Camillo Bernerii (Vida y obra)

Camillo_Berneri

   Camillo Berneri fotografiado por Seña        Fléchine ( Semo )

El 20 de mayo de 1897 nace en Lodi, Lombardía, (Italia) y fallece en Barcelona, (España) 5 de mayo de 1937, el escritor, periodista, filósofo y militante anarquista Camillo Berneri, también conocido como Camillo da Lodi.

Su madre, la feminista socialista Adalgisa Foch, era profesora de primaria y escritora de literatura infantil. Pasó su infancia en Reggio Emilia y debido a su admiración por Camillo Prampolilni convirtió militante – el único estudiante – de la Federación Juvenil Socialista (FJS) de esa localidad, de la cual llegó a ser miembro del Comité Central y destacando en su acción cultural en el órgano de la federación (El Avanguardia) y de agitación.

En 1915, durante la Gran Guerra, criticó en una «Carta abierta a los jóvenes socialistas de un joven anarquista», publicada en El Avenières Anarchica, la degradación del Partido Socialista Italiano (PSI), su burocracia política posibilista, la falta de conexión con las bases y la falta de espíritu de sacrificio y se declaró antimilitarista y anarquista, muy influenciado por la propaganda   ácrata del militante Torquato Gobbi. En estos primeros años frecuentó Errico Malatesta y Luigi Fabri. 1917 se casó con una compañera de estudios, la también anarquista Giovanna Caleffi.

Llamado a filas, fue excluido de la Academia Militar de Módena a causa de sus ideas antimilitaristas y libertarias y en 1918 fue enviado al frente.

En julio de 1919 fue encarcelado en la isla de Pianosa tras la huelga general de ese mes.

Bajo el seudónimo de Camillo da Lodi empezó su actividad literaria colaborando en distintas publicaciones libertarias, como Umanità Nueva, Pensiero e Volontà, El Avvenire Anarchica, La Revoluzione Liberale, La Rivolta, Volontà, etc.

El proceso revolucionario ruso ejerció una gran influencia sobre su pensamiento y hasta 1922 defendió la idea de soviet como consejo obrero al margen del bolchevismo.

En 1922, sin dejar de lado la prensa anarquista italiana e internacional, terminó sus estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Florencia y se convirtió en profesor de ciencias humanas en este centro.

Al llegar el fascismo, y detrás rehusar jurar lealtad al nuevo régimen, fue expulsado de la docencia universitaria.

Después de diplomarse en filosofía, enseñó esta disciplina durante algunos años en institutos de varias localidades (Montepulciano, Florencia, Cortona, Camerino, Bellagio, Milán). Instalado en la Umbría, mantuvo contactos con el movimiento antifascista florentino que editaba el periódico Non Mollare! (¡Sin Aflojar!).

En estos años participó activamente en la Unión Anarquista Italiana (UAI) y 1926 participará en Ancona en el último congreso de esta organización antes de ser ilegalizada.

En mayo de 1926, con la instauración de las «leyes excepcionales», tuvo que exiliarse en Francia, junto con su compañera Giovanna Caleffi y sus hijas, Marie Louise y Gilian Berneri.

Durante unos años tuvo que rodar toda Europa (Francia, Suiza, Bélgica, Luxemburgo, Holanda, Alemania) como consecuencia de la dinámica detención – expulsión, soportando una dura vida de exiliado político (detenciones, vigilancias policiales, interrogatorios regulares, arbitrariedades de todo tipo, provocaciones de agentes fascistas, etc.). Pero, a pesar de ello, su cultura se amplió en estos años en diferentes frentes (ciencias, psicología, etc.).

En esa época escribió artículos antirreligiosos, feministas, sobre la política exterior del fascismo italiano y su espionaje – destaca aquí su libro Mussolini allá conquista delle Baleari (1937) -, contra el fascismo, etc. Cuando estalló la Revolución española en julio de 1936, fue uno de los primeros que se marchó. Instalado en Barcelona (España) a partir del 29 de julio de ese año, participó activamente en las actividades libertarias de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

Junto con el socialista de izquierdas Carlo Rosselli, organizó la confederal «Sección Italiana de la Columna Ascaso» y marchó al frente como miembro de su Consejo de Defensa, con el apoyo del compañero anarquista Francesco Barbieri.

Contrario a la militarización de las milicias y por problemas de salud (sordera), sobre todo después de las batallas de Monte Pelado del 18 de agosto de 1936 y de Huesca del 3 de septiembre de ese año, volvió con Francesco Barbieri a Barcelona para ayudar en tareas intelectuales y políticas – un tiempo colaboró en el Consejo de Economía de la Generalitat.

A partir del 9 de octubre de 1936 publicó el semanario anarcosindicalista Guerra di Classe, órgano de la Unión Sindical Italiana (USI), y donde sintetizó su interpretación de la revolución libertaria que se estaba produciendo y que disgusta especialmente Antonov Ovseenko, cónsul general de la URSS en Barcelona; también colaboró en La Revista Blanca y en Estudios. Fidel partidario de ganar la guerra a través de la revolución, publicó una carta abierta en estos términos dirigida a la ministra anarquista de Sanidad Federica Montseny.

También hizo de periodista radiofónico para la emisora CNTFAI y realizó transmisiones en lengua italiana dirigidas a su país. En el libro póstumo Pensieri e battaglie (1938) criticó la situación política en la que se había inmerso el movimiento anarquista catalán y su «gubernamentalismo» y puso en guardia este contra una posible contrarrevolución del comunismo estalinista; al tiempo que lanzaba sugerencias políticas que muchas veces no fueron entendidos (proclamación de la independencia de Marruecos, coordinación de las fuerzas militares, aumento progresivo de la socialización, etc.).

A raíz de la instauración del gobierno títere estalinista de Juan Negrín, la represión contra los militantes antiestalinistas se puso en marcha, especialmente los libertarios y los seguidores del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM).

El piso barcelonés que vivía Berneri, junto con otros militantes anarquistas italianos (Barbieri, Mastrodicasa, Fantozzi, Tosca Tantiñà y Oscura Corsinovi), – en la plaza del Ángel n. 2, 2 º, 2 ª -, fue muchas veces violado por comunistas y ugetistas durante las jornadas de mayo de 1937 en Barcelona.

Sobre las seis de la tarde del 5 de mayo de 1937 una patrulla con brazales de la socialista Unión General de Trabajadores (UGT) de unos 15 hombres armados, dirigida por un Mosso d’Esquadra vestido de paisano, que se identificó con la placa 1.109, irrumpió en el piso de los compañeros y después de un violento altercado, Berneri y Barbieri fueron llevados hacia la plaza de Cataluña.

Las mujeres quedaron solas. Esa misma noche la Cruz Roja encontró el cuerpo de Barbieri en las Ramblas de Barcelona. Camillo Berneri fue asesinado la noche de aquel 5 de mayo de 1937 en Barcelona (España) y su cuerpo fue encontrado al día siguiente a pocos metros del de Barbieri, cerca de la plaza de la Generalitat.

Entre sus obras cabe destacar Un federalista ruso : Pietro Kropotkin (1925 ) , morale e religione (1925 ) , y entonces attraente (1925 ) , Garona y la madre ( 1926) , Mussolini « normalizzatore » (1927 ) , Lo spionaggio fascista all’estero (1928 ) , Le pecado original (1931 ) , Mussolini , gran actor (1934 ) , El operaiolatria (1934 ) , El delirio racista (1935 ) , Il lavoro attraente (1937 ) , Carlo Cattaneo , federalista , La emancipazione della donna , Pietrogrado 1917 – Barcellonna 1937 ( 1964, póstumo ) , Mussolini , psicología di un dittadore (1966 , póstumo ) .

