Teresa Mañé Miravet (Soledad Gustavo) (Vida y obra)

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Teresa Mañé Miravet nació el. 29 de noviembre de 1865 en Cubellas, Cataluña, España y falleció 05 de febrero de 1939. Fue una maestra, editora y escritora bajo el seudónimo de Soledad Gustavo. Casada con Juan Montseny Carret (alias Federico Urales), fue la madre de Federica Montseny.

Biografía

Teresa Mañé Miravet nace el 29 de noviembre de 1865 en Cubellas, Cataluña, España, aunque se cría en Villanueva y Geltrú en el seno de una familia económicamente acomodada.

Vinculada en su juventud al Centro Democrático Federalista, en 1887 funda con la ayuda de éste una escuela laica en Villanueva y la Geltrú y años más tarde otra escuela en Reus. Miembro de la Confederación de Maestros Laicos de Cataluña, cursó estudios de Magisterio en la escuela Tramuntana de Sanfe e impulsó la actividad educativa años antes de que iniciara sus actividades en la misma dirección Francisco Ferrer Guardia con su Escuela Moderna.

Teresa Mañé colabora por la misma época en el periódico local El Vendaval, de tendencia republicana federal, comenzando a colaborar también con el periódico El Productor, donde se inicia su toma de contacto con el anarquismo. Allí conoce a Joan Montseny y a otras plumas importantes del anarquismo español como Anselmo Lorenzo, Fernando Tarrida del Mármol o José Llunas Pujals, editor éste del periódico La Tramontana.

En 1889 participa en el “II Certamen Socialista” celebrado en Barcelona, donde presenta su texto “El amor libre”. En 1891 se casa por lo civil con Juan Montseny Carret (alias Federico Urales), continuando con su labor literaria y pedagógica.

Tras el atentado en la procesión del Corpus Christi de Barcelona en 1896 y la represión que siguió al Proceso de Montjuich por los hechos, Joan Montseny y Teresa Mañé son desterrados. La pareja acaba en 1897 en Londres, aunque regresarán tan solo un año más tarde, estableciéndose en Madrid, y participando en La Revista Blanca con artículos de opinión.

En 1905 nace su hija Federica Montseny, y poco después abandonan Madrid y se instalan en Sardañola del Vallés, desde donde seguirán participando activamente en todos los acontecimientos de los años sucesivos: la Semana Trágica de Barcelona y el fusilamiento de su amigo Ferrer en 1909, la fundación de la CNT en 1910, la I Guerra Mundial (1914-1918), la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), la fundación de la FAI en 1927, la II República (1931-1939), el golpe militar y la guerra (1936-1939).

Entre 1925 y 1936 vuelve a colaborar en La Revista Blanca con artículos teóricos y de historia, período durante el cual traba amistad con el historiador anarquista Max Nettlau, que también colabora en la revista.

Fallece el 5 de febrero de 1939 en Perpiñán.

Teresa Mañé (Soledad Gustavo – Otra Biografía)

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Teresa Mañé Miravet ( (Soledad Gustavo)

Teresa Mañé Miravet más conocida por el pseudónimo de SOLEDAD GUSTAVO, nació en Vilanova i la Geltrú el año 1865 en el seno de una familia que regentaba la Fonda del jardín, conocida como “la de les tres noies”, ya que eran las tres hijas las que se ocupaban de atender a la clientela. Su padre era un fiel partidario de Pi i Margall y se sentía muy orgulloso de la relación que con él mantenía.

Teresa estudió Magisterio en el año 1883 en Barcelona. Más tarde, en 1886, con la ayuda del librepensador Bertomeu Gabarró, abrió la primera escuela laica en Vilanova.

Mediante sus contactos con librepensadores llegó a conocer a Josep Llunes i Pujals, Tarrida del Marmol, Teresa Claramunt, etc. Lo que le condujo indefectiblemente hacia el anarquismo, participando con ellos en giras y actos públicos y colaborando en las publicaciones que dirigían como “La Tramontana”, “El Productor”, “La Tronada”,

El año 1889 ganó un premio en el Segundo Certamen Socialista, celebrado en Barcelona, por su trabajo “EL AMOR LIBRE” y se convierte en protavoz de las ideas anarquistas junto con Ricardo Mella, Anselmo Lorenzo y otros/as.

