Charles Malato (Vida y obra)

Caricatura de Malato por Delannoy (1909).

Caricatura de Malato por Delannoy (1909).

Charles Malato (1857-1938) El 7 de septiembre de 1857 nace en Foug, Lorena, (Francia) y fallece el el 7 de noviembre de 1938 en París (Francia) y fue incinerado cuatro días después en el cementerio de Père-Lachaise.

Fue un anarquista francés de origen italiano, escritor y publicista.

Su familia provenía de la nobleza, ya que fueron condes de Nápoles. Su padre fue defensor de la Comuna de París, por lo que fue deportado junto a un Charles de 17 años a Nueva Caledonia en 1874. Educado en un ambiente republicano socialista y comunista, se acercó al anarquismo a partir de 1885, militando enseguida muy activamente.1

Funda la Ligue Cosmopolite donde entre otras cosas defendió el ilegalismo, razón por la que es condenado a 15 meses de prisión y expulsado de Francia en 1892, bajo el cargo de “incitar el asesinato, saqueo e incendio”.2 Se establece en Londres donde se casa con una conocida compositora; dentro del caso Dreyfus, anima el Journal du peuple con Sébastien Faure y toma parte en el “comité revolucionario” encargado de responder a los eventos de los nacionalistas.

Desde Londres también dirige una campaña internacional contra el proceso de Montjuïc.

Retorna a Francia, donde por su amistad cercana con el educador español Francisco Ferrer se le imputa en 1905 la participación en un atentado contra el rey Alfonso XIII de España,3 el juicio comienza el 27 de noviembre, donde al final es absuelvo.

Entre 1907 y 1914, Charles Malato trabaja para los diarios La Guerre Sociale y La Bataille syndicaliste. Desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial, da su apoyo a los Aliados, por lo que firma el “Manifiesto de los 16”, que causó polémica dentro del movimiento anarquista.

Pensamiento.

Malato, al igual que sus contemporáneos Malatesta, Gautier y Faure; desconfiaba de la acción de masas y no veía en ellas un potencial transformador per sé, por lo que afirmaba que han de ser los individuos conscientes los que deben hacer madurar la anarquía. En el terreno táctico apoyaba la utilización de cualquier circunstancia para desprestigiar al Estado ante la opinión pública.

En su obra principal, La Philosophie de l’Anarchie (Filosofía del anarquismo, 1889; 141 págs.), expone de forma sencilla los diferentes aspectos de aplicación del anarquismo (pedagogía, religión, matrimonio, derecho penal, defensa). Define la anarquía como una sociedad fundamentada en los principios de libertad individual, un economía definida por la universalización de la propiedad y una organización política realizada a través de redes sociales.

Obras.

La Philosophie de l’Anarchie (1889; 141 págs.), Révolution chrétienne et Révolution sociale (1891; 289 págs.) y Les Classes sociales au point de vue de l’évolution zoologique (1907) son sus libros serios. En otros libros da una nota alegre, como en Prison fin-de-siécle. Souvenirs de Pélagie (avec Ernest Gégout, 1891) ; De la Commune a l’Anarchie (1894) y Les Jvyeusetés de l´Exil (1896).

Su escritura se destaca por ser graciosa y respetuosa, Malato mismo se destacaba por su cultura y buenos modales. Les Classes sociales au point de vue de l’évolution zoologique muestra el claro parentesco ideológico entre el anarquismo y las ideas emergentes que provenían del último tercio del siglo XIX, incluido el darwinismo social y el racismo.

Véase también.

Referencias.

  1. El comunismo anarquista en Francia en los años 1877 a 1894, capítulo once del libro La anarquía a través de los tiempos, de Max Nettlau
  2. Volver arriba Alain Accardo, Albert Libertad, Gaetano Manfredonia, Le culte de la charogne, Marseille, Agone, coll. « Mémoires Sociales », 2006 ISBN 2-7489-0022-7
  3. Volver arriba Anarquista culto acusado de atentado en París (noticia en inglés), New York Times, 1905

Enlaces externos.

 

Charles Malato (1857-1938)

Charles Malato (1857-1938) El 7 de septiembre de 1857 nace en Foug, Lorena, (Francia) y fallece el el 7 de noviembre de 1938 en París (Francia) y fue incinerado cuatro días después en el cementerio de Père-Lachaise. el destacado periodista, escritor, dramaturgo, corrector de imprenta, librepensador, masón y propagandista anarquista, sindicalista y anticlerical Armand Antoine Charles Malato de Cornet, conocido como Charles Malato y que usó varios seudónimos (Polydore Barbanchu, Cosmos, La Cocarde, Talamo, Thiosse, etc.).