En Reggio Emilia un importante archivo del movimiento anarquista (Archivio Famiglia Berneri – Aurelio Chessa) fue constituido en 1962 en su memoria con documentos y materiales suyos. Camillo Berneri está considerado uno de los intelectuales de primera fila del movimiento anarquista internacional.

Obras

  • L’operaiolatrìa
  • Il lavoro attraente
  • El delirio racista
  • Le Juif antisémite
  • Lo spionaggio fascista all’estero
  • Mussolini normalizzatore
  • Mussolini alla conquista delle Baleari
  • Le péché originel
  • La donna e la garçonne
  • Guerre de classes en Espagne
  • Pensieri e battaglie
  • Pietro Kropotkine federalista
  • Il cristianesimo e il lavoro
  • Le Léonard de S. Freud – Cahiers Psychologiques n°1

 

Camillo Berneri, el humanista anarquista

Es necesario recuperar a este gran teórico del anarquismo que exigía una evolución constante en el pensamiento libertario así como un esfuerzo crítico para salir de lo ya pensado. Detestaba. sin embargo. la polémica sin más fin que denigrar al adversario lo que demostraba su talla intelectual. Su continuada obsesión era liberar el pensamiento no solo de la autoridad de las instituciones sino también de todo dogma o apariencia dogmática.

Camillo Berneri nació en Lodi en 1897, durante su infancia vivió en diversas localidades italianas debido a los constantes traslados producto de la profesión de maestra de su madre, que era también escritora juvenil y tenía unas ideas progresistas que debieron marcar al pequeño Camillo.

Muy joven comenzó su militancia política en la Federación Juvenil Socialista de Reggio Emilia, donde llevó a cabo una intensa actividad cultural y de agitación. Tres años más tarde dejaría el Partido y se adscribiría al anarquismo; como testimonio de su voluntad dejaría el texto “Carta abierta a los jóvenes socialistas de un joven anarquista” en la cual denunciaba la degradación del partido socialista italiano. A partir de entonces sus esfuerzos se vieron dirigidos al antimilitarismo donde se encuadraba la mayor parte del anarquismo italiano; a pesar de ésto fue llamado a filas y confinado -cuando se descubrieron sus ideas- finalmente en la isla de Piavosa hasta 1919.

Por otro lado, la revolución rusa había impactado en Europa. Berneri la defendió en un principio aunque muy pronto aumentaron sus críticas dado el cariz autoritario que estaba tomando el proceso revolucionario soviético. Fruto de estas críticas -así como de algunos análisis de los problemas con los que a su parecer se encontraba la revolución- son los textos publicados a partir de junio de 1919 en el periódico de Ancona Volontá, dirigido por Luigi Fabri.

En 1921 se distanció definitivamente de la experiencia rusa como dan fe sus escritos en el periódico dirigido por Errico Malatesta Umanitá Nova. Acabado el servicio militar, Berneri se reincorporó a sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Florencia licenciándose en 1922 y ejerciendo de profesor de enseñanza media entre 1923 y 1926. En estos años desarrolló un intensa actividad pública centrando sus esfuerzos en la reorganización del movimiento anarquista y la lucha contra el fascismo.

Sus escritos en las principales revistas anarquistas se multiplican tocando gran variedad de temas: sindicalismo, filosofía, cuestiones pedagógicas y literarias, emancipación de la mujer… la cuestión del federalismo tendrá una capital importancia como demuestran los artículos “Contribución a un debate sobre el federalismo”, “El federalismo de Piotr Kropotkin” y “Por un programa de acción comunalista”, con estas reflexiones pretendía dar respuesta a las muchas ambigüedades organizativas que rodeaban las alternativas al centralismo estatal.

A finales de 1926 el régimen de Mussolini -el fascismo estaba en el poder desde 1922- obligó a los enseñantes a jurar adhesión al régimen. Berneri se negó con lo que no pudo ejercer más la enseñanza e inició un exilio del que no retornaría. Durante los siguientes diez años viviría un asedio constante, durante su exilio en varios países, por parte del espionaje fascista italiano, lo cual no hizo disminuir su producción intelectual de colaboración en diversos periódicos.

Su obsesión constante fue la de concretar las propuestas anarquistas con vistas a una posible revolución en Italia materializada en diversos textos publicados en el periódico Lotta Umana, donde también participaban en esta labor Luigi Fabri y otros. También publicó en estos años varios trabajos de denuchia sobre el fascismo y su carácter represor contra toda oposición. Berneri era optimista sobre la caída del poder fascista argumentando que la represión a gran escala no lograría la normalización en el poder así como sobre el nacimiento de un esfuerzo revolucionario en el pueblo italiano. Tales previsiones no se cumplieron y la situación continuó siendo muy dura aumentada además por la disgregación del movimiento antifascista, situación también denunciada Berneri.

En 1929 nació el movimiento Giustizia e Libertà propulsado por Carlo Roselli y jóvenes republicanos y liberales tanto en el exilio como en el interior. Su intención era que la acción revolucionaria de las masas derrotase al fascismo y que surgiera una italia republicana. Tanto Berneri como el anarquismo mantuvieron puntos de contacto pero de igual manera diversas polémicas y puntos de fricción.

Uno de los mayores empeños de Berneri fue el de desmitificar el culto al obrero y a las clases bajas que sufría gran parte de la izquierda. Resultado de esta reflexión son sus grandes obras: El culto al obrero, de 1934 y Humanismo y anarquismo, en 1936.

A finales de julio de 1936, días después de la sublevación fascista, Berneri llegó a Barcelona. Enseguida se encargó de reagrupar y organizar a aquellos voluntarios que llegaban a combatir el fascismo en una columna italiana que pronto partiría hacia el frente de Aragón. Por diversos problemas físicos, Berneri tuvo que dejar el frente dedicándose en Barcelona a una labor cultural y propagandística, realizó diversas emisiones radiofónicas dirigidas a voluntarios italiana y trabajó en la edición del periódico Gerra di classe. En esta publicación retomó el tema de la revolución rusa ya con un espíritu tremendamente crítico con la perspectiva del tiempo y de la situación en la España de entonces. Trabajos suyos en este sentido son “El Estado y las clases”, “La abolición y extinción del Estado” y “La dictadura del proletariado y el socialismo de Estado”.

Otro foco de análisis para Berneri en Guerra di classe era la situación en España y su toma de posición al respecto. Uno de sus mejores textos sobre esto lo constituye “Carta abierta a la compañera Federica Montseny” donde censura la intervención anarquista en el gobierno republicano y reafirmaba su deseo de que la revolución caminara paralela a la victoria sobre Franco.

Otra actividad a la que se dedico Berneri en Barcelona fue al análisis de la documentación del Archivo del Consulado Italiano en Barcelona, gracias al cual elaboró Mussolini a la conquista de las Baleares, publicado en 1937 y en el cual informaba de los deseos imperialistas del líder fascista en el área mediterránea. El propio Berneri hablaba de su rigurosa labor en este trabajo y de haber utilizado todo lo honestamente de que era capaz los documentos recogidos.

Las ultimas intervenciones públicas de Berneri, a principios de mayo del 37, fueron para hacer una defensa del POUM ante las acusaciones del PSUC de colaboración con el fascismo. También leyó en radio un emotiva elogio del recientemente fallecido Antonio Gramsci, comunista marxista, víctima del fascismo italiano. Pocos días después sería sacado de su piso junto a su compañero Francesco Barbieri por una patrulla de la UGT y de la policía. Su cuerpo aparecería al día siguiente acribillado a balazos. Otra víctima más de la infamia estalinista, otro revolucionario internacionalista que vino a luchar contra el fascismo en España y, paradójicamente, fue asesinado a manos de aquello que se decían también combatirlo.