Un hecho anecdótico, una poesia leida en un entierro laico, la puso en contacto con Juan Montseny, que será más conocido como Federico Urales, con quien se casó civilmente en el año 1891, poco tiempo después que los matrimonios civiles hubiesen sido legalizados. El matrimonio se trasladó a vivir a Reus, patria chica de Montseny, donde abrieron una escuela laica mixta, en la que los dos hacen de profesores. En Reus también se encuentra Carme, una de las hermanas de Teresa, que vivirá con ellos todas las dificultades de su militancia anarquista hasta su muerte.

 Pocos meses después de estar casados, mientras tratan de celebrar el 1 de mayo, Juan Montseny es detenido por haber publicado un folleto a favor de Pallàs, quien estaba acusado del atentado de la calle Cambios Nuevos de Barcelona. Teresa inicia entonces un periodo de gestiones para conseguir su libertad. Pero poco les duró la alegria de su liberación. No mucho después, en 1896, vuelve a ser detenido implicado en el “Proceso de Montjuich”.

Desde la prisión de Montjuich Juan Montseny escribe, con diferentes pseudónimos, caratas a la prensa donde reivindica la inocencia de los procesados. Teresa se encarga de sacar estas cartas y hacerlas llegar a sus destinos, y de hacer nuevas gestiones para conseguir la libertad de su marido y de otros compañeros detenidos. Es a partir de estas cartas que Juan Montseny será conocido como Federico Urales.

 Teresa consigue que su marido sea liberado, pero es desterrado a Londres. El año 1897, Teresa va a reunirse con él, y poco tiempo después deciden volver a España clandestinamente para reivindicar la revisión del proceso. Al pasar la frontera se separan. Urales va a Madrid y Teresa a Vilanova, donde estará un corto tiempo.

Después, junto con sus padres, Lorenzo y Antonia, y su hermana Carme se traslada a Madrid para reunirse con su marido a pesar de las precarias condiciones de vida que les esperan. Allá morirán sus padres y nació su hija Federica Montseny, que años más tarde fua la primera mujer ministra de España ocupando la cartera de sanidad.

Durante su estancia en Madrid, editan “La revista Blanca” (1898-1905) y poco tiempo después “Tierra y Libertad”(1902-1905). Siendo ella la administradora, aunque por el hecho de ser mujer la ley no se lo permitía.

 En estas publicaciones podemos encontrar las firmas de autores de la Generación del 98: Unamuno, Azorín, Baroja, Maeztu; Jaume Brossa, Pere Coromines, Felip Cortiella, … El año 1901 Teresa participó junto con Azorín, Mendinaveitia y Urales en un ciclo de conferencias en el Ateneo de Madrid sobre “La Sociedad Futura”, en representación de las ideas anarquistas.

Teresa no paró quieta ni un momento. Además de realizar todo tipo de actividades y escritos a favor de los encausados en “el proceso de Jerez” y de la “Mano Negra”, participó en una gira por Andalucia a favor de los detenidos en ambos procesos. También marido y mujer participaron activamente en la defensa de Ferrer i Guàrdia acusado injustamente por los sucesos de la Semana Trágica y finalmente condenado a muerte.

 Federico Urales mantiene un fuerte conflicto con Arturo Soria, el creador de la “Ciudad Lineal de Madrid”, al que acusa de estafa y engaño. Perseguidos y angustiados por las presiones legales y las denuncias de Arturo Soria, el matrimonio decide trasladarse a Catalunya, corre el año 1912.

 Una vez en Catalunya, vuelven a editar “La Revista Blanca” (1923), “Tierra y Libertad”, y inician diversas colecciones. “La Novela Ideal” que publicaba dos novelas cada quince días, con una tirada de 50.000 ejemplatres y que llegó a contar con 600 número; “La Novela Libre” con relatos más extensos llegó a 30.000 ejemplares de tirada; “El Mundo al Día” tenía una periodicidad mensual y finalmente se incorpora un nuevo diario; “El Luchador” que duran hasta la Guerra Civil.

Es Teresa quien se hace cargo de la tarea oscura de la administración de estas publicaciones, mientras el marido y la hija no paraban de escribir artículos, novelas, memorias,…

 De Teresa, el marido y la hija, siempre afirmaron que era la auténtica cabeza pensante de la familia. Participó con Urales en los actos públicos donde se defendia la idea anarquista. Pero el ascenso de su hija Federica Montseny fue ocultando y desdibujando sus actividades.

