Ricardo Mella Cea (Vida y obra)

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Ricardo Mella Cea (1861 – 1925) nace en Vigo, Pontevedra (España) el 23 de abril de 1861 y fallece en Vigo, Pontevedra (España) el 7 de agosto de 1925.

Fue uno de los principales escritores, intelectuales y activistas libertarios de finales del siglo XIX y principios del siglo XX en España. Se caracterizó por ser un estudioso de variados temas y de idiomas, dominando el francés, inglés e italiano.

Es considerado, con razón, como el más profundo, el más penetrante, el más lúcido de los pensadores anarquistas españoles. Sus escritos, todos concisos, cortos en dimensión, lo equiparan a los mejores teóricos del anarquismo internacional.

Federica Montseny1

Fue el padre de la activista feminista Urania Mella y del político socialista Ricardo Mella Serrano. Urania fue represaliada junto con su marido Humberto Solleiro por los militares insurrectos al inicio de la Guerra Civil Española.

Ricardo Mella Cea nació en la Gamboa (Vigo), donde cursó sus estudios primarios. Hijo de Dolores Cea Fernández y José Mella Buján, sombrerero y militante del republicanismo federal que influyó a su hijo mayor Ricardo en el respeto por los ideales republicanos y democráticos y admiración por Francisco Pi y Margall. A los 16 años, ingresó en el Partido Republicano Democrático Federal, convirtiéndose en su secretario, y destacando ya en su defensa del estatuto republicano federalista, contemplando la autonomía política y administrativa de Galicia.

Trabajó durante su juventud en una agencia marítima de su Vigo natal, que estaba experimentando en aquellos momentos una transformación y expansión considerable como ciudad portuaria y mercantil, pero aun así las deficientes condiciones de subsistencia en Galicia condenaban a los obreros a emigrar. Durante esta época inició su profesión periodística colaborando con el bisemanario La Verdad, periódico portavoz del sector más extremo del republicanismo que contemplaba de raíz la lucha del proletariado gallego, denunciando la política caciquil que se dejaba sentir en Galicia. El carácter acerado y polémico de sus intervenciones le valió una causa por injurias (junto con los directores de El Anunciador de Pontevedra y La Concordia de Vigo) del marqués José Elduayen, político canovista y representante local del poder central conservador de Sagasta; a raíz de una denuncia de Mella sobre un presunto desfalco en el Banco de España, del que el marqués había sido director. En abril de 1881 fue condenado por la Audiencia Provincial a 4 años y 3 meses de destierro y multa de 625 pts., posteriormente conmutada a 3 años y 7 meses y 200 pts. de multa en noviembre de 1882.

Fundó en Vigo La Propaganda, publicación federalista de carácter marcadamente obrerista que se mantuvo durante cuatro años, de 1881 a 1885. El periódico fue presentado en el congreso sindical de Barcelona de 1881 en el que se constituyó la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE) tras la disolución de la Federación Regional Española, y cuyos planteamientos fueron seguidos con entusiasmo por Mella. Pocos días antes de recibir su condena, asistió en Sevilla al Segundo congreso de la Federación (24 a 26 de septiembre de 1882), donde entró en contacto con el editor de La Revista Social, Juan Serrano Oteiza, conocido y célebre anarquista de Madrid y con Antoni Pellicer, miembro directivo del comité federal.

Acaba de ser revocada en la Audiencia de La Coruña la sentencia del Juzgado de Primera Instancia de esta ciudad
en causa seguida a petición de José Elduayen, ex diputado y ex ministro, y condenado a cuatro años y tres meses de destierro y multa de 625 pesetas nuestro estimado compañero en la prensa, don Ricardo Mella, director de La Propaganda.

La Revista Social, 1882

Discurso en el Círculo Federal de Vigo.