Sobre la obra y el pensamiento de Berneri

En 1922 se publicó en la publicación Pagine libertarie “Anarquismo y federalismo-El pensamiento de Camillo Berneri” en donde, paradójicamente, el libertario italiano denunciaría abiertamente el inmovilismo ideológico del movimiento anarquista con ciertos elogios hacia los avances del republicanismo federalista; hace alusiones despectivas al utopismo ideológico que no ha evolucionado apenas nada desde los maestros del anarquismo y critica la falta de conciencia social y política ante los problemas actuales.

Consideraba Berneri que el anarquismo debía ser amplio en su concepciones, audaz e insaciable, no debía renunciar a una incrustación en la sociedad a sustituir conservando sus principios pero sin trabas doctrinales ni excesivos apegos a la fe. Curiosamente, advertía de los peligros de la negación sin más de la administración del Estado en cuanto a que se paralizaría el ritmo de vida de la nación. El concepto antiestatal presente en los clásicos anarquistas lo veía Berneri como una premisa de un federalismo como proyecto de una descentralización administrativa. Un proyecto tangible el federalista que atrajera a todos aquellos profesionales que observaban la incompetencia, derroche, lentitud burocrática y continuos robos de la administración centralizada. Por un lado, se realiza en este artículo una vehemente defensa del federalismo como solución realista a los problemas de su tiempo y por otro pide Berneri una superación de doctrinas cristalizadas, una progresión en el movimiento anarquista que trajera respuestas reales, alejadas de la simplificación, dentro de los principios ideológicos fundamentales. En el terreno moral y filosófico hay que destacar en Berneri su declarado humanismo que le acerca a Kropotkin tantas veces citado en sus escritos.

No creía el anarquista italiano en la bestia humana, pensaba que hasta en la más tenebrosa de las personas existía algo de calor si se tocaban las teclas adecuadas, asimismo despreciaba el maniqueísmo de clases y pensaba que en todo círculo social había cualidades notables y que la desaparición de las clases se daría por la fusión de las mismas. En definitiva, defendía Berneri el humanismo como una de las características intrínsecas del anarquismo que le llevaba a preocuparse por el desarrollo individual de cada personalidad y de la emancipación final de toda la humanidad sin distinción de clases.

En su conocida “Carta abierta a la compañera Federica Montseny” Berneri muestra muy lúcida e irónicamente la situación del momento en que cuatro anarquistas habían entrado en el gobierno de Lago Caballero -”compañeros ministros…” empieza el escrito- bajo la premisa de defender la revolución y combatir cualquier intento dictatorial. Berneri habla de las purgas en la retaguardia dictadas desde Moscú contra los revolucionarios, sus dudas sobre si se potenciaría armamentísticamente al frente de Aragón representativo de las colectivizaciones agrarias y de los consejos de Aragón y Cataluña -”la ucrania ibérica” la define Berneri-, crítica el pacto del gobierno con Francia e Inglaterra prometiendo que se cumplirían sus intereses en Marruecos en lugar de abandonar la zona y potenciar su autonomía, de la nueva jerarquización del ejercito popular sin opinión de la base cada vez mas desconfiada, critica, en definitva, a Montseny y al resto de anarquistas por su participación en el gobierno al servicio de politicastros que flirtean con el enemigo en lugar de ocuparse de los combatientes y la retaguardia. El nuevo dilema que propone Berneri sustitutivo del “guerra o revolución” es “o la victoria sobre Franco gracias a la guerra revolucionaria, o la derrota”.

 

Camillo Berneri, intelectual anarquista

Hemos dicho en otra parte que “Siendo tantas e importantes las personalidades del panorama internacional atraídas por la guerra civil española, pocas se pueden parangonar en grandeza moral e intelectual al italiano Camillo Berneri (1897-1937), y en especial si pensamos que se cuenta entre aquéllos que dieron su vida junto al pueblo de España (1)”.

Sin embargo, para muchos españoles es necesario empezar por contestar a la pregunta ¿quién era Camilo Berneri? Siendo un personaje de la talla de sus compatriotas Antonio Gramsci, Palmiro Togliatti, Carlo y Nello Rosselli, Gaetano Salvemini, Piero Gobetti, Pietro Neni, Randolfo Pacciardi, con los cuales compartió un lugar destacado en la lucha antifascista contra el dictador Benito Mussolini, y habiendo – como varios de los citados – participado en la guerra civil española de 1936-1939, no es tan conocido en España como algunos de los nombrados, posiblemente por actuar en un movimiento minoritario como es el libertario.

Fue sin embargo – dentro de la cultura italiana – un dilectísimo discípulo de Salvemmi, un contemporáneo y polemista intelectual de estima de Gramsci, Togliatti, los Rosselli y Gobetti, y actuó en el bando republicano español junto a Pietro Neni, Randolfo Pacciardi, los Rosselli y Togliatti, entonces “Ercoli”, en su calidad de Secretario de la Internacional Comunista y secretario general del Partido Comunista Italiano.

No se ha hecho como corresponde la historia del aporte de los italianos antifascistas a la causa de la España popular durante la guerra civil, pero de lo que no cabe duda es de que aquellos tiempos fueron decisivos para forjar el núcleo que reconstruirá Italia, y que en esa corriente la presencia de Camillo Berneri es muy importante.

Camillo Berneri, intelectual anarquista

Berneri, que se había iniciado en las ideas sociales al ingresar en el partido socialista italiano en 1912, que había iniciado su labor como publicista cuando apenas tenia 17 años, y que llevado por la remoción provocada por la Primera Guerra Mundial, había adoptado el campo de los contrarios a la Intervención de Italia en el conflicto, y más tarde se había adherido a la causa de la Revolución Rusa de 1917, terminará por incorporarse al movimiento libertario.

Su discipulado anarquista con Errico Malatesta y Luigi Fabbri, es simultáneo a sus estudios universitarios en la Universidad de Florencia, donde se doctora bajo la dirección del gran historiador y destacado hombre público Gaetano Salvemini. Será acompañándole que asimismo se inicia en la lucha clandestina antifascista, para resistir el ascendente imperio mussoliniano desde 1922.

Esa doble vertiente es bien característica de su personalidad, en que llevado por su actitud moral y política participa de la vida pública como revolucionario y antifascista, pero al tiempo nunca deja de ser un universitario, un intelectual humanista. Es exacto que en Camillo Berneri se podría ejemplificar el caso del intelectual revolucionario, del militante de cepa universitaria, del hombre comprometido, fiel al tiempo al nivel superior de cultura de su formación vital.

Sus numerosos libros, folletos y artículos (que podrían sobradamente albergarse en unos 15 ó 20 volúmenes), tratan temas de política inmediata, (y hasta de táctica y estrategia revolucionaria), pero más a menudo versan sobre la historia de las ideas, sobre la sociología del trabajo, sobre sociología religiosa, e incluso sobre psicoanálisis, sexualidad, antropología cultural, etc. etc. Exiliado desde 1926 vivirá en Francia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo una existencia azarosa en que las persecuciones mussolinianas le llevarán a las cárceles, y a los estrados judiciales, suscitando campañas solidarias en toda Europa, incluyendo España. También será éste un tiempo de miseria, en que el proscrito se desempeñará a menudo como obrero manual, a pesar de sus diplomas y méritos intelectuales.