Durante la Guerra Civil un cáncer de colon comenzó a minar la vida de Teresa. El año 1939 la familia cruza la frontera de Francia donde es disgregada. Teresa, enferma, se rompe una pierna y es llevada en ambulancia al hospital Sant Louis de Perpignan donde morirá sola el 5 de febrero de 1939 víctima del cancer.

 Teresa Mañé dejó numerosos escritos publicados en “La Revista Blanca”, pero también se encuentran colaboraciones suyas en los principales diarios anarquistas de finales del siglo XIX y principios del XX. Después de su muerte se han reeditado en diversas ocasiones en forma de folletín “Sindicalismo y anarquía”, “Política y Sociología”, textos que corresponden a la época en la que se dilucidaba el dilema del “colectivismo” o “comunismo” y de “anarco-comunismo” y “anarco-sindicalismo”.

Para conocer un poco mejor las ideas de esta mujer tan avanzada a el tiempo que le tocó vivir, hemos extraido unos fragmentos de algunos de sus textos que fueron publicados en “La Revista Blanca”.

A pesar que es un dato comprometido, esta vilanovina fue probablemente la primera maestra laica del Estado español, a partir de una campaña de laicitación mucho anterior a la de Ferrer i Guàrdia; trabajó en una de las escuelas sin enseñanza religiosa fundadas por Gabarró y, como queda dicho, fue miembro de la Confederación de Maestros/as Laicos/as de Catalunya, y fundó escuelas en Vilanova y Reus. Sobre las características de la escuela vilanovina encontramos algunos detalles en El Vendaval, que nos permiten hacernos una idea de cómo era; la escuela se encontraba en el nº17 de la calle de Sant Joan, era nada más para niñas y se hacían clases de día y de noche, éstas con un horario de 7 a 9 de la tarde y, citamos textualmente, “a propósito para que los trabajadores puedan concurrir”. A la escuela le daba soporte un núcleo de librepensadores a pesar de la militante oposición del clericalisme local, que en defensa de la enseñanza religiosa habia puesto en marcha una campaña durísima en contra de la enseñanza laica, hasta el punto que la escuela tuvo que defenderse en las páginas del ya citado El Vendaval.

No han de hacer mella a los padres ciertas propagandas que vienen haciéndose contra los Centros de Instrucción, por lo que respeta a las religiones. Las escuelas laicas no son semilleros ni de fanáticos católicos ni de fanáticos antirreligiosos. El maestro enseña y enseñar y despertar la inteligencia de los niños es su misión.

Y todavía en otro apartado:

(…) las escuelas laicas, a pesar de que digan lo contrario los reaccionarios, no vienen a fomentar odios , ni a crear divisiones entre ninguna secta o religión o bando político. Estas escuelas están muy por encima de todo apasionamiento político y de toda lucha religiosa. No son ateas ni católicas. Obedecen a un fin específico y no a un plan religioso. Lo mismo pueden concurrir a ellas los ateos que los creyentes, puesto que lo que en estas escuelas se hace es enseñar; que de buena, libre y sólida enseñanza sale la buena y sólida educación.

La escuela laica fundada por Mañé tenía una escuela paralela de niños, situada en la Rambla de Josep Tomàs Ventosa y dirigida en el 1888 por Victor Ferrer un republicano federalista y catalanista, también colaborador de El Vendaval.

Aunque resulte más interesante la opinión de la misma Teresa Mañé que, sobre la cuestión, refleja el sentido artículo “El laicismo no es ateo” que, con el ya habitual pseudónimo Soledad Gustavo, encontramos publicado en la portada de El Vendaval del 1 de abril de 1888 y del cual reproducimos sus párrafos fundamentales.