Su padre, Antonio Malato (Antoine Malato), nacido en Sicilia, combatió en la Revolución italiana de 1848 y por ello tuvo que exiliarse en Francia, luchando posteriormente en el levantamiento del 2 de diciembre de 1851 y en la Comuna de París; su madre, Marie-Louise-Octavie Hennequin, era natural de Lorena.

En 1894 ambos, para orquestar una quiebra fraudulenta de su tienda, fueron condenados a la deportación en Nueva Caledonia y su hijo, que entonces acababa sus estudios clásicos y se preparaba para estudiar medicina, los siguió, embarcando toda su familia del 1 de marzo de 1875 a bordo del barco Var en el puerto de Brest (Bretaña).

En Nueva Caledonia Charles Malato trabajó como telegrafista y, muy interesado por la cultura canac, fue, con Louise Michel, uno de los pocos franceses que apoyó la revuelta nativa de 1878.

Su madre murió en la deportación, pero su padre va ser agraciado el 27 de noviembre de 1879, amnistiado el 11 de julio de 1880 y regresó con su hijo a la metrópoli en junio de 1881. en esta época Charles Malato se definía como «republicano internacionalista».

Al llegar a París vivió en los bajos fondos del XX Distrito y trabajó como redactor de la Agence Continentale, una agencia de prensa económica y política dirigida por el exgaribaldí Raqueni. El antiguo communard Olivier Pain le hizo entrar en la redacción del periódico radicalsocialista Le Réveil Lyonnais, pero esta publicación rápidamente declaró en bancarrota, devolviendo a la Agence Continentale. En esta época, además de tomar conciencia socialista, escribió su primera novela de folletín, David Marx, para el diario franco de Raqueni La Gazette du Soir y cuando esta publicación quebró creó su propia agencia de prensa, la Agence Cosmopolite, que editaba despachos traducidos de la prensa extranjera y que duró hasta su detención en abril de 1890.

Entre 1884 y 1885 leyó asiduamente la Bataille, diario socialista del antiguo communard Prosper-Olivier Lissagaray, pero lo encontró muy moderado.

Durante el verano de 1885 asistió a un mitin del anarquista Joseph Tortelier que lo dejó fuertemente impresionado y en octubre de ese año tomó parte en una manifestación popular contra el diario Le Gaulois, que había iluminado su fachada para celebrar la victoria reaccionaria en las elecciones legislativas, y fue allí donde pronunció su primer discurso de manera improvisada. Con Jacques Prol, Léon Ortiz (Schiroky) y el desertor belga Gérondal, miembros del grupo literario «Círculo de la Butte» que se reunía en Montmartre, fundó el Grupo Cosmopolita, políticamente acercado al periódico Le Cri du Peuple, editado por Séverine, y que tuvo su primera aparición en mayo de 1886 durante la conmemoración de la Comuna de París en el cementerio de Père-Lachaise.

En septiembre de 1886 apareció el primer número del periódico La Révolution Cosmopolita. Journal révolutionnaire socialista independiente, que publicó cuatro números con una tirada de 5.000 ejemplares.El ebanista Émile Méreaux adhirió al Grupo Cosmopolita para hacer proselitismo anarquista y gracias a él el grupo se decantó por el pensamiento libertario.

Después de que numerosos italianos entraran en el grupo, se intentó crear una Liga Cosmopolita, réplica a la Liga de los Patriotas de Paul Déroulède.

En diciembre de 1887, con otros numerosos anarquistas, se mezcló con los manifestantes boulangista, pero sus eslóganes de «Viva la Social!» Fueron enmudecidos por los de «Viva Boulanger!»; arrancaron entonces una campaña de mítines bajo el título «Ni parlamentarismo, ni dictadura: la Social!».

En julio de 1888, con Léon Ortiz y Alain Gouzes, editó el número único del periódico L’Esprit de Révolte. En esta época conoció Ernest Gego, que en ese momento dirigía el semanario socialista revolucionario anarquizante El Attaque, con quien empezó a colaborar con Sébastien Faure y Lucien Weil, entre otros, y se adhirió a la idea de la « huelga general »y el sindicalismo revolucionario promovido por Joseph Tortelier.