Camillo Berneri y España

Durante esa etapa que va de 1926 a 1936 Camillo Berneri se interesa por el tema español, y a la vez comienza a ser conocido en España a través de la prensa libertaria. En la “Revista Blanca” de Barcelona de los Urales encontramos repetidas muestras de su colaboración abordando temas como la cuestión agraria, la relación entre el trabajo manual y el intelectual, etc., pero ante todo denunciando en forma argumentada el horror del fascismo italiano. También en la misma revista barcelonesa – y un poco en toda la prensa afín – se hace campaña para defender su derecho a la vida y la libertad, cuando es puesto en prisión y juzgado por “conspiración contra un gobierno extranjero”, como entonces se decía.

Simultáneamente, Carrillo Berneri edita, primero en París y después en Bruselas, el periódico Guerra di Classe, órgano de la Unión Sindical Italiana, central anarcosindicalista afiliada a la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) y por lo tanto equivalente de la española Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

En ese período, a su vez, Berneri y sus camaradas, hacen campaña a favor del grupo anarquista de “Los solidarios” entonces enjuiciado en Paris, y dan a conocer a los trabajadores italianos expatriados los problemas que afronta España al final de la dictadura de Primo de Rivera y en los primeros tiempos de la Segunda República. De más está consignar la gran simpatía y solidaridad que los revolucionarios italianos antifascistas sentían por la causa popular española, y las grandes esperanzas que se hacían sobre su triunfo, que podría ser decisivo en la batalla mundial que se libraba en el mundo contra el fascismo internacional. Cuando se producen las históricas jornadas electorales de 1936 en que se disputaran el gobierno de la República las coaliciones rivales de la izquierda y la derecha. Agrupadas respectivamente en el Frente Popular y la CEDA. Estos problemas fueron considerados casi como propios por millones de europeos y en particular por los militantes y publicistas políticamente comprometidos. Como es notorio, dentro del movimiento libertario español se vivió en el periodo electoral de 1936 una coyuntura muy particular, por cuanto la corriente proletaria se inclinaba a participar a favor de los candidatos del Frente Popular, que incluían en su programa la liberación de los miles de presos políticos detenidos con ocasión de los sucesos de octubre de 1934. Personalidades como Diego Abad de Santillán, los Ascaso y muchos otros eran partidarios de que la CNT no hiciera propaganda abstencionista – como la que se había hecho en 1933 – y en los hechos favorecían la participación en las elecciones a favor de los candidatos de la izquierda.

Naturalmente, en el seno del cenetismo no faltaban quienes como Eusebio Carbó, Liberto Callejas, José Peirats, mantenían la posición clásica y ortodoxa hostil a cualquier intervención en el plano electoral, y la polémica se manifestó en la preparación del histórico congreso extraordinario de Zaragoza. En efecto, en mayo de 1936, es decir pocos días después de cumplida la etapa electoral, que va desde el 9 de febrero al 3 de mayo, se reunirán en la capital aragonesa los representantes de los sindicatos cenetistas y “treintistas” para proceder a su reunificación, y la tónica es respaldar las definiciones del “comunismo libertario”. Esa polémica se extiende al exterior por obvias razones, e inicia en cierta medida toda una época de tensiones ideológicas en el seno del movimiento anarquista, que ve desafiados sus principios tradicionales en materia de Estado, Gobierno, poder y métodos políticos representativos.

Primera polémica entre Berneri y Montseny

Berneri se siente obligado asimismo a participar, como lo hacen por lo demás muchos de los principales ideólogos del anarquismo internacional, entre los que destacan por ejemplo los franceses Sebastián Faure, el Dr. Pierrot, Paul Reclus, Gaston Leval. Le contestan en España autores como Isaac Puente, Amparo Poch, Eusebio Carbó y Federica Montseny, y el episodio es ante todo interesante porque precede en pocas semanas la instancia de julio de 1936 y el ingreso de los anarquistas en puestos ministeriales de Madrid y Barcelona. Las opiniones de Camillo Berneri fueron expuestas en el periódico anarquista italiano de New York “L’Adunata dei Refrattari”, y en español se difundieron desde Barcelona en una encuesta que promovió sobre el tema la publicación dirigida por Eusebio Carbó, Más lejos.

Creo – dice Berneri – que se puede poner en duda la utilidad de la propaganda abstencionista en periodo electoral. Yo me abstuve siempre de hacerla. Pero la mayoría de los anarquistas italianos escogió siempre el periodo electoral para su propaganda abstencionista. Sin embargo, en el curso de las elecciones políticas de 1921, abandonaron la habitual campaña abstencionista debido a que los fascistas y las fuerzas policíacas amenazaban y violentaban a los electores y a los candidatos de izquierda (2) “.

Entrando al caso español de 1936, sobre el que advierte “Yo no puedo, ya que faltan muchos elementos de juicio para ello, juzgar al movimiento español, pero estimo de utilidad comunicaros mis impresiones”, su opinión es la siguiente:

Según he podido comprender, ante las pasadas elecciones, teniendo en cuenta la excepcionalidad de la situación, surgió una corriente favorable a moderar la propaganda abstencionista. Esa corriente se habría pronunciado en el sentido de dejar libres a los trabajadores de la CNT para intervenir o no en las elecciones. Si es así como se produjeron las cosas, estimo que aquella corriente ha demostrado una notable inteligencia política, a condición de que no crea que el triunfo electoral del bloque de izquierdas constituye por sí mismo un paso hacia la revolución social, en vez de significar, como significa, apartarse de un “inmediato” peligro fascista.”

La Revue Anarchiste de París, en febrero, poco antes de las elecciones, dirigía un mensaje a la FAI y a la CNT aconsejándoles “la astucia” y “los medios legales”. Yo no habría llegado a tales extremos. Si me hubiese encontrado en España, habría aconsejado a la FAI una actitud rigurosamente abstencionista apoyando la corriente favorable a dejar libertad de acción a los adherentes a la CNT. ”

De ahí pasa a plantearse el problema teórico del ejercicio del poder, destacando que Los anarquistas son anarquistas precisamente porque niegan el poder político, y, si hay escrúpulos que vencer son aquéllos que se derivan de la infiltración individualista o de las infiltraciones autoritarias que se han operado en nuestra ideología merced a la propaganda de algunos pseudo-anarquistas.

Concluye de una manera casi profética afirmando que “Más que discutir, en abstracto, el problema de la intervención de los anarquistas en los consejos obreros y campesinos y en las Comunas federadas, considero necesario un examen serio de las experiencias que ofrecen las revoluciones europeas – particularmente la rusa y la húngara -, el planteamiento sistemático de los problemas particulares de la revolución española y una elaboración realista de aquellos elementos que constituyen, en líneas generales, el programa comunista libertario español, programa que debiera ser comprensible incluso para aquellos españoles no influidos por nuestras propagandas. “El movimiento anarquista ibérico – concluye – tiene tanto más el deber de elaborar un programa viable en el marco económico-social de la “próxima” revolución española cuanto que puede ser llamado a desempeñar el papel de vanguardia de vastas corrientes populares y de una potente organización sindical como la CNT.”

Esto aparece en abril de 1936, y efectivamente tres meses más tarde se cumple la augurada “próxima” revolución española… donde el problema revolucionario por excelencia en el seno de la corriente libertaria española no estaba claro ni siquiera al nivel de sus máximos dirigentes.

Federica Montseny, en esta ocasión, apeló a la ortodoxia y a la fidelidad, a los principios y en cierta medida adelantó las conclusiones del Congreso de Zaragoza.

