Jacinto Torino Rodriguez mas conocido como Toryho. (Vida y obra)

Jacinto Toryho – periodista y escritor anarquista

Jacinto Toryho – periodista y escritor anarquista

Jacinto Torino Rodriguez más conocido como Jacinto Toryho. (1902-1989) Nacio el 1 de febrero de 1902 en Villanueva del Campo, Zamora, Castilla, (España) algunos citan 1911 a Palencia (Castilla) y murió el 5 de mayo de 1989 en Buenos Aires (Argentina) el periodista y escritor anarquista Jacinto Torío Rodríguez, más conocido como Jacinto Toryho.

Estudió en el colegio de frailes agustinos de Valencia de Don Juan (León) y después marchó a Madrid, donde colaboró ​​en numerosos periódicos de noticias (Norte de Castilla, La Gaceta Regional, El Adelantado, El Heraldo de Madrid, El Heraldo de Zamora, etc.).

Tras estudiar en la primera promoción de la Escuela de Periodismo de El Debate, fundada por el sacerdote Ángel Herrera Oria, en 1926 entró como redactor de este rotativo católico y monárquico, pero la abandonó por cuestiones ideológicas y se afilado a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) de Madrid.

A principios de los años treinta fue miembro del grupo “A” de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), con Ricard Mastero, Alfredo Martínez, Abelardo Iglesias y Aso Ibáñez, entre otros.

En 1932 participó en la creación de las Juventudes Libertarias madrileñas. Entre 1933 y 1934, gracias a Liberto Callejas, fue redactor y corresponsal de Solidaridad Obrera en Barcelona y fue uno de los fundadores del periódico Revolución (1933-1934).

Fue asiduo de la agrupación cultural libertaria “Faros”. En 1934 se trasladó de Barcelona a Madrid para informarse sobre la revolución asturiana, mostrándose partidario de la Alianza Obrera.

En 1935 entró a formar parte de la redacción del barcelonés Tiempos Nuevos y trabajó en El Día Gráfico.

En enero de 1936 representó al Sindicato de Espectáculos Públicos de Barcelona en la Conferencia de la CNT catalana. Durante la guerra representó la CNT en el Comité de la Escuela Nueva Unificada (CENU) y fue secretario de la Oficina de Prensa y Propaganda de CNT FAI.

Entre 1937 y 1938, después de Liberto Callejas y de Jaime Balius, dirigió Solidaridad Obrera, publicación que profesionalizó aunque con periodistas «sospechosos» y sanear económicamente, pasando de una tirada de 30.000 a 200.000 ejemplares e imprimiendo con tres rotativas y 20 linotipias.

El 28 de marzo de 1937 defendió la línea oficial de colaboración gubernamental de la CNT y la «censura de guerra» en la Conferencia Nacional de Prensa Confederal y Anarquista y septiembre de ese año polemizó con José Peirats en el Pleno Regional de las Juventudes Libertarias de Cataluña.

En 1937 también participó en la fundación del periódico vespertino en catalán Catalunya.

Durante la primavera de 1938, a raíz de las tensiones surgidas en un Pleno de Regionales del Movimiento Libertario Español (MLE), abandonó la dirección de Solidaridad Obrera y fue sustituido por Josep Viadiu.

A finales de 1938 pasó a Francia y luego consiguió embarcar hacia Cuba, pero el clima insular no le fue bien y más tarde pasó a Nueva York.

En 1941, por consejo de Waldo Frank, se instaló definitivamente en Buenos Aires (Argentina) donde trabajó de periodista en varias publicaciones (Crítica, La Nación, Clarín, La Razón, etc.), Además de dirigir informativos radiofónicos y el noticiario de la cadena de televisión argentina “Canal 7”. Encontramos artículos suyos en CNT, Despertar, Pro, La Revista Blanca, Solidaridad, Tiempos Nuevos, Timón, La Tierra, etc.

Entre sus obras podemos citar Cómo viven y cómo mueren las prostitutas (sd), Joaquin Costa y la revolución española (sf), Memorias de un seminarista (sd), El 11 de septiembre de 1714 y la guerra antifascista de hoy. Conferencia (sd), La hora de las Juventudes (1933),

Reportajes. La libertad de Expresión en el periodismo contemporáneo (1935), Apuntes históricos de Solidaridad Obrera (1937), Con Salvador Cánovas Cervantes), Informe que el camarada Jacinto Toryho, somete a la consideración de los sindicatos de la Confederación Regional del Trabajo de Cataluña como director de Solidaridad Obrera (1938), La independencia de España (Tres etapas de Nuestra historia) (1938), En los caminos de la libertad (1939?, con Álvaro de Albornoz), La traición del señor Azaña: después de la tragedia ( 1939), Una traición al proletariado mundial. El pacto entre Hitler y Stalin (1939), Stalin. Análisis espectral (1946), Anversa y reverso de la Unión Soviética (1947), Aramburu. Confidencias. Actitudes. Propositos (1973), Historia política argentina (1973), No éramos tan malos. Memorias de la guerra civil española (1936-1939) (1975), Del triunfo a la derrota. Las interioridades de la guerra civil en el campo republicano revividas por un periodista (1978), etc.

Jacinto Torío Rodríguez murió el 5 de mayo de 1989 en Buenos Aires (Argentina) debido a problemas cardíacos.