Se trasladó a Madrid a finales de 1882 para cumplir la condena de destierro impuesta y renovó el contacto con Juan Serrano; casándose más tarde con la hija de éste Esperanza Serrano Rivera, con la que tuvo 12 hijos. Es en esta época, 1884, cuando tradujo el libro Dios y el Estado de Bakunin, colaborando con La Revista Social, con la publicación mensual Acracia (subtitulada Revista Sociológica) y con el periódico barcelonés El Productor (subtitulado el Periódico Anarquista) dirigidos por Antoni Pellicer,Rafael Farga i Pellicer y Anselmo Lorenzo.2

Era federal a los 22 años, la Revista Social me decidió por el anarquismo.

Ricardo Mella, La Revista Blanca, 1902.3

Aconsejado por su suegro, estudió topografía, ganando una oposición y trasladándose a Andalucía para ejercer su actividad profesional, en donde tomó contacto con los ambientes libertarios de la época, que se oponían al latifundismo al que estaban sometidos los campesinos; de ellos tomó su gran capacidad de propaganda y rechazó la violencia. Durante su estancia en Sevilla fundó diversos periódicos, entre ellos La Solidaridad en 1888. Acude en esta época al I y II Certamen Socialista (Reus,1885, Barcelona 1889), con 8 trabajos, todos ellos premiados: El problema de la emigración en Galicia;Diferencias entre el comunismo y el colectivismo; La anarquía: su pasado, su presente y su porvenir;Breves apuntes sobre las pasiones humanas; La nueva utopía (novela imaginaria); El colectivismo: sus fundamentos científicos; Organización, agitación, revolución y El crimen de Chicago.

En 1895 regresó a Vigo, acogiendo en 1896 en su casa a Josep Prat en su huida de la ciudad de Barcelona escapando de la represión imperante en la ciudad durante el proceso de Montjuic. Mella permaneció poco tiempo en Vigo, ya que fue llamado a Pontevedra en 1897 para colaborar con el tendido del ferrocarril. En la capital de la provincia frecuentó a los redactores de La Unión Republicana y escribió para El Progreso de Madrid y El Corsario de La Coruña, donde denunció abundantemente los fusilamientos de anarquistas en Montjuic, iniciando su tarea de extender el anarquismo entre el campesinado gallego, inspirándose en su experiencia andaluza. Al mismo tiempo colaboró en los periódicos La Revista Blanca, La Anarquía y La Idea Libre de Madrid, El Despertar de Nueva York; en las revistas Ciencia Social, de Barcelona y Buenos Aires; en La Questione Sociale de Buenos Aires y L’Humanite Nouvelle de París. De esta época es también su libro Lombroso y los anarquistas (Barcelona, 1896), en donde critica las teorías antropológicas del escritor italiano; Los sucesos de Jerez (Barcelona, 1893); La barbarie gubernamental en España (Brooklyn, 1897); La ley del número (Vigo,1899); La cooperación libre y los sistemas de comunidad, memoria que llevó, en septiembre de 1900, al Congreso Revolucionario Internacional de París; Del amor, modo de acción y finalidad social (Barcelona, 1900); Táctica socialista (Madrid, 1900) y La coacción moral (1901).

Su trabajo de topógrafo le llevó posteriormente a Asturias, donde empezó un período de silencio ante las grandes divisiones surgidas en la época en el seno del anarquismo. No obstante, dejó huella de su paso por aquellas tierras, a través de Pedro Sierra, su primer biógrafo y de Eleuterio Quintanilla, con el que fundó el periódico Acción Libertaria. De él se dijo en este tiempo que sus silencios hablaban más que sus palabras.

A raíz de los sucesos de la semana trágica de 1909, estuvo en contacto permanente con el presidente del Ateneu Enciclopèdic Popular de Barcelona, Josep Maria de Sucre, y volvió a la tribuna periodística, esta vez a través de las páginas de Acción Libertaria de Gijón y Vigo y El Libertario donde, según Pedro Sierra, está «lo mejor que produjo con su pluma». Es también en este año, cuando regresó a Vigo, donde se vio ligado a la construcción de la red de los tranvías eléctricos, de los que, a su finalización, es nombrado Director-gerente.