La ruda y tenaz campaña que el clericalismo ha emprendido contra el laicismo nos demuestra una vez más que los que siempre fueron enemigos de la razón continúan siéndolo, y no solamente se contentan con serlo , sino que negando la evidencia , calumnian haciendo concebir la idea del laicismo como la de una corrupción de familias (…) todos los hombres son hermanos en naturaleza, de que todos los hombres deben recibir igual instrucción sin privilegios de castas, de que todas las escuelas deben ser neutrales en creencias religiosas y políticas , respetando la creencia religiosa del católico, del mahometano, del budista, del brahamano, del judío, etc.etc.; y siguiendo sólo la senda de la ilustración y del progreso , caminanado paso a paso a la perfección que tanto anhela , estoy segura, segurísima, de que el mismo clericalismo que hoy vocifera en contra del laicismo (…) estaría lejos, muy lejos de tocar las consecuencias de estar en abierta guerra de religión con la enseñanza(…) He ahí lo que hallará (el hombre) en el laicismo : ciencia , moral, justicia (…) Y hay que comprender que la Escuela laica es la escuela del pueblo, la única verdaderamente liberal y la única que puede converger con los ideales del siglo (…)la Escuela laica existirá porque lo pide el siglo, el progreso y el indiferentismo popular.

– Extraido de Joaquim Micó i Millàn: Teresa Mañe y Miravet en Retrat 16, editado por el Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú, Vilanova, 2001.

Teresa Mañé, la abuela de las “Mujeres Libres”

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Cuando hace unos cuantos años publiqué en el Diari de Vilanova (i la Geltrú,) una página entera sobre Teresa Mañé Miravet (conocida como Soledad Gustavo), recordando que según su hija (Federica Montseny) había nacido en dicha ciudad (luego su partida de nacimiento se encontró en Cubelles, el pueblo de Charly Rivel), y que sus apellidos eran uno de los más habituales de la capital del Garraf, resulta que nadie, ni tan siquiera los amigos de la CNT de la localidad, lo sabía. No fue hasta entonces que el Ayuntamiento encargó un estudio a un reconocido historiador local, mientras que la Escuela de Adultos que se acababa de construir, tomó orgullosamente un nombre que figuraba en todas las grandes historias del movimiento obrero.

Esto no dejaría de ser una anécdota historiográfica más, si no fuera por qué y ante todo, considerando que la CNT tuvo una importancia de primera magnitud en esta ciudad, y lo que es más, que su gestión municipal y colectivizadora había sido considerada como modélica para los componentes del Comité Central de Milicias (que, por ejemplo, enviaron a Simone Weil a Vilanova para que supiera lo que era una ciudad bajo el poder obrero) revela el trágico hueco que la barbarie franquista había dejado en la memoria popular, y ofrecía un buen ejemplo sobre hasta qué punto “todo aquello” había sido borrado por los supervivientes, amén de la carencia de entidades sociales empeñadas en recuperar una memoria que para la propia izquierda oficial le resultaba tan lejana y tan ajena.

Mujer con ideales emancipadores, anarquista, periodista legendaria, la vida de Teresa  Mañé, (a) Soledad Gustavo, es de las que merecen ser conocidas y divulgadas hasta en los libros escolares. Compañera inseparable del insigne Federico Urales (Juan Montseny), y madre de Federica Montseny (Cubelles, Barcelona, 1865-Perpiñán, 1938). Su padre era republicano federalista y propietario de una fonda muy conocida en Vilanova i la Geltrú. Cuando sus padres reconocieron su capacidad, no regatearon esfuerzos para conseguir que estudiara para maestra en una escuela de librepensamiento. Teresa «fue la primera mujer que hizo giras de conferencias por España con Tarrída de Mármol, con Anselmo Lorenzo; pero el escándalo, de que una chica joven, maestra, todavía soltera, que hacía giras de conferencias con hombres, era mayúsculo…» (Federica Montseny). Contrajo matrimonio con Urales en 1891; la pareja llegó a ser el equipo propagandista más prolífico que haya conocido el movimiento obrero español. Sus actividades le llevaron, en 1897, a tener que huir de España después de que su compañero fuera detenido, arbitrariamente acusado de complicidad en el atentado del Corpus.