Al respecto, en agosto de 1888, hizo un mitin, con Joseph Tortelier y Louise Michel, durante la huelga de los terrelloners parisinos.

Entre el 1 y el 8 de septiembre de 1889 participó en el Congreso Anarquista Internacional, celebrado en la Sala de Commerce de París, donde habló sobre la actitud de los anarquistas en caso de guerra y alabó la insurrección armada.

En estos años fue corresponsal del periódico anarquista londinense Freedom.

En 1889 publicó su primer libro político,Philosophie de la anarquía, donde criticó el «ultraespontaneisme», característico del anarquismo de aquellos años, y donde reivindicó la necesidad de un “programa” revolucionario anarcocomunista y criticó algunos axiomas libertarios, como el rechazo absoluto al voto, ideas que fueron respuestas por Jean Grave en La Révolte.

Antes del 1 de mayo de 1890 El Attaque se dejó de publicar por las denuncias judiciales a causa de un artículo suyo titulado «La lutte» y el 28 de abril fue condenado, con Ernest Gego, a 15 días de cárcel y a 3.000 francos de multa y ese mismo día el Ministerio del Interior francés redactó una decreto de expulsión a su nombre acusado de «agitador italiano», argumentando que su padre nunca se naturalizó francés y que su madre había perdido la nacionalidad al casarse con un extranjero.

Malato y Gego purgar la pena en prisión parisina de Sainte-Pélagie y poco después se sumó Jean Grave, condenado a seis meses de prisión por un artículo publicado en La Révolte, momento en el que Malato y Grave, se reconciliaron de sus anteriores disputas.

En julio de 1891 Malato y Gego fueron liberados y para evitar un escándalo el Ministerio del Interior suspendió su expulsión. Ambos publicaron entonces un libro en clave de humor sobre sus experiencias en la cárcel, Prison fin-de-siècle, y paralelamente publicó Révolution chrétienne te révolution sociale, marcadamente sindicalista y pro feminista.

En 1892 desaprueban la campaña contra el Primero de Mayo iniciada por Sébastien Faure. A raíz de los atentados de Ravachol de marzo de 1892, que provocaron la primera gran ola represiva antianarquista, decidió, antes de ser detenido, exiliarse y el 4 de abril, travestido de pastor anglosajón, desembarcó en Londres (Inglaterra).

Para evitar los confidentes policiales, a menudo usó el seudónimo Polydore Barbanchu y en la capital inglesa se ganó la vida dando clases de francés y ejerciendo de secretario de Henri Rochefort, escritor panfletario también exiliado.

Durante esta época mantuvo la corresponsalía de Londres para el periódico El Intransigeant, firmando las colaboraciones bajo los seudónimos Cosmos y La Cocarde.

En diciembre de 1892, con Nicolas Nikitine, creó Le Tocsin, periódico anarquista de los exiliados londinenses partidario de la violencia política y de la entrada de los anarquistas en los sindicatos y que perduró hasta octubre de 1894.

En Londres colaboró en Fortnighty Review, frecuentó Émile Pouget y los círculos anarquistas franceses, italianos y británicos; especialmente militó en el grupo «El Avant-Garde”, con Errico Malatesta, Piotr Kropotkin y Louise Michel.

También formó parte del comité organizativo de una fiesta en Grafton Hall que se celebró el 1 de abril de 1893, donde estreno el vodevil en un acto Mariage par la dinamita.

Semanas después, en abril de 1893, con Errico Malatesta y José Delorme (Bercknell), marchó a Bruselas (Bélgica) para participar en un eventual golpe de mano en ocasión de una huelga general, que resultó un fracaso.

El 12 de enero de 1894 marchó hacia el norte de Italia con la intención de catalizar un levantamiento en un momento de revueltas populares, pero con ocho compañeros abandonó la región de Biella, Piamonte, (Italia) sin haber conseguido su propósito, volviendo a Londres.

Ese mismo año, publicó su autobiografía De la Commune à la anarquía.

Tras el atentado de Émile Henry, aceptó conceder una entrevista al periódico Le Matin, que se publicó el 28 de febrero de 1894, donde, después de mostrar su «admiración» y «respeto» por Auguste Vaillant, que había atentado contra la Asamblea Nacional francesa, criticó los atentados indiscriminados de Émile Henry.

