eran apoyadas y nunca condenadas por el periódico de González Pacheco, mientras que “La Protesta” tenía una actitud claramente contraria a los anarquistas expropiadores. En este contexto, en 1926 fue condenado a 6 meses de prisión por apología del atentado de Kurt Wilckens, el vengador de la masacre conocida como Patagonia trágica. Despues del golpe de José Evaristo Uriburu fue encerrado en la Cárcel de Villa Devoto durante 8 meses. Allí escribió el drama “Juana y Juan”.

Fue partícipe activo en las campañas por la liberación de Sacco y Vanzetti y Simón Radowitzky. Fue activista y conferencista en Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, México, Cuba y España, país al que viajó durante la Guerra Civil Española de 1936. Allí dirigió la revista Teatro Social y junto con Guillermo Bosquets fundó la Compañía del teatro del pueblo.En 1938 editó sus “Carteles de España”. Regresó a la Argentina despues de la derrota republicana.

En 1907 publicó “Rasgosº, su primer libro, de prosa y poesía.

En 1916 se estrenó su obra “Las Víboras”, y en 1917 Pablo Podestá puso en escena su drama “La Inundación”.

En 1920 la compañía Muiño-Alippi presentó su obra “Magdalena”.

En 1921 estrenó en el Teatro Boedo su obra “Hijos del Pueblo”.

En 1922 se presentó “El Sembrador” y en 1924 “Hermano Lobo”.

En julio de 1926 se estrenó “Natividad”.

El 3 de junio de 1927 fue estrenada “A Contramano” y un año después “El hombre de la plaza pública”, ambas interpretadas por Enrique Muiño.

El 1 de abril de 1929 estrenó en Rosario “El Grillo”,

El 4 de junio de 1931 “Juana y Juan” y en 1936 “Compañeros”, en Montevideo.

Despues de retornar de España, se estrenaron “Manos de luz” (1940) y Cuando aquí había reyes (1941).

En colaboración con Pedro E. Picco escribió las piezas “Nace un pueblo”, “Juan de Dios, milico y paisano”, etc.

González Pacheco fue uno de los pioneros de la cinematografía argentina, colaborando con Hugo Mac Dougall en el guion de “Tres hombres del río” que dirigió Mario Soffici que mereció el Premio Cóndor Académico de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina al mejor argumento original de 1943.

Publicaciones anarquistas

“Carteles”, tomos I y II.

Con sus colaboraciones para periódicos anarquistas (Germinal, La Mentira, La Protesta, La Batalla, La Antorcha, Campana Nueva, La Obra, Tribuna Proletaria, etc.). Textos breves, de contenido sentimental, moralista e incendiario, y fuerte crítica.

Filmografía.

Guionista

Obras teatrales.

  • Las víboras, (1916), su primera obra teatral.
  • La inundación.
  • Magdalena.
  • Hijos del pueblo.
  • El sembrador.
  • Hermano Lobo.
  • Natividad.
  • A Contramano
  • Cuando aquí había reyes.
  • Manos de luz
  • Juana y Juan
  • El hombre de la plaza pública
  • El grillo
  • El cura
  • Compañeros

Referencias.

  • Nielsen, Jorge (2011). «No los olviden». Espectaculares Sucesos Argentinos 2 (1941-1950). Buenos Aires. Ediciones del Jilguero. p. 373. ISBN 978-987-9416-17-4.
  • Zayas de Lima, Perla (1990). Diccionario de Directores y Escenógrafos del Teatro Argentino. Galerna. p. 142. ISBN 950-556-250-5 |isbn= incorrecto (ayuda).
  • «Biblioteca teatral Alberto Mediza». Consultado el 3 de junio de 2012.
  • Bayer, Osvaldo. Los anarquistas expropiadores y otros ensayos. Booklet, Buenos Aires, 2008.
  • A. Cappelletti & C. Rama; El anarquismo en América Latina. Edit Ayacucho, Caracas, 1990

 

Rodolfo González Pacheco

Nota publicada en Página/12 el Sábado 9 de Abril de 1994.