El 1 de febrero de 1902 nace en Villanueva del Campo (Zamora, Castilla, España) – algunos citan 1911 en Palencia (Castilla) y murió el 5 de mayo de 1989 en Buenos Aires (Argentina).

 

El histórico militante anarquista Jacinto Toryho enjuició al nacionalismo catalán

 
 
Jacinto Toryho, en su época de exiliado en Argentina.

Jacinto Toryho, en su época de exiliado en Argentina.

Jacinto Toryho, miembro de CNT y de la FAI y director de Solidaridad Obrera de 1937 a 1939, testigo del fracaso del golpe militar del 36 en Barcelona y de la llamada Revolución Española, denunció explícitamente en su libro ‘Del triunfo a la derrota’ (Argos Vergara, 1977) cómo las gastaba el separatismo catalán cuando no conseguía llevar a su redil al movimiento obrero.

 
Hoy es preciso rescatar esa parte de la historia que los falsarios del «nacionalismo de izquierda» (últimamente bajo los ropajes del «¿anarco? independentismo») ponen tanto empeño en que olvidemos. Cuando Torhyo toca el tema de la proclamación del frustrado Estat Catalá, que coincidió y no por casualidad con el levantamiento proletario en Asturias en Octubre del 34, opina lo siguiente:

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«Simultáneamente a la tragedia asturiana se produjo la tragicomedia de Cataluña. Aquélla fue un conato de auténtica revolución, mientras que ésta no pasó de mísera caricatura, bufonada que anegó en ridiculez a sus promotores. /…/ Los inspiradores, organizadores y directores de la ‘epopeya’ fueron dos alienados que se adueñaron de los resortes del Poder con la complacencia y la colaboración de varios cultores de la hipocresía en sus innumerables matices /…/

Al aludir a los inspiradores, organizadores y directores me refiero a José Dencás Puigdollers, consejero de Gobernanción, jefe de los servicios de Orden Público, también separatista y jefe de los ‘escamots’, grupos armados a los que imprimieron una tónica mussolinesca. Dencás era un separatista que odiaba a España con fervor satánico. Poseía todos los rasgos que el psiquiatra halla en el paranoico. Con anterioridad a la República había militado en la Lliga [Regionalista, de fuerte tendencia derechista]. Luego se pasó a la Esquerra y Estat Catalá. Siendo diputado de las Cortes Constituyentes, su pueril fervor antihispánico le llevó a desgarrar con una hoja de afeitar los escudos de la República Española que había grabado en los pupitres de los escaños correspondiente a Esquerra Catalana. Antes de la ‘proeza’ de octubre, los ‘escamots’, capitaneados por Badía, practicaban el deporte de apalear obreros a los que previamente secuestraban para someterlos a torturas diversas, por la más férrea negativa de éstos al menor contacto con ellos. Porque los trabajadores de Cataluña, originarios de tierra catalana o de otros puntos de la Península, jamás tuvieron nada en común con los catalanistas de la derecha (la Lliga), ni con los de la izquierda (la Esquerra), quienes en lo social no eran fracciones diferentes, sino dos expresiones reaccionarias a las que solamente separaba un matiz partidista electorero. /…/

Escamots desfilando. El fascismo catalán en acción

Escamots desfilando. El fascismo catalán en acción

La insurrección de Cataluña tuvo una nota original: comenzó con una huelga general impuesta por el Gobierno contra la voluntad de los obreros que se negaron a hacer el juego a los innovadores. Pues tratábase de una innovación singularísima, ya que por primera vez en la Historia la huelga general la organizaba y dirigía el Poder público. Los ‘escamots’ de Dencás y Badía, armados hasta los dientes, los días 5 y 6 impusieron el cierre de fábricas, oficinas, bancos, tiendas, talleres. Mas no habían contado con la ‘huéspeda’: los trabajadores se negaban a complacerlos. En algunas fábricas cedían momentáneamente ante las armas exhibidas por los representantes de la coacción oficial, mas apenas éstos se alejaban, volvían al trabajo con más ahínco. Los medios de de transporte fueron paralizados merced a la elocuencia de las ametralladoras de que hacían alarde los hombres de Badía. /…/ En el feudo de Dencás /…/ se halló un montón de cenizas de papeles y documentos incinerados antes de escapar [tras el fracaso del golpe de estado secesionista], pero encontróse sin haber sido pasto de las llamas la lista firmada por Miguel Badía con los nombres de las personas que deberían ser fusiladas al día siguiente del triunfo allí donde se las encontrara y sin formación de causa. La mayoría de esos nombres eran militantes de la FAI y de la CNT. /…/

Acerca del ‘generalísimo’ de la insurrección separatista [Dencás] y de la Esquerra que la impulsó, escribió, en 1935, Joaquín Maurín [ex-secretario general de la CNT que se pasó a la facción antiestalisnista del marxismo], líder del Bloque Obrero y Campesino: /…/ “Dencás, jefe de la fracción de ‘Estat Catalá’, turbio en sus propósitos, no podía ocultar sus intenciones deliberadamente fascistas. Todo su trabajo de organización y toda su actividad política tendían hacia un objetivo final: un fascismo catalán. Su declaración de guerra a los anarcosindicalistas, sus ‘escamots’ de camisas verdes regimentadas, todo eso tenía un denominador común: el nacional socialismo catalán”».

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