Berneri en España

El día 29 de julio de 1936, apenas han transcurrido once días del estallido del movimiento militar, cuando Camillo Berneri y un puñado de anarquistas italianos residentes en Francia llegan a España para defender la causa popular en todos los planos.

Estos voluntarios italianos, animados de un verdadero espíritu garibaldino, formarán la primera unidad combatiente de extranjeros con que cuenta la República. Su bautismo de fuego lo tendrán en el combate de Monte Pelado en las afueras de Huesca, el día 28 de agosto de 1936, donde nuestro personaje, que no es justamente un hombre de condiciones militares, tiene un comportamiento no menos heroico que otros voluntarios italianos, entre los cuales los hay, tan famosos como Randolfo Pacciardi (del partido republicano) y los hermanos Rosselli (del grupo socialista “Giustizia e Liberta”).

Será Berneri el primer comisario que tenga la columna italiana, que se incorpora a la Columna Ascaso del frente de Aragón, formada por el Comité de Milicias de Barcelona, en que la participación confederal es decisiva.

Pero pronto Berneri, ahora en Barcelona, pasa a convertirse en el personaje intelectual principal de las fuerzas italianas de voluntarios favorables a la República. Edita desde octubre su periódico “Guerra di classe”, toma a su cargo las emisiones en italiano que difunde la radio de la CNT desde su local central de Vía Layetana, y es consejero principalísimo de la Asociación Internacional de Trabajadores sobre el tema español. Sus textos en castellano aparecen en “Tierra y Libertad, Solidaridad Obrera, Estudios, Nosotros”, todas ellas publicaciones editadas en la zona republicana, aparte de numerosos periódicos de EE UU , América latina y Europa Occidental.

Leídos correlativamente, estos escritos nos permiten verle tomando conciencia de la problemática española en profundidad, y gradualmente haciéndose más crítico de las soluciones políticas adoptadas por el ejecutivo de la CNT- FAI.

La segunda polémica con Montseny

Ahora se pueden analizar y estudiar mejor esos textos, pero desde su misma aparición se dio una gran importancia al editorial de “Guerra di Classe” del día 14 de abril de 1937 titulado “Carta abierta a la compañera Federica Montseny”, que en cierto sentido inicia por segunda vez una polémica entre ambos, a la que por entonces no contesta la Ministro de la República.

Las tesis criticas de Berneri no solamente frente a Federica Montseny, sino frente al secretario de la CNT Horacio M. Prieto que había llevado adelante el colaboracionismo gubernamental y la disolución del Comité de Milicias de Cataluña, eran en forma resumida las siguientes :

1. La guerra civil española no es una guerra civil nacional, “sino una guerra civil internacional, y por tanto son decisivos los factores exteriores y la política internacional” (3)

2. “La guerra civil española es un caso de guerra de clases y, en este contexto, del mismo modo que la burguesía clerical -militar-fascista está representada en Burgos, dentro de la España republicana hay que distinguir entre la lucha del proletariado (que encabezan la CNT-FAI y la élite revolucionaria del PSOE y del POUM) y la pequeña burguesía contrarrevolucionaria. Aunque antifascista. Agrupada en la social-democracia, el PC y los partidos republicanos y regionalistas.

3. Por consiguiente, y para asegurar la victoria, es necesario colectivizar la grande y mediana industria, pero respetando la pequeña propiedad privada, asegurando así la alianza con los antifascistas sinceros.

4. No se puede separar la causa de la guerra antifascista de la revolución social. La única alternativa es ésta: victoria contra Franco por medio de la guerra revolucionaria o la derrota, son sus palabras. Hay que recobrar el espíritu del 18 de julio, de participación popular en defensa de las conquistas sociales revolucionarias.

5. Como consecuencia es contrario a la participación confederal en el gobierno, aunque admite un Comité Nacional de Defensa y el apoyo al Estado. Reclama que la guerra sea llevada en forma revolucionaria, y hasta que los comités de la CNT corrijan su bolchevización y paternalismo, consultando a las masas como corresponde.

Termina sugiriendo a Federica Montseny que abandone el gobierno, y use sus capacidades de oradora en los frentes y en la retaguardia, llevando la palabra de la CNT al pueblo.

Los sucesos de Mayo

Como es sabido, las opiniones de Camillo Berneri no fueron tenidas en cuenta. y el movimiento confederal, junto con el POUM y la dirección largocaballerista del PSOE se vio empujada al callejón sin salida de los sucesos de mayo de 1937, de los que en definitiva resultará la caída del gobierno con los cuatro ministros anarquistas.

Hoy ya es posible reconstruir la posición de Berneri ante los sucesos de mayo. No fue partidario del enfrentamiento, y hasta preparó un proyecto de manifiesto de concordia revolucionaria. Aún iniciada la lucha no dejó de leer su texto de homenaje a la memoria de Antonio Gramsci, que había muerto el 27 de abril. Lleva a cabo una argumentada defensa del POUM, y ante todo no participa en las luchas callejeras. Sin embargo, en mayo encontrará la muerte asesinado por una patrulla en forma premeditada, y sin que hasta la fecha se sepa exactamente quién ordenó su ejecución (4).

Convertido en una suerte de mártir del anarquismo, el hecho provocó un renovado interés en sus escritos, leyendo los cuales se han querido encontrar diversas explicaciones sobre su misterioso asesinato.

A partir de la liberación de Francia en 1945, y por la misma época en Italia, se reeditan sus trabajos, ahora en francés, italiano y español, que alcanzan pronto numerosas publicaciones. Dentro de la España franquista es un autor difundido por los movimientos “subversivos” que procuran reconstruir el anarquismo de 1936. Una de las últimas ediciones de “Entre la guerra y las trincheras” (textos de “Guerra di classe”) estará a cargo del MIL de Puig Antich, ejecutado en las postrimerías del franquismo en Barcelona.

Por entonces ya pertenece más a la leyenda que a la historia, pero se está a tiempo para recobrarlo en todas sus dimensiones como militante político, como escritor revolucionario y hasta como estudioso de los problemas españoles del siglo XX. Que haya medido por dos veces sus argumentos con Federica Montseny, es un dato que debe considerarse, teniendo en cuenta la importancia simbólica de la “faista” española en 1936-1937.

Carlos M. Rama

1) En nuestro ensayo “Camillo Berneri en la Revolución española”, que prologa el volumen de textos de ese autor que hemos titulado Guerra de clases en España, 1936-1937, Barcelona, Tusquets. 1977, al que nos remitimos.

2) Corresponde a Debates Públicos, Las encuestas de Más lejos, El abstencionismo electoral, La toma y el ejercicio del Poder. Hablan los Camaradas C. Berneri y Dr. Pierrot publicado en pág. 1 del número del citado periódico del 16 de abril de 1936 en Barcelona.

3) Este resumen lo hemos establecido desarrollando las ideas de Noam Chomsky, en las páginas 28 y 29 del citado ensayo Camilo Berneri y la revolución española, incluido en la o. c. Guerra de clases en España, 1936-1937.

4) No nos extendemos sobre este tema que hemos tratado más detenidamente en el articulo “Mayo de 1937 : el misterioso asesinato de Camillo Berneri en Barcelona”, pp. 43-49 de la revista Nueva Historia, Barcelona N° 12, enero de 1978.