Cuando al dramaturgo Rodolfo González Pacheco, en la Sociedad de Actores, le preguntaron cómo se había hecho anarquista, respondió sonriente: “La culpa es de unos agitadores que disfrazados de marineros y vendedores de casimires de contrabando llegaron una tarde a la estancia de mis padres, en los primeros años de este siglo. Yo era un hijo de papá, un aprendiz de gaucho, mujeriego en los bailes de rancho y pendenciero en las reuniones de pulpería. Respetado por los gauchos que veían en mí más que al mozo guapo a un protegido de los milicos porque era hijo de estanciero. Aquellos falsos contrabandistas pidieron permiso para pernoctar, y de acuerdo con la costumbre hospitalaria de nuestra pampa, se les dio carne asada y catres para pasar la noche. Al día siguiente, cuando se fueron, uno de los peones me trajo una colección de folletos que los forasteros se habían olvidado en el galpón, repartidos estratégicamente para que se pudieran hallar después de irse… eran pensamientos de Bakunin, de Kropotkin, de Pietro Gori, de Malatesta. Al leerlos, fue la primera vez que advertí que en el mundo había algo más que las ginebras, guitarras y carreras cuadreras. Había gente que se preocupaba por sus congéneres. Y que mi vida era canallesca comparada con la nobleza y los sentimientos de esa gente…”.

González Pacheco fue un aclamado hombre del teatro: conmovió a los sectores populares con sus obras Hermano loboLas víborasLa inundaciónHijos del pueblo. Aunque durante mucho tiempo esas obras se estrenaron en las salas céntricas, él las escribía especialmente para que se presentasen en los “cuadros filodramáticos” (teatros con los que contaban todas las sociedades de resistencia), creadas por socialistas y anarquistas.

Fue un nato sembrador de ideas. Un orador político por excelencia. Estuvo en todo el país para hablar. Habló en todas las campañas: la de Radowitzky, la de Sacco y Vanzetti, la de los mensúes, la de los mineros. Pero ante todo fue el creador de “los Carteles”: eran recuadros que se publicaban en los periódicos anarquistas y donde se tomaba posición ante los acontecimientos públicos que se conocían.

Fundó el semanario La Mentira, que fundó junto al policía Federico Gutiérrez. Participó escribiendo en Germinal, en Campana Nueva, en La Batalla.

Por estar en contra de la Ley Social y la Ley de Residencia, junto a otros luchadores fue preso a Ushuaia. Pero no se amilanó, y apenas regresado a Buenos Aires fundó Libre Palabra y El Manifiesto. Poco tiempo después creará La obra, aunque durante la Semana Trágica de Yrigoyen hizo que esa obra fuera clausurada, junto con La Protesta.

Aun con las amenazas de cárcel, Pacheco creó Tribuna proletaria: durante el gobierno de alvear lo condenan a seis meses de prisión por los elogios hacia el alemán Kurt Wilckens.

En 1936 irá a defender al pueblo español contra Franco. Y en 1943 ya no pasarán sus obras en los sindicatos.

La huelga fue llevada a cabo por la Federación de Obreros de Construcciones Navales. Debajo del nombre tenía en letras grandes, la palabra autónoma, para que no hubiera dudas. Tenían su sede en Pedro de Mendoza 1915, en el corazón de la Boca. Después de trece meses de huelga, cayeron vencidos. Pero, como lo dijo el último boletín repartido en los muelles, en los diques y en las calles de Barracas y La Boca: “Sin arriar bandera”. El motivo de la huelga de 1956 fue por mejor calidad de vida: horario de seis horas en lugar de ocho, para poder dedicar más tiempo a la cultura y a la familia, para gozar de la naturaleza. Fueron vencidos por los militares Aramburu y Rojas. Los marinos de guerra fueron los más insistentes en eliminar del puerto toda semilla de innovación social. El almirante Sado Bonet y el capitán de navío Patrón Laplacette, ministro de Obras Públicas e interventor de la CGT, fueron los artífices de la derrota obrera.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar

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