Desde este momento y hasta su muerte el 7 de agosto de 1925 abandonó la militancia activa y las colaboraciones en prensa, dedicándose en exclusiva a las labores de su cargo; aunque en 1911 acudiría en representación de Asturias al primer congreso de la Confederación Nacional del Trabajo. Su entierro constituyó un homenaje a su vida de callada lucha, parando los tranvías y toda la ciudad de Vigo, en la más grande demostración de dolor que se vio en la época.4 Está enterrado en el cementerio de Pereiró, en un mausoleo construido por cuestación pública del célebre escultor Francisco Asorey.

Escribió más de treinta ensayos a lo largo de su vida. Algunos de sus escritos recibieron premios internacionales y fueron traducidos al italiano, holandés, portugués, inglés y francés. Colaboró con múltiples publicaciones y periódicos de otros países, como La Protesta de Argentina.

El peso del anarcosindicalismo de la CNT de los primeros años (principios del siglo XX) procedía de sus tesis, en las que se reflejaban e ilustraban los siguientes preceptos básicos:

  1. Todos los hombres tienen necesidad de desarrollo físico y mental en grado y forma indeterminada.
  2. Todos los hombres tienen el derecho de satisfacer libremente esta necesidad de desarrollo.
  3. Todos los hombres pueden satisfacerla por medio de la cooperación o comunidad voluntaria.

Obras

Artículos y ensayos

  • El problema de la emigración en Galicia. Monografía.
  • Diferencias entre el comunismo y el colectivismo. Monografía.
  • La reacción en la revolución. Artículo publicado en la revista Acracia de Barcelona.
  • La anarquía no admite adjetivos publicado en La Solidaridad.
  • La anarquía: origen progreso, evoluciones, definiciones e importancia actual y futura de este principio social.
  • Breves apuntes sobre las pasiones humanas.
  • La nueva utopía.
  • El colectivismo.
  • Organización, agitación y revolución.
  • El crimen de Chicago. Reseña histórica.
  • La ley del número. Los dos primeros capítulos de este ensayo sobre la ficción democrática fueron publicados en el número 1 de la revista Ciencia Social de Barcelona, correspondiente a octubre de 1895, bajo el título Las mayorías. La primera edición del texto en su totalidad fue impresa en 1899 en la Imprenta Cerdeira y Fariña, de Vigo. Posteriormente, una versión con algunas modificaciones hechas por Mella fue publicada en un tomo titulado Cuestiones sociales, donde se recopilaban también otros textos del mismo autor.5
  • A los campesinos.
  • En defensa de la anarquía.
  • Doctrina y combate.

Libros

Traducciones

Cultura popular

  • El ayuntamiento de Vigo dio el nombre de Ricardo Mella a una de las avenidas más importantes de la ciudad. En el franquismo a dicha calle se le rebautizó como Avenida de la Florida. En la actualidad se dio su nombre, como Avda. Ricardo Mella, a la carretera que ocupa el antiguo trazado del tranvía a Baiona.
  • Juan José Morato, militante socialista reconocido, escribió de él una biografía: Líderes del Movimiento Obrero Español, Madrid, 1972. ISBN 84-229-0141-2.
  • José Villaverde editó a su cargo sus obras completas, de las cuales solamente llegaron a ser publicados los dos primeros tomos (en 1926 y 1934, respectivamente) de los seis que estaban previstos inicialmente.

Referencias

  1. Citado por Ramón Liarte en Mella, Ricardo (1978). Ideario. Barcelona: Producciones Editoriales. p. 15.ISBN 84-365-1255-3.
  2. Relación de algunos diarios obreros hasta 1939 (en catalán)
  3. Almanaque de la Revista Blanca. Madrid, Revista Blanca.
  4. El Pueblo Gallego, 11/8/1925
  5. Nota bibliográfica incluida en la edición de 1946 de La ley del número, publicada por la editorial Tierra y Libertad, en Francia, págs. 3 y 4.