Fuente: http://www.fondation-besnard.org/article.php3?id_article=495

 

Camillo Berneri – anarquista italiano asesinado por una patrulla de UGT

El 20 de mayo de 1897 nace en Lodi (Lombardía, Italia ) el escritor , periodista , filósofo y militante anarquista Camillo Berneri , también conocido como Camillo da Lodi . Su madre , la feminista socialista Adalgisa Foch, era profesora de primaria y escritora de literatura infantil. Pasó su infancia en Reggio Emilia y debido a su admiración por Camillo Prampolilni convirtió militante – el único estudiante – de la Federación Juvenil Socialista ( FJS ) de esa localidad , de la cual llegó a ser miembro del Comité Central y destacando en su acción cultural en el órgano de la federación (El Avanguardia ) y de agitación . En 1915, durante la Gran Guerra , criticó en una « Carta abierta a los jóvenes socialistas de un joven anarquista » , publicada en El Avenières Anarchica , la degradación del Partido Socialista Italiano ( PSI ) , su burocracia política posibilista , la falta de conexión con las bases y la falta de espíritu de sacrificio y se declaró antimilitarista y anarquista , muy influenciado por la propaganda ácrata del militante Torquato Gobbi . En estos primeros años frecuentó Errico Malatesta y Luigi Fabri . 1917 se casó con una compañera de estudios , la también anarquista Giovanna Caleffi . Llamado a filas , fue excluido de la Academia Militar de Módena a causa de sus ideas antimilitaristas y libertarias y en 1918 fue enviado al frente .

En julio de 1919 fue encarcelado en la isla de Pianosa tras la huelga general de ese mes . Bajo el seudónimo de Camillo da Lodi empezó su actividad literaria colaborando en distintas publicaciones libertarias , como Umanità Nueva , Pensiero e Volontà , El Avvenire Anarchica , La Revoluzione Liberale , La Rivolta , Volontà , etc . El proceso revolucionario ruso ejerció una gran influencia sobre su pensamiento y hasta 1922 defendió la idea de soviet como consejo obrero al margen del bolchevismo . En 1922, sin dejar de lado la prensa anarquista italiana e internacional, terminó sus estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Florencia y se convirtió en profesor de ciencias humanas en este centro . Al llegar el fascismo , y detrás rehusar jurar lealtad al nuevo régimen , fue expulsado de la docencia universitaria . Después de diplomarse en filosofía, enseñó esta disciplina durante algunos años en institutos de varios localidades ( Montepulciano , Florencia , Cortona , Camerino , Bellagio , Milán ) . Instalado en la Umbría , mantuvo contactos con el movimiento antifascista florentino que editaba el periódico Non Mollare ! (Sin Aflojar ! ) .

En estos años participó activamente en la Unión Anarquista Italiana ( UAI ) y 1926 participará en Ancona en el último congreso de esta organización antes de ser ilegalizada. En mayo de 1926, con la instauración de las « leyes excepcionales» , tuvo que exiliarse en Francia , junto con su compañera Giovanna Caleffi y sus hijas , Marie Louise y Gilian Berneri . Durante unos años tuvo que rodar toda Europa ( Francia , Suiza , Bélgica , Luxemburgo , Holanda , Alemania ) como consecuencia de la dinámica detención – expulsión , soportando una dura vida de exiliado político ( detenciones , vigilancias policiales , interrogatorios regulares , arbitrariedades de todo tipo, provocaciones de agentes fascistas , etc . ) . Pero , a pesar de ello , su cultura se amplió en estos años en diferentes frentes ( ciencias , psicología , etc . ) . En esa época escribió artículos antirreligiosos , feministas , sobre la política exterior del fascismo italiano y su espionaje – destaca aquí su libro Mussolini alla conquista delle Baleari (1937 ) – , contra el fascismo , etc . Cuando estalló la Revolución española en julio de 1936, fue uno de los primeros que se marchó. Instalado en Barcelona ( España) a partir del 29 de julio de ese año , participó activamente en las actividades libertarias de la Confederación Nacional del Trabajo ( CNT ) .

Junto con el socialista de izquierdas Carlo Rosselli , organizó la confederal « Sección Italiana de la Columna Ascaso » y marchó al frente como miembro de su Consejo de Defensa , con el apoyo del compañero anarquista Francesco Barbieri . Contrario a la militarización de las milicias y por problemas de salud ( sordera ) , sobre todo después de las batallas de Monte Pelado del 18 de agosto de 1936 y de Huesca del 3 de septiembre de ese año , volvió con Francesco Barbieri a Barcelona para ayudar en tareas intelectuales y políticas – un tiempo colaboró ​​en el Consejo de Economía de la Generalitat . A partir del 9 de octubre de 1936 publicó el semanario anarcosindicalista Guerra di Classe , órgano de la Unión Sindical Italiana ( USI ), y donde sintetizó su interpretación de la revolución libertaria que se estaba produciendo y que disgusta especialmente Antonov Ovseenko , cónsul general de la URSS en Barcelona; también colaboró ​​en La Revista Blanca y en Estudios . Fidel partidario de ganar la guerra a través de la revolución , publicó una carta abierta en estos términos dirigida a la ministra anarquista de Sanidad Federica Montseny . También hizo de periodista radiofónico para la emisora ​​CNT -FAI y realizó transmisiones en lengua italiana dirigidas a su país . En el libro póstumo Pensieri e battaglie (1938 ) criticó la situación política en la que se había inmerso el movimiento anarquista catalán y su « gubernamentalismo » y puso en guardia este contra una posible contrarrevolución del comunismo estalinista ; al tiempo que lanzaba sugerencias políticos que muchas veces no fueron entendidos ( proclamación de la independencia de Marruecos , coordinación de las fuerzas militares , aumento progresivo de la socialización , etc . ) .

A raíz de la instauración del gobierno títere estalinista de Juan Negrín , la represión contra los militantes antiestalinistas se puso en marcha , especialmente los libertarios y los seguidores del Partido Obrero de Unificación Marxista ( POUM ) . El piso barcelonés que vivía Berneri , junto con otros militantes anarquistas italianos ( Barbieri , Mastrodicasa , Fantozzi , Tosca Tantiñà y Oscura Corsinovi ) , – en la plaza del Ángel n . 2 , 2 º , 2 ª – , fue muchas veces violado por comunistas y ugetistas durante las jornadas de Mayo de 1937 en Barcelona . Sobre las seis de la tarde del 5 de mayo de 1937 una patrulla con brazales de la socialista Unión General de Trabajadores ( UGT ) de unos 15 hombres armados , dirigida por un Mosso d’Esquadra vestido de paisano , que se identificó con la placa 1.109 , irrumpió en el piso de los compañeros y después de un violento altercado , Berneri y Barbieri fueron llevados hacia la plaza de Cataluña. Las mujeres quedaron solas . Esa misma noche la Cruz Roja encontró el cuerpo de Barbieri en las Ramblas de Barcelona . Camillo Berneri fue asesinado la noche de aquel 5 de mayo de 1937 en Barcelona ( España) y su cuerpo fue encontrado al día siguiente a pocos metros del de Barbieri , cerca de la plaza de la Generalitat . Entre sus obras cabe destacar Un federalista ruso : Pietro Kropotkin (1925 ) , morale e religione (1925 ) , y entonces attraente (1925 ) , Garona y la madre ( 1926) , Mussolini « normalizzatore » (1927 ) , Lo spionaggio fascista all’estero (1928 ) , Le pecado original (1931 ) , Mussolini , gran actor (1934 ) , El operaiolatria (1934 ) , El delirio racista (1935 ) , Il lavoro attraente (1937 ) , Carlo Cattaneo , federalista , La emancipazione della donna , Pietrogrado 1917 – Barcellonna 1937 ( 1964, póstumo ) , Mussolini , psicología di un dittadore (1966 , póstumo ) .