Después de la amnistía de febrero de 1895 regresó a Francia y el 26 de abril de aquel año fue detenido ya que el decreto de expulsión de abril de 1890 aún estaba vigente, siendo liberado dos días después.

También fue detenida y liberada poco después su compañera Louise-Léonie Louis.

Entró como redactor de El Intransigeant, de Henri Rochefort, donde hizo campaña contra la monarquía española, empeñada en una guerra colonial en Cuba y lanzada en una sangrienta represión contra el movimiento anarquista.

El 10 de septiembre de 1896, con Henri Rochefort y Achille Steens, fue uno de los fundadores del Comité Francés de Cuba Libre (CFCL) y participó en todas las campañas que llevó a cabo hasta su disolución en marzo de 1897.

Paralelamente, con Fernando Tarrida del Mármol, inició una campaña por la amnistía de los ocho anarquistas condenados a muerte tras los atentados de la calle de los Cambios Nuevos de Barcelona ( «Proceso de Montjuïc»).

El 28 de diciembre de 1896 fue uno de los oradores del gran mitin organizado por CFCL a favor de la revolución cubana y contra la «Inquisición española».

En 1897, a instancias de Émile Janvion y Jean Degalvès, hizo de profesor en su proyecto de escuela libertaria. En esta época publicó Las joyeusetés del exil, crónica humorística de la vida y de las disensiones de los exiliados franceses en Londres.

Durante la primavera de 1898 partió hacia Cataluña, donde algunos amigos lo habían llamado para apoyar la evasión del revolucionario anarquista Ramon Sempau Barril de la fortaleza barcelonesa de Montjuïc, tentativa que resultó un fracaso.

Después pasó a Valencia (Valencia), donde en julio de ese año habían estallado revueltas tras la derrota española en Cuba, y en Cartagena, también en agitación. Con las manos vacías, regresó a Francia.

En pleno «Caso Dreyfus», abandonó El Intransigeant, que había convertido en una publicación antisemita, y colaboró en La Aurora, de Ernest Vaughan, donde también escribían los anarquistas Émile Janvion, Bernard Lazare y Urbain Gohier.

En octubre de 1898 cofirmante (Jean Allemane, Charles-Albert, Pierre Bertrand, Aristide Briand, François Broussouloux, Antoine Cyvoct, Pascal Fabérot, Sébastien Faure, Émile Janvion, Joindy, Henri Leyret, Armand Matha, Octave Mirbeau, Pellerin, Fernand Pelloutier , Émile Pouget, Valéry) el manifiesto de la Coalición Revolucionaria, que recogía republicanos, demócratas, librepensadores, socialistas, revolucionarios y libertarios contra la reacción (clericales, realistas, cesaristas, antisemitas, nacionalistas, etc.), y en 1899 entró en Le Journal du Peuple, diario dreyfusard de extrema izquierda fundado por Sébastien Faure,

El 11 de junio de 1899 tomó parte en la manifestación de defensa de la República en Longchamp (París, Francia), que acabó en desórdenes y donde fue detenido; al día siguiente, el Tribunal Correccional lo condenó a 50 francos de multa por llevar «arma prohibida» (un vergajo).

En diciembre de 1899, tras la quiebra de Le Journal du Peuple, regresó a La Aurora y durante unos años se mantuvo al margen del movimiento anarquista, al igual como le pasó a Sébastien Faure después del «Caso Dreyfus». En esta época participó en la Liga de los Derechos del Hombre, en la Libre-Pensée y en la francmasonería, formando parte de la redacción de La Aurora, dedicándose a la escritura y al periodismo, y consagrándose a la lucha anticlerical. Reivindicó, sin éxito, la admisión de las mujeres en la masonería.

El 3 de agosto de 1902 fue detenido en una manifestación anticlerical en plena campaña contra las congregaciones religiosas.

Cuando en junio de 1903 Georges Clemenceau tomó la dirección de L’Aurore, abandonó el periódico y escribió durante un tiempo en L’Action, esforzándose por vivir de sus obras dramáticas y de sus novelas. 1904 su pieza teatral antirreligiosa Fin du ciel fue prohibida por la censura.

Este periodo de compromiso de Malato con el Gran Oriente de Francia fue duramente criticado por el movimiento anarquista, desde Jean Grave en Le Temps Nouveaux hasta Émile Janvien en El ennemi du Peuple, aunque Francis Jourdain, desde Le Libertaire, recalcaba que a pesar de su iniciación masónica nunca había adjurado de sus ideas revolucionarias. Sin embargo, en 1908 presentó su dimisión de la francmasonería.