En Londres, Teresa trabajó de bordadora, y después de pasar muchas calamidades, ambos regresaron clandestinamente a España. Durante cierto tiempo, pudieron aprovechar la plataforma de la prensa liberal para denunciar la represión antiobrera, pero en 1898 crearon su propio órgano de expresión, la famosa La Revista Blanca (nombre utilizado en honor a su homóloga francesa que había demostrado una gran sensibilidad ante los anarquistas perseguidos en España), que se subtituló «Publicación quincenal de sociología, ciencia y arte», y que Díaz del Moral calificó como «la publicación más importante del movimiento obrero en lengua española». Teresa fue su directora y administradora tanto en su primera etapa (1898-1905), como en la segunda que se inicia en 1923 y se mantiene hasta la guerra civil. En noviembre de 1898, consiguió el primer premio del Certamen Socialista en el Palacio de Bellas Artes de Barcelona por su trabajo llamado El amor libre, en el que afirmaba: «En una sociedad anarquista está igualada la relación de cualidades y de sexos: la fuerza no se impone a la libertad, ya que ni el hombre es más fuerte con relación a la mujer, ni la mujer más débil con relación al hombre. La Naturaleza libre y razonadora como el sistema que la rige, con naturalidad y razón, da igualdad de armas a los sexos y a los dos enseña el camino de sus derechos y deberes». En otros escritos pone especial énfasis en la “emancipación de la mujer”, convencida de que «el problema de la mujer está unido al problema del hombre. Ella quería liberar a la especie de tabúes sexuales y religiosos, y de la presión económica: consideraba que la mujer tenía que procurar bastarse a sí misma para poder ser libre» (Federica Montseny). La responsabilidad de la situación opresiva de la mujer correspondía al orden capitalista, que hacía de las mujeres «esclavas cuando solteras, cuando casadas y cuando viudas, del padre, del marido y del burgués». La libertad empezaría cuando las mujeres pudieran decirle al hombre: «No te necesito para nada. Si tengo que acostarme contigo, es porque nos ponemos de acuerdo para satisfacer un gusto, un deseo, o porque nos queremos; pero no necesito casarme contigo para vivir» (idem).

En 1899, Teresa publicó con Urales Tierra y Libertad, como suplemento periódico de La Revista Blanca. Dicho periódico consiguió en muy poco tiempo un eco formidable en las masas campesinas. Desde él, Teresa inició una valiente campaña de solidaridad con los condenados por los hechos de Jerez de La Frontera conocidos como los de «La Mano Negra». Su intervención como periodista comprometida fue decisiva, tanto en este último hecho como en el de los encarcelados por el atentado de Cambios Nuevos, en Barcelona. En el primer caso, con ocasión de un viaje a Sevilla en 1901, inició una campaña nacional e internacional, intentando demostrar que —como se pondría en evidencia con el tiempo— todo se reducía un montaje policial. El escándalo fue tal que Eduardo Dato pidió el cese de la campaña a cambio de una amnistía. En el segundo, que comenzó en 1900 desde el diario liberal El Progreso, Teresa contrarrestó con su pluma la intoxicación de la prensa reaccionaria y demostró que no existían pruebas de la culpabilidad de los detenidos. Sus denuncias comenzaron a sensibilizar al movimiento obrero y a la opinión pública, Y las autoridades se vieron obligadas a dar la libertar a los inculpados. Después de vivir durante 16 años en Madrid, la familia Montseny se trasladó a Barcelona, al barrio de Horta, donde intentaron crear una academia de enseñanza que fue frustrada por la presión reaccionaria. Entonces se fueron a vivir a Cerdañola a una granja.

Durante estos años, Teresa no dejó de escribir artículos, novelas ejemplares obreristas y de traducir a numerosos autores anarquistas. Después de esta etapa agrícola y naturalista, regresó al escenario de las luchas sociales en 1920. De una forma incesante y silenciosa, siguió trabajando para la propagación de su ideario anarquista preindustrial, manteniendo un enorme prestigio moral e intelectual entre los trabajadores. Murió al poco tiempo de comenzar su trágico exilio.

Aparte de los diversos testimonios de su hija, del retrato de Lola Iturbe, tenemos el que escribió Renée Lamberet (Convivium, nº 44-45, BCN, 1975), y el más reciente, Retrat, de Joaquín Mico i Millán (Vilanova i la Geltrú, 2001). Sobre sus actividades y escritos, ver Els anarquistes, educadors del poble: La Revista Blanca (1898-1905), edición del equipo E.R.A. 80 (Curial. BCN, 1977), y Literatura popular libertaria, de Mariza Siguán Boehmer (Península, BCN, 1981). Entre sus escritos publicados antes de la guerra cabe citar: El sindicalismo y la Anarquía Política y sociologíaLas Diosas de la vida, y La sociedad futura, aparecidos como suplementos de La Revista Blanca.

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