En Reggio Emilia un importante archivo del movimiento anarquista ( Archivio Famiglia Berneri – Aurelio Chessa ) fue constituido en 1962 en su memoria con documentos y materiales suyos. Camillo Berneri está considerado uno de los intelectuales de primera fila del movimiento anarquista internacional.

 

Camillo Berneri

En Italia, y no sólo allí, se vuelve a descubrir la personalidad de Camilo Berneri, asesinado en Barcelona, en mayo de 1937, a los cuarenta años de edad. En los últimos tiempos se han dedicado a su figura varios libros y congresos, ensayos y públicos recuerdos, entre otros una reciente y vivaz obra de teatro. En la valoración de este protagonista de la lucha antifascista y antiestalinista ha jugado un destacado papel el Archivo Famiglia Bemeri de Reggio Emilia que, desde hace décadas, recoge la documentación y la bibliografía relacionada con el personaje.

¿Qué aspectos de su agitada vida han despertado más interés?

Hasta hace pocos años Berneri era conocido ante todo por el hecho de haber sido asesinado. Y el homicidio había sido justamente denunciado por los anarquistas y otros revolucionarios, y la responsabilidad fue atribuida a los estalinistas italianos, que por otro lado lo habían reivindicado públicamente. Véase, por ejemplo, lo que escribía a finales de mayo de 1937 en Il grido del popolo, periódico de la emigración italiana en Francia, controlado por ellos.

En los últimos tiempos se ha evidenciado la profundidad de su doble compromiso: antifascista y antiestalinista. En contra del régimen de Mussolini, Berneri apoyó la línea del antifascismo de acción. Con muchos anarquistas, y también con militantes de Giustizia e Liberta, el movimiento liberal socialista y revolucionario de Carlo Rosselli, afirmó la necesidad y la urgencia de realizar ataques precisos a las estructuras de la dictadura, dentro y fuera de Italia. El régimen fascista se había hecho con el poder en Italia gracias a la violencia de los «escuadristas», y se mantenía con un poderoso aparato policiaco y judicial: todo eso justificaba ampliamente el recurso a métodos de lucha radicales y frontales. En contra del estalinismo, Berneri propuso la superación de las incertidumbres de muchos militantes del movimiento obrero, por ejemplo socialistas y republicanos, que aceptaban el papel protector que aparentemente jugaba la Unión Soviética a nivel internacional. Desde las páginas del periódico Guerra di Classe, publicado en Barcelona desde el octubre 1936, denunciará sin reticencia la represión que se estaba montando con los juicios farsa en la URSS y las amenazas en España hacia los militantes del POUM, difundidas junto a calumnias infamantes. Y eso en el marco de un evidente asalto efectuado por los agentes de Stalin al poder estatal, tanto el militar como el propagandístico. Estos artículos antiestalinistas provocaron las protestas de los diplomáticos rusos, y la consiguiente inserción del nombre de Berneri en la lista de los «enemigos del pueblo». Un motivo más para eliminarlo.

Hubo también otros aspectos de su actividad que llamaron la atención de intelectuales e historiadores atentos a las biografías revolucionarias. Se ha evidenciado su precoz militancia socialista: a los 15 años, y dejó un positivo recuerdo en el ambiente proletario que frecuentaba por la seriedad y la integridad moral de su compromiso político. Otros investigadores han analizado el conflicto interior que le acompañó durante toda su vida: por un lado una fuerte atracción hacia sus afectos familiares, y por el otro las necesidades de la lucha revolucionaria, que le llevaron a conocer, como otros muchos militantes libertarios (no solamente ellos), detenciones y condenas, fugas precipitadas y clandestinidad, cárceles y expulsiones.

Se ha subrayado también cierta ingenuidad imprudente, que lo expuso a las provocaciones de los agentes del fascismo, o su generosidad y capacidad de superar sus notables limites biológicos, tanto visuales como auditivos, así como su escasa resistencia frente a los esfuerzos físicos. Así, por ejemplo, en el exilio francés cargó con trabajos pesados en la construcción y en las trincheras de Monte Pelato, y en el frente aragonés se arriesgó a combatir con las armas en la mano. En ambos casos tuvieron que convencerlo sus compañeros de que su puesto de lucha estaba en otro tipo de tareas.

¿Cuáles son los temas centrales de su pensamiento multiforme?

Una insaciable curiosidad empujaba Berneri a seguir líneas de investigación polivalentes, y según varios críticos, dispersas. Su manera de enfocar los problemas le llevaba a no conformarse con fáciles respuestas estereotipadas a la cuestión central: las posibilidades reales de la revolución libertaria, su gran objetivo, utópico y concreto a la vez. En las discusiones sobre filosofía o psicología, sobre sociología o historia antigua, él pedía que le proporcionaran ejemplos efectivos de los milenarios esfuerzos titánicos de la humanidad oprimida. Y se interrogaba sobre las pequeñas conquistas y grandes derrotas de los que habían intentado rebelarse al poder dominante en nombre de la dignidad humana.

También sus estudios sobre las religiones, la ética y las reflexiones sobre el papel de la mujer y de la sexualidad en la historia social eran utilizados para comprender los grandes obstáculos encontrados en el largo camino para emanciparse de la explotación. En su reelaboración original del pensamiento anarquista, del cual sentía la necesidad de una puesta al día, sacaba útiles elementos de fuentes adicionales a la tradicional lucha de clases. Por eso, por ejemplo, consideraba importante la valorización del federalismo por parte de un burgués progresista lombardo como Carlo Cattaneo, o la especial contribución de un pensador y político radical como Gaetano Salvemini, que había sido su docente de referencia. Su continua curiosidad intelectual le llevaba a rechazar la cómoda respuesta del sectarismo y del esquematismo, que encontraba también en las filas de los anarquistas, ya intentar superar todas las tendencias al conformismo y a la superficialidad, precursoras de un nuevo dogmatismo simplista.

Cabe recordar que la compleja personalidad intelectual de Berneri ha sido recientemente y forzadamente reinterpretada, por lo menos en Italia, en clave de ideología neoliberal. Se ha dicho que sus reflexiones teóricas y sus redefiniciones políticas lo pondrían en una condición de sustancial equidistancia entre anarquismo y liberalismo. Creo que esta interpretación no está bien fundamentada, sea por las constantes referencias criticas de Berneri a los valores fundamentales del anarquismo clásico (por así llamarlo), sea porque no se pueden valorar correctamente cada una de las frases de un intelectual militante fuera del contexto colectivo del movimiento en el cual participa. Desde este doble punto de vista de la referencia crítica y del contexto, Berneri mantuvo su rechazo a la jerarquía política y su aceptación del principio de igualdad entre los seres humanos. Se trata claramente de principios coherentes con el proyecto anarquista de liberación social con el cual Camillo Berneri se identificó completamente, hasta el punto de arriesgar su propia vida.

Intelectual inorgánico, por supuesto, y militante sui generis. Pero eso es lógico y previsible en el interior de un movimiento, el libertario, que siempre ha valorado la divergencia individual y la simbiosis entre organización e individuo, entre eficacia y autonomía, entre aspiraciones colectivas y dimensión personal.

La convivencia en Berneri del intelectual y el militante nos reenvía a una singular coincidencia: desaparecen casi simultáneamente tres grandes personalidades del movimiento obrero italiano e internacional. El 3 de mayo se conmemoraba con respeto en Radio Barcelona la figura de Antonio Gramsci, fallecido unos días antes tras un largo periodo de reclusión en una cárcel fascista. El 6 de mayo el mismo Berneri fue encontrado cadáver en la Plaza de la Generalitat. Al rededor de un mes más tarde, Carlo Rosselli, con su hermano Nello, era eliminado por una escuadra de fascistas franceses a las ordenes del régimen fascista italiano.