En 1905 reapareció en la tribuna de los mítines obreros y antimilitaristas, apoyando la Asociación Internacional Antimilitarista (AIA), creada el año anterior, y la campaña orquestada por Émile Pouget dentro de la Confederación General del Trabajo (CGT) para la huelga general del Primero de Mayo de 1906.

Aunque en 1905 vino marcado por el llamado «Caso de la calle de Rohan»: durante la noche del 31 de mayo al 1 de junio, en la esquina de las calles Rivoli y Rohan , un individuo lanzó dos bombas al cortejo del presidente de la República francesa Émile Loubet y del rey Alfonso XIII de España, entonces de visita en París, y como resultado 17 personas resultaron heridas, muchas gravemente, mientras los jefes de Estado salieron indemnes.

El autor de este hecho, que nunca fue detenido, fue el anarquista catalán que respondía al nombre falso de Alejandro Farrás Pina (o Eduardo Aviñó Torner) y que algunos han identificado como Mateo Morral Roca y otros como Fernando vela. El hecho es que la policía estaba al tanto del complot, ya que el 25 de mayo había detenido a los anarquistas Pedro Vallina Martínez, Fernando Palacios, Jesús Navarro Botella y Bernard Harvey como sospechosos de haber preparado el atentado.

La justicia francesa inculpa también a Malato y al zapatero Eugène Caussanel, que jugó el papel de buzón para la correspondencia entre el primer y el movimiento libertario español y que había recibido desde Barcelona bombas similares a las que habían estallado en la calle Rohan. Malato afirmó que nunca había pedido bombas, de las que se deshizo, y que todo era un montaje preparado por la policía española.

En julio de 1905, cuando aún estaba en prisión, publicó La Grande Grève, que fue bien recibido en los círculos sindicalistas atareados en la campaña llevada a cabo por la CGT.

Entre el 27 y el 30 de noviembre de 1905 se desarrolló en la Audiencia del Sena el llamado «Proceso de los Cuatro» (Malato, Vallina, Harvey y Caussanel), donde Malato fue defendido por el abogado Albert Wilm y en el que testimoniar a su favor numerosas personalidades (Armand Matha, Henri Rochefort, Hincks, Ernest Vaughan, Émile Janvion, Lucien Descaves, Amilcare Cipriani, Fortuné Henry, Sébastien Faure, Liard-Courtois, Charles Martel, Léon Jaubert, Chauvière, Meslier, Jaurès, Dejeante, Francis de Pressensé, Aristide Briand, Gérault-Richard, Esteban, Fernando Tarrida del Mármol, Alejandro Lerroux, etc.). Durante el juicio quedaron patentes las manipulaciones policiales españolas y francesas y los cuatro inculpados fueron absueltos.

Una vez libre, se integró en la campaña para la huelga general del Primero de Mayo y el 22 de abril participó, con otros oradores de la CGT y extranjeros, en un gran mitin dirigido a los trabajadores inmigrados en la Bolsa del Trabajo parisina.

El 8 de junio tomó la palabra con Victor Griffuelhes, Beausoleil, Albert Lévy, Émile Janvion y René de Marmande, en un mitin de empleados en huelga.

También hizo promoción internacional de esta campaña escribiendo un artículo para el número único del periódico de Errico Malatesta Verso el Emancipacione.

Hasta 1914 lo veremos participando activamente en los actos del movimiento obrero y haciendo de orador en mítines libertarios y sindicalistas revolucionarios.

Durante el otoño de 1906 colaboró en La AIA, el boletín de esta organización antimilitarista editado por Eugène Merle y Miguel Almereyda. También colaboró en La Guerre Sociale, creado por los dos anteriores y Gustave Hervé.

Durante el primer semestre de 1907 montó, con Sébastien Faure, una campaña a favor de Francisco Ferrer Guardia, que se jugaba una pena de muerte «complicidad» con el atentado de Mateo Morral Roca contra el rey Alfonso XIII de España.