Bibliografía

  • José Álvarez. La ideología política del anarquismo español, 1868-1910. Madrid: Siglo XX, 1976.
  • Correspondencia dirigida de Ricardo Mella a Josep Mª de Sucre (presidente en la época del Ateneu Enciclopèdic Popular de Barcelona), 20 de noviembre de 1912. (Fondo documental del Ateneu Enciclopèdic Popular).
  • Breves apuntes sobre las pasiones humanas. Barcelona: Tusquets, 1976.
  • Víctor Manuel Arbeloa. La prensa obrera en España (1869-1899). Madrid, publicaciones del Ministerio de Trabajo, 1970.
  • Juan José Morató. Líderes del Movimiento Obrero Español. Madrid, 1972
  • Ricardo Mella. La ley del número. Edición colectiva de Ateneos Libertarios de Coruña, Valencia, y Barcelonés. Barcelona, febrero de 2000.
  • La ficción democrática. Albert Libertad. Sébastien Faure. Ricardo Mella. Prólogo: Rafael Cid. La Linterna Sorda. 2013. ISBN 9788493827359

Ricardo Mella en el anarquismo español

Ricardo Mella Cea fue dejando su militancia de primera línea en el seno del anarquismo en torno a la época en la que estalló la Gran Guerra, dedicándose de pleno a su profesión hasta que le sorprendió la muerte en 1925.

Nuestro protagonista ingresó, aún adolescente, en el Partido Republicano Democrático Federal, llegando a ser su secretario. Mella defendía claramente la solución federal para el Estado español y la autonomía para Galicia

En este artículo nos acercamos a una figura fundamental del anarquismo español, Ricardo Mella Cea, que nació en Vigo en el año 1861 y falleció en la misma localidad en 1925. Federica Montseny consideraba a Mella como el más profundo, penetrante y lúcido de los pensadores anarquistas españoles y sus escritos comparables a los de otros autores del anarquismo mundial. También debe ser destacada su primigenia militancia en el republicanismo federal Se da la circunstancia, además, de que Ricardo Mella y Esperanza Serrano fueron padres de dos personajes importantes de la izquierda española del siglo XX: la anarquista Urania Mella, duramente represaliada por el franquismo, y del ingeniero y político socialista Ricardo Mella Serrano.

Mella comenzó militar en el republicanismo federal gracias a la influencia de su padre José Mella Buján, un sombrero muy activo en las filas republicanas gallegas y admirador de Pi i Margall. Nuestro protagonista ingresó, aún adolescente, en el Partido Republicano Democrático Federal, llegando a ser su secretario. Mella defendía claramente la solución federal para el Estado español y la autonomía para Galicia.

Ricardo Mella conocía bien la realidad social gallega, los problemas para subsistir y que llevaban a muchos gallegos a emigrar a Ultramar. También sabía del inmenso poder caciquil en Galicia. Estas situaciones le hicieron colaborar activamente en la prensa, como en La Verdad, órgano del republicanismo más radical. Sus denuncias sobre un desfalco en el Banco de España le llevaron ante los tribunales en 1881, siendo condenado por injurias. Pero eso no le amilanó. En Vigo fundó La Propaganda, un nuevo medio del republicanismo federalista y con tendencia al obrerismo. Dicha publicación estuvo activa hasta 1885 y fue presentada en el Congreso de Barcelona de 1881 que, como es bien sabido, fue la reunión donde se constituyó la Federación de Trabajadores de la Región Española, tras la disolución de la Federación Regional Española de la AIT. También asistió al Segundo Congreso, celebrado en Sevilla, en 1882, y donde estableció contacto con importantes anarquistas como Juan Serrano y Antoni Pellicer. En estos Congresos nuestro protagonista estaba ya evolucionando hacia el anarquismo.

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En ese mismo año de 1882 tuvo que marchar a Madrid para cumplir la condena impuesta en Galicia y que era de destierro. Allí se casó con Esperanza Serrano, hija de Juan Serrano. En 1884 tradujo el libro Dios y el Estado de Bakunin, colaboró en La Revista Social y con la publicación mensual Acracia. También enviaba trabajos a la publicación anarquista barcelonesa El Productor, dirigida por destacados personajes del anarquismo como el mencionado Pellicer, Anselmo Lorenzo y Rafael Farga. Mella declaró a principios del siglo XX que La Revista Social le hizo ser anarquista.

Su suegro, Juan Serrano, le aconsejó que estudiara topografía. Eso hizo y ganó una oposición. Fue destinado a Andalucía y allí, dada su gran inquietud social, se interesó por la realidad de los jornaleros y entró en contacto con los anarquistas andaluces. Es este momento en el que Mella atacó la estrategia de la violencia. En Sevilla fundó varias publicaciones, como La Solidaridad. En esta etapa andaluza acudirá a los dos primeros Certámenes Socialistas celebrados en Reus (1885)  y Barcelona (1889), presentado varios trabajos, entre los que destacan un estudio sobre la emigración gallega, Diferencias entre el comunismo y el colectivismo, La anarquía: su pasado, su presente y su porvenir, La nueva utopía (novela imaginaria), El crimen de Chicago, etc..

En 1895 regresó a Galicia. Al año siguiente refugió en su casa de Vigo a Josep Prat, que huía de Barcelona por la persecución desencadenada a raíz del Proceso de Montjuïc. Precisamente, desde la prensa denunció los fusilamientos que trajo consigo el juicio. En esta época se intensificaron sus colaboraciones en la prensa gallega, madrileña e internacional, tanto de Estados Unidos, como de Argentina y Francia. Escribió los librosLombroso y los anarquistas (1896), Los sucesos de Jerez, La barbarie gubernamental en España (Estados Unidos, 1897), La ley del número(1899), Táctica socialista (1900), La coacción moral (1901), entre otras obras. Destacará también la memoria La cooperación libre y los sistemas de comunidad, que en 1900 llevó al Congreso Revolucionario Internacional de París.

Mella siguió trabajando de topógrafo, lo que le llevó a residir durante un tiempo en Asturias. En esta época no estuvo muy activo, aunque fundaría con Eleuterio Quintanilla el periódico Acción Libertaria. Fue una etapa de fuertes disensiones y discusiones en el seno del anarquismo.

Mella no era partidario de las teorías sobre la pedagogía integral de Ferrer i Guardia porque siempre defendió un anarquismo puro, sin adjetivos. A raíz de los sucesos de la Semana Trágica siguió trabajando en la prensa anarquista, en Acción Libertaria de Gijón y en El Libertario, publicaciones asturianas. También colaborará en Acción Libertaria, publicación madrileña, además de regresar a Vigo donde se dedicaría a la construcción de la red de tranvías eléctricos, que pasó a dirigir. No fue contrario a la creación de la CNT pero planteó algunos reparos. En 1911 acudió al primer congreso de la Confederación representando a Asturias.

Mella fue dejando su militancia de primera línea en el seno del anarquismo en torno a la época en la que estalló la Gran Guerra, dedicándose de pleno a su profesión hasta que le sorprendió la muerte en 1925.

Ricardo Mella, el teórico más brillante del anarquismo español

Procedente el pensamiento de Mella de fuentes proudhonianas, parece seguir toda la vida el curso de su caudal fecundo y es fiel a su compañía hasta el fin. No retrocede ni vacila. En efecto, aún corrigiéndose constantemente, Mella no se niega nunca. Permanece siempre el mismo. Su pensamiento viene del anhelo de la Libertad y de la Justicia social entrevistas y va, en alas de ese anhelo, en pos de su ideal cada día más ancho y divisado en nuestro horizonte tras cada eminencia del camino. Por la Justicia social y la Libertad, es decir, por el Socialismo y la Anarquía, hacia el progreso indefinido, absoluto, sin termino, ni meta.”

Eleuterio Quintanilla.

Ricardo MellaRicardo Mella Cea nació en septiembre de 1861, en Vigo, ciudad en la que cursó sus estudios primarios y donde fue educado políticamente por su padre, sombrerero de oficio. En 1877 aparece ya afiliado al partido republicano federal siendo pronto secretario general en Vigo; acaba el bachillerato en 1880 y colabora en El Estudiante. Se intereso por el periodismo fundando las publicaciones La Verdad y La Propaganda, siendo ésta última la que supone su paso del federalismo al anarquismo e influyendo también notablemente en el proletariado de la comarca viguesa.