El 12 de junio de 1907 el pedagogo anarquista catalán fue absuelto y marchó hacia París para reunirse con los amigos que le habían apoyado. La campaña pro Ferrer tuvo tanto eco internacional que la Junta del Partido Liberal Mexicano (PLM), animada desde Los Ángeles (California, EE.UU.) por Ricardo Flores Magón, llamó Malato portavoz europeo su ya partir de ese momento publicó de vez en tanto artículos sobre la situación social mexicana. 1908 heredó por sorpresa 100.000 francos de un viejo compañero desconocido y con ese dinero propuso a Émile Pouget la publicación de un periódico.Pero Malato en este momento pasaba dificultades económicas ya que no trabajaba en L’Aurore y debía ocuparse de su compañera entonces enferma, y finalmente sólo entregó entre 20 y 30.000 francos a Pouget, lo que dio lugar a La Révolution, publicación en la que Malato fue uno de sus redactores principales durante sus dos meses de existencia.

A partir de 1908, con Sébastien Faure, Armand Matha y Aristide Pratelle, formó parte del Comité Francés de la Liga Internacional para la Educación Racional de la Infancia (Lier), fundada por Francisco Ferrer Guardia.

Durante el otoño de 1909 tomó parte activa en la campaña por la liberación de Ferrer , quien finalmente fue ejecutado por el gobierno de Antonio Maura Montaner.

En agosto de 1910 colaboró en el número especial de Les Temps Nouveaux contra los trabajos forzados a los batallones africanos (Biriba).1911 abandonó La Guerre Sociale, aunque mantuvo una estrecha amistad con Gustave Hervé, y en abril de ese año se convirtió uno de los pilares de la redacción de La Bataille Syndicaliste.

Sin adherirse, tomó la palabra en numerosos mítines de la Federación Revolucionaria Comunista (FRC) y colaboró en Le Libertaire, incluyendo un largo editorial en favor de la Revolución mexicana publicado en el número del 20 de mayo de 1911. en este mismo mes, su nombre se vio implicado en un «complot» para atentar contra varios establecimiento de la policía orquestado por las propias autoridades y, después de que su nombre saliera en los periódicos,

Malato denunció el prefecto Louis Lépine y su ayudante Lucien-Célestin Mouquin, responsables de las «filtraciones» a la prensa.

Entre 1913 y 1914 tomó parte en la campaña para la liberación de Augusto Masetti, soldado italiano que había disparado contra un oficial para protestar contra la guerra colonial en la Tripolitana.

En agosto de 1914, cuando estalló la Gran Guerra, fue uno de los que desde el seno de La Bataille Syndicaliste reivindicó las posiciones de la CGT de huelga general contra la guerra, pero luego modificó su opinión llamando a transformar la guerra imperialista en guerra civil en Alemania y criticando los pacifistas.

Durante toda la guerra se convirtió en una de las firmas más belicistas y patriotas de La Bataille Syndicaliste y de La Bataille, y en febrero de 1916 fue uno de los firmantes del «Manifiesto de los Dieciséis».

A comienzos de 1918 pasó unos meses en Londres con su sobrino e intentó ser reclutado y marchar al frente, pero fue eximido debido a su edad. Sin embargo, se presentó voluntario en Francia y fue incorporado el 8 de junio de 1918, aunque no fue enviado al frente y sólo hizo tareas en la Escuela Militar como secretario del Estado Mayor, a la Hospital del Lycée Michelet de Vanves y el Centro Faidherbe.

Después de la I Guerra Mundial colaboró en Le Temps Nouveaux y Plus Loin, órganos de los exanarquistas que habían apoyar la «Unión Sagrada».

En esta época se ganó la vida como corrector en la Asamblea Nacional y el 1 de enero de 1928 se afilió al Sindicato de Correctores, donde encontró numerosos libertarios.

Hizo lados las actividades de la editorial de «La Escuela Moderna», que continuaba con la tarea pedagógica de Francisco Ferrer Guardia.

Entre el 5 de octubre de 1937 y el 29 de marzo de 1938 publicó en el diario Le Peuple su autobiografía bajo el título «Mémoires de un libertaire».