Se ve desterrado a Madrid debido a un conflicto con un cacique local y allí se verá muy ligado a Serrano Oteyza, casándose con una de sus hijas; animado por Serrano, iniciará estudios de topografía y profundizará en su pensamiento anarquista alejándose definitivamente de su republicanismo juvenil. En 1883 sobresale ya como escritor anarquista desde la Revista Social, forma parte en el jurado que expulsa a Pablo Iglesias del FRE y protestó por la represión iniciada a raíz del caso de la Mano Negra en Andalucía.

Adopta las tesis bakuninistas del colectivismo, doctrina que define como la posesión común de la riqueza natural y social, así como de todos los medios de producción, pero la posesión privada de los bienes de consumo elaborados individual o colectivamente En 1895, regresa a Vigo, para trasladarse dos años después a Pontevedra, obligado siempre por su trabajo de técnico en la construcción del ferrocarril. En su estancia pontevedresa, aparece, según J. A. Durán, “estrechamente ligado a los jóvenes y combativos redactores de La Unión Republicana… Se le ve junto con la izquierda obrera, republicana y socialista de la ciudad, en la campaña de mítines de protesta por los procesamientos barceloneses”, e inicia la tarea de extender la propaganda anarquista entre el campesinado gallego, inspirándose en su experiencia andaluza.

En 1887 se publica su obra La reacción en la revolución que supone una defensa del colectivismo frente al comunismo; un año después funda en Sevilla La Solidaridad, baluarte colectivista. En los años sucesivos, su pensamiento sufre cierta evolución, simpatizando primero con la variante colectivista mutualista de Lum, rechazando el dogmatismo económico anarquista y adoptando más tarde el anarquismo sin adjetivos de Tárrida de Mármol y mantendrá hasta su muerte.

En 1889 funda La Alarma; durante esos años se ve inmerso en la gran rebelión de la Andalucía luchadora y da numerosos mítines. En 1899 publica el famoso folleto La ley del número, en el cual desmitifica el electoralismo y el parlamentarismo; en 1900 fue delegado delegado español en el Congreso Anarquista Internacional y en 1901 se traslada a Asturias como topógrafo del ferrocarril de Langreo e influirá notablemente en el obrerismo libertario de la región; en los primeros años del siglo las publicaciones de Mella son menos numerosas, aunque sigue colaborando para revistas como Tierra y Libertad y La Revista Blanca, de Madrid, Juventud, de Valencia, y Natura, de Barcelona. Pero a partir de 1904, inicia en Gijón, ciudad a la que se había trasladado dos años antes por motivos de trabajo y exigencias de su numerosa familia -tenía doce hijos-, un período de silencio, ante el surgimiento de grandes divisiones en el seno del anarquismo y el sindicalismo revolucionario en España. De todos modos, su estancia en la ciudad asturiana se dejó sentir en las organizaciones de corte libertario, a través de la huella que dejó en Pedro Sierra, su primer biógrafo, y Eleuterio Quintanilla.

En 1909 vuelve con fuerza al denunciar el jacobinismo reinante desde las páginas de Tribuna Libre, Solidaridad Obrera y otras publicaciones. En 1910 fija su residencia en Vigo donde alcanza notoriedad social como director de la compañía de tranvías y escribe para Acción Libertaria y El Libertario, polemiza con Tierra y Libertad y traduce a Kropotkin; en este año publica el folleto Cuestión de enseñanza donde defiende una escuela neutra en la que se huya del dogma (inclusive el ideal ácrata que no se debe enseñar o imponer), se respeten las propias conclusiones del educando y en la que el racionalismo no es necesariamente la respuesta ya que se trata de un concepto relativo

En la Primera Guerra Mundial se muestra a favor de los aliados y parece que vuelve a alejarse del anarquismo de nuevo debido a la polémica del jacobinismo aunque su escrito Doctrina y Combate, perteneciente a 1922, parece desmentirlo. Apunta J. A. Durán que ese mismo año lo visita Abad de Santillán y se confiesa acabado para la lucha, distante de la experiencia sindicalista de un Seguí o de un Pestaña“. Al parecer, según señala Pedro Sierra, “en los últimos años, aun sin dejar de ser profundamente libertario, había evolucionado Mella hacia una comprensión de las ideas por encima de todos los dogmas, una suerte de escepticismo filosófico con gran fondo idealista”. Mella murió el 7 de agosto de 1925.

Mella es uno de los teóricos más brillantes del anarquismo español, de extensa labor caracterizada por la moderación y de gran influencia en la CNT asturiana; muchas de sus ideas están lejos de estar desfasadas y son, todavía hoy, ejemplos de libertad, antiautoritarismo, tolerancia y heterodoxia, que traen a colación las palabras del anarquista gallego, “no pongáis muros al pensamiento”. Como ya se ha señalado, recogía la herencia del colectivismo y simpatizaba con el anarquismo literario de Azorín; el conflicto con el jacobinismo anarquista era constante debido a su antiautoritarismo radical, cree en el empuje de las minorías y su individualismo le alejaba de la organización, aunque saludó la creación de CNT; defiende la revolución personal y cree que el progreso social es fruto del individualismo en rebelión contra la masa por lo que aspira a mutar la misma por una comunidad de individuos que actúen como Dios/Rey.

No considera una bondad ni maldad innatas en el hombre, dependiendo ello de la dirección que se le imprima; la pasión, posible elemento distorsionador en una sociedad anárquica, no la entiende como algo negativo, lo malo es su corrupción y su medio en la sociedad autoritaria; rechaza el pactismo social de Hobbes y Rousseau, al que opone la coacción moral y social y espíritu público -aunque ello le enfrenta parcialmente a su desconfianza del espíritu revolucionario de la masa-. Su gran objetivo fue la asunción de la triple libertad/igualdad/fraternidad.

Ricardo Mella Cea (Gran Anarquista)

Bueno compañeros, esta vez os traemos un artículo sobre Ricardo Mella Cea que, habiendo nacido en Vigo (Pontevedra) el 23 de abril de 1861, muere el 7 de agosto de 1925. Este hombre fue uno de los primeros escritores, intelectuales y activistas libertarios rondando los finales del siglo XIX principios del XX en España. Conocido por ser un estudioso de un gran abanico de posibilidades temáticas y de varios idiomas controlando a la perfección: francés, inglés e italiano. Según Federica Montseny: “Está considerado como el más hondo, el más penetrante y el más lúcido de los pensadores anarquistas españoles”.

Con 16 años empieza a formar parte del Partido Republicano Democrático Federal, adquiere el puesto de secretario, y destaca en su defensa del estatuto republicano federalista, contemplando la autonomía política y administrativa de Galicia.

Durante la época en que las ircunstancias obligaban a los oblreros a emigrar, se inició en el periodismo colaborando con un periódico portavoz del sector más extremo del republicanismo que contemplaba de raíz la lucha del proletariado gallego (La Verdad), haciendo denuncia de la política caciquil que se epezaba a respirar en Galicia.

A finales de 1882 se trasladó a Madrid para cumplir una condena de destierro que le fue impuesta y renovó el contacto con Juan Serrano; más tarde se casa con su hija Esperanza Serrano Rivera, con la que tuvo 12 hijos. En esta misma época de 1884, llevó a cabo un trabajo de traducción del libro “Dios y el Estado de Bakunin”, colaboración con La Revista Social, con la publicación mensual Acracia y con el periódico barcelonés El Productor (o periódico anarquista) cuya dirección corría por cuenta de Antoni Pellicer, Rafael Farga i Pellicer y Anselmo Lorenzo.

Aconsejado por su suegro, estudió topografía, ganando una oposición y trasladándose a Andalucía para ejercer su actividad profesional, en donde tomó contacto con los ambientes libertarios de la época, que se oponían al latifundismo al que estaban sometidos los campesinos; de ellos tomó su gran capacidad de propaganda y rechazó la violencia. Durante su estancia en Sevilla fundó diversos periódicos, entre ellos La Solidaridad en 1888. Acude en esta época al I y II Certamen Socialista (Reus, 1885, Barcelona 1889), con 8 trabajos, todos ellos premiados.