Es autor de Avant l’heure (1887), Philosophie de la anarquía (1889), Prison fin-de-siècle. Souvenirs de Pélagie (1891, con Ernest Gego), Révolution chrétienne te révolution sociale (1891), Mariage par la dinamita (1893, inédito), De la Commune à la anarquía (1894), Cuentos néocalédoniens (1897, bajo el seudónimo Talamo ), Las joyeusetés del exil (1897), L’homme nouveau (1898), la Prochaine (1899), César. Pièce satírico en 2 actos (sd), La sape. Pièce sociale en 3 actos (1900), Barbapous.Drame satírico en 2 actos (1900), las memorias de un gorille (1901-1905, como Talamo), Un jeune marino (1901, como Talamo), La admisión de la femme dans la franco-Maçonnerie (1902) , Les enfants de la liberté (1903, como Talamo), Fin de ciel. Fantaisie irreligieuse en 4 actos y 5 tableaux (1904, inédita y prohibida por la censura), La Grande Grève (1905), En guerre! Pièce de théâtre (1905), Las clases sociales ave point de vue de la évolution zoológico (1907), Pierre Vaux huevo Las malheur de un instituteur (1907), Entre deux amours (1910), El asesinato de Ferrer.Éclaircissements (1911), las fianzas del Año II (1911), Le général Vendémiaire (1911), Las Comuneros (1912), María Pacheco (1913), Perdu au Maroc (1915), Le Nouveau Faust. Drame politico-fantaisiste en 4 actos (1919) y Las foraines (1925).

Charles Malato murió el 7 de noviembre de 1938 en París (Francia) y fue incinerado cuatro días después en el cementerio de Père-Lachaise.

 

Charles Malato, periodista anarquista francés

Charles MalatoCharles Malato (Toul, Lorena 1857 – ? 1938), fue un anarquista francés de origen italiano, escritor y publicista. Su familia provenía de la nobleza, que fueron condes de Nápoles. Su padre fue defensor de la Comuna de París, por lo que fue deportado junto a un Charles de 17 años a Nueva Caledonia en 1874. Educado en un ambiente republicano socialista y comunista, se acercó al anarquismo a partir de 1885, militando enseguida muy activamente.

Funda la Ligue Cosmopolite donde entre otras cosas defendió el ilegalismo, razón por la que es condenado a 15 meses de prisión y expulsado de Francia en 1892, bajo el cargo de “incitar el asesinato, saqueo e incendio”.

Se establece en Londres donde se casa con una conocida compositora; dentro del caso Dreyfus, anima el Journal du peuple con Sébastien Faure y toma parte en el “comité revolucionario” encargado de responder a los eventos de los nacionalistas. Desde Londres también dirige una campaña internacional contra el proceso de Montjuïc. Retorna a Francia, donde por su amistad cercana con el educador español Francisco Ferrer se le imputa en 1905 la participación en un atentado contra el rey Alfonso XIII de España, el juicio comienza el 27 de noviembre, donde al final es absuelto.

Entre 1907 y 1914, Charles Malato trabaja para los diarios La Guerre Sociale y La Bataille syndicaliste. Desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial, da su apoyo a los Aliados, por lo que firma el “Manifiesto de los 16”, que causó polémica dentro del movimiento anarquista.

Pensamiento

Malato, al igual que sus contemporáneos Malatesta, Gautier y Faure; desconfiaba de la acción de masas y no veía en ellas un potencial transformador per sé, por lo que afirmaba que han de ser los individuos conscientes los que deben hacer madurar la anarquía. En el terreno táctico apoyaba la utilización de cualquier circunstancia para desprestigiar al Estado ante la opinión pública.

En su obra principal, La Philosophie de l’Anarchie (Filosofía del anarquismo, 1889; 141 págs.), expone de forma sencilla los diferentes aspectos de aplicación del anarquismo (pedagogía, religión, matrimonio, derecho penal, defensa). Define la anarquía como una sociedad fundamentada en los principios de libertad individual, una economía definida por la universalización de la propiedad y una organización política realizada a través de redes sociales.

Obras

La Philosophie de l’Anarchie (1889; 141 págs.), Révolution chrétienne et Révolution sociale (1891; 289 págs.) y Les Classes sociales au point de vue de l’évolution zoologique (1907) son sus libros serios. En otros libros da una nota alegre, como en Prison fin-de-siécle. Souvenirs de Pélagie (avec Ernest Gégout, 1891) ; De la Commune a l’Anarchie (1894) y Les Jvyeusetés de l´Exil (1896). Su escritura se destaca por ser graciosa y respetuosa, Malato mismo se destacaba por su cultura y buenos modales. Les Classes sociales au point de vue de l’évolution zoologique muestra el claro parentesco ideológico entre el anarquismo y las ideas emergentes que provenían del último tercio del siglo XIX.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Malato
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