Regresa a Vigo en 1895 y acoge en su casa a Josep Prat en su huida de la ciudad de Barcelona escapando de la represión imperante en la ciudad durante el proceso de Montjuic (1896). R. Mella permanece poco tiempo en Vigo, por ser llamado a Pontevedra en 1897 para colaborar een el tendido del ferrocarril. En la capital de la provincia frecuenta a los redactores de La Unión Republicana y escribie para El Progreso de Madrid y El Corsario de La Coruña, donde denunció reiteradamente los fusilamientos de anarquistas en Montjuic, eeeempezando su tarea de extender el anarquismo entre el campesinado gallego, inspirándose en su experiencia andaluza. Al mismo tiempo colabora en los periódicos La Revista Blanca, La Anarquía y La Idea Libre de Madrid, El Despertar de Nueva York; en las revistas Ciencia Social, de Barcelona y Buenos Aires; en La Questione Sociale de Buenos Aires y L’Humanite Nouvelle de París. También data de esta época su libro “Lombroso y los anarquistas” (1896), donde hace la critica a las teorías antropológicas del escritor italiano; Los sucesos de Jerez (1893); La barbarie gubernamental en España (1897); La Ley del número (1899); La cooperación libre y los sistemas de comunidad, memoria que lleva, en Septiembre de 1900, al Congreso Revolucionario Internacional de París; Del amor, modo de acción y finalidad social (1900); Táctica Socialista (1900) y La coacción moral (1901).

Su trabajo de topógrafo le lleva más tarde a Asturias, donde empieza un período de silencio ante las grandes divisiones surgidas en la época en el seno del anarquismo. Sin embargo, deja huella de su paso por aquellas tierras, a través de Pedro Sierra, su primer biógrafo y de Eleuterio Quintanilla, con el que fundó el periódico Acción Libertaria. De él se decía en ese tiempo que sus silencios hablaban más que sus palabras.

Con el inicio de las consecuencias de la Semana Trágica de 1909, estuvo en continuo contacto con el presidente del Ateneu Enciclopèdic Popular de Barcelona, Josep Maria de Sucre, y volvió a la tribuna periodística, esta vez a través de las páginas de Acción Libertaria de Gijón y Vigo y El Libertario donde según Pedro Sierra, está “lo mejor que produjo con su pluma”. También en este año, cuando regresó a Vigo, donde se vio ligado a la construcción de la red de los tranvías eléctricos, y, a su finalización, es nombrado Director-gerente.

Desde este momento hasta el de su muerte el 7 de agosto de 1925 abandonó la militancia activa y las colaboraciones en prensa para dedicarse plenamente a las labores de su cargo; aunque en 1911 acudiría en representación de Asturias al primer congreso de la Confederación Nacional del Trabajo. Su entierro constituyó un homenaje a su vida de callada lucha, parando los tranvías y toda la ciudad de Vigo, en la más grande demostración de dolor que se vio en la época.

Está enterrado en el cementerio de Pereiró, en un mausoleo construido por cuestación pública del célebre escultor Francisco Asorey.

Escribió más de treinta ensayos a lo largo de su vida. Algunos de sus escritos recibieron premios internacionales y fueron traducidos al italiano, holandés, portugués, inglés y francés. Colaboró con múltiples publicaciones y periódicos de otros países, como La Protesta Humana de Argentina. Tambiém escribió libros como por ejemplo “Evolución y Revolución”

El peso del anarcosindicalismo de la CNT de los primeros años a principios del siglo XX procedía de sus tesis, en las que se reflejaban e ilustraban los siguientes preceptos básicos:

1. Todos los hombres tienen necesidad de desarrollo físico y mental en grado y forma indeterminada.
2. Todos los hombres tienen el derecho de satisfacer libremente esta necesidad de desarrollo.
3. Todos los hombres pueden satisfacerla por medio de la cooperación o comunidad voluntaria.

Nos pareció un muy buen candidato sobre el que escribir para presentaros a los que no le conocierais y para recordaros a los que si. Creemos que no está de más en est blog. Asi que ya sabeis, podéis seguir informandoos por vuestra cuenta y disfrutanto de sus hazañas.

Un saludo para todos compañeros! Cada día más fuertes! Salud Oi! y ANARQUÍA!

 
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