La eliminación de Berneri y Rosselli en particular, ambos victimas de juegos estatales en torno a la guerra civil en España, tuvo notables consecuencias en la debilitación de dos movimientos socialistas antiautoritarios italianos. En la Italia de 1945 estas dos personalidades habrían podido pesar mucho, por su experiencia y capacidad de proyección, en la reorganización de un espacio autónomo en el movimiento obrero, dominado ya por un PCI de ciega obediencia estalinista. Carlo Rosselli no estará presente durante la reconstrucción del movimiento Giustizia e Libertá, que se había transformado, durante la Resistencia armada del 1943, en el Partito d’Azione. Esta formación política, con posiciones radicalmente laicas y progresistas, desaparecerá después de pocos años. Camillo Berneri habría podido ofrecer una importante contribución a la actualización del anarquismo italiano, en la práctica marginado por la polarización, también a escala nacional, entre los dos bloques, el occidental capitalista y el oriental comunista de Estado.

La historia de los movimientos de emancipación está enlazada a las iniciativas colectivas de los pueblos, pero no comprenderíamos muchas cosas fundamentales sin considerar de manera adecuada cada importante acontecimiento individual. y la vida y la muerte de Berneri, y por supuesto de Andreu Nin, nos proporcionan muchos estímulos en ese sentido.

Querida compañera:

Tenía la intención de dirigirme a todos vosotros, compañeros ministros, pero ahora con la pluma en mano, espontáneamente, he resuelto dirigirme a ti sola y no quiero contrariar un impulso súbito, pues es una buena regla seguir en tal género de asuntos a los instintos. Que no coincida siempre contigo no te maraville, ni te irrite, y además tú te has mostrado cordialmente olvidadiza de críticas que no siempre fueron de tu gusto, y que hubiera sido tan natural como humano, considerar injustas y excesivas. Es una cualidad, y no pequeña a mis ojos, y testimonia la naturaleza anarquista de tu espíritu. Esa rectitud y temperamento compensa con eficacia, se entiende para mi amistad, las discrepancias ideológicas con algunos aspectos de tus artículos de estilo personalísimo y tus discursos de una elocuencia admirable.

No he conseguido aceptar por ejemplo tu identificación entre el anarquismo bakuninista y el republicanismo federalista de Francisco Pi y Margall, y no te perdono haber escrito que “en Rusia no fue Lenin el verdadero constructor de la Rusia, sino más bien Stalin, espíritu realizador”, etc., etc. He aplaudido la respuesta de Volin publicada en Terre libre sobre tu inexacta afirmación sobre el movimiento anarquista ruso.

Pero no es de todo esto que quiero hoy hablarte. Sobre aquéllas, y otras muchas cosas nuestras, espero un día u otro tener ocasión de discutirlas personalmente contigo. Si me dirijo a ti en público es por asuntos infinitamente más graves, para reclamarte enormes responsabilidades de las cuales podría que tú no seas consciente dada tu modestia.

En discurso del 3 de enero tú decías: «Los anarquistas han entrado en el gobierno para impedir que la revolución se desviase y para continuarla más allá de la guerra, y también para oponerse a toda eventual tentativa dictatorial, sea cual sea».

Y bien compañera, en abril, después de tres meses de experiencia colaboracionista, estamos en una situación en la cual suceden graves hechos y se anuncian otros peores.

Allí donde —como en Vasconia, Levante y Castilla—, el movimiento nuestro es impotente en fuerzas de base, es decir que no tiene creados sindicatos vastos y una preponderante adhesión de las masas, la contrarrevolución oprime y amenaza aplastarlo todo. El gobierno está en Valencia, y de allí es de donde partieron guardias de asalto destinados a desarmar los núcleos revolucionarios de defensa. Se recuerda a Casas Viejas, pensando en Vilanesa. Son de la Guardia Civil y de la Guardia de asalto los que conservan las armas, y es aquí en la retaguardia que deben controlar los “incontrolables”, que osan desarmar de algunos fusiles y revólveres a los núcleos revolucionarios. Entre tanto el frente interno no es eliminado. Esto se produce en una guerra civil en la cual todas las sorpresas son posibles, y en una región en la cual el frente está bien próximo, es muy irregular en su trazado y no es matemáticamente seguro. Esto, en tanto que aparece clara la distribución política de las armas, que tiende a armar sino en la medida de lo «estrictamente necesario». Estrictamente necesario, esperamos que se arme al frente de Aragón, escolta armada de las colectivizaciones agrarias y contrafuerte de Consejo de Aragón y de Cataluña, la Ucrania ibérica.

Tú estás en un gobierno que ha ofrecido a Francia e Inglaterra ventajas en Marruecos, mientras desde julio de 1936 sería necesario proclamar oficialmente la autonomía política marroquí. Lo que piensas, como anarquista, de este asunto innoble y además estúpido, yo lo imagino, pero entiendo que ha llegado la hora de hacer saber que tú, y contigo los otros anarquistas, no concordáis con la naturaleza y el tenor de tales propuestas.

El 24 de octubre de 1936 yo escribía en Guerra di classe: «La base de operaciones del ejército fascista es Marruecos. Corresponde intensificar la propaganda a favor de la autonomía marroquí sobre todo el sector de influencia pan-islámica. Es necesario imponer al gobierno de Madrid declaraciones inequívocas de su voluntad de abandonar Marruecos, así como proteger la autonomía marroquí. Francia ve con preocupación la posibilidad de repercusiones insurreccionales en el África Septentrional y en Siria, e Inglaterra ve reforzada la agitación autonómica egipcia y de los árabes de Palestina. Corresponde aprovechar tales preocupaciones, con una política que amenace desencadenar la revuelta del mundo islámico. Para tal política es necesario invertir dinero y urge enviar emisarios agitadores y organizadores a todos los centros de la emigración árabe y en todas las zonas de la frontera del Marruecos francés. En los frentes de Aragón, del Centro, Asturias y Andalucía, bastarán algunos marroquíes con funciones de propagandistas, disponiendo de radio, impresos, etc.»

Es evidente que no se puede garantizar los intereses de los ingleses y franceses en el Marruecos, y al mismo tiempo hacer obra insurreccional. Valencia continúa la política de Madrid. Es necesario que esto cambie. Es necesario, para cambiar, decir clara y fuertemente todo nuestro pensamiento, porque en Valencia actúan influencias tendentes a pactar con Franco.

Jean Zyromsky escribe en Le Populaire del 3 de marzo: «Estas maniobras son visibles y tienden a la conclusión de una paz que, en realidad, significaría no solamente detener la revolución española, sino incluso anular las conquistas sociales ya realizadas. Ni Largo Caballero ni Franco, tal sería la fórmula que expresaría sumariamente una concepción que existe, y yo no estoy seguro de que ella no tenga el beneplácito de ciertos medios políticos, diplomáticos e incluso gubernamentales en Inglaterra, y también en Francia».

Estas influencias, estas maniobras, explican varios puntos oscuros, como por ejemplo: la inactividad de la marina de guerra leal. La concentración de las fuerzas provenientes del Marruecos, la piratería del “Canarias” y del “Baleares”; la toma de Málaga, no son sino las consecuencias. ¡Y la guerra no ha terminado! Si Indalecio Prieto es incapaz e indolente, ¿por qué tolerarlo? Si Prieto está ligado a una política que paraliza la marina, ¿por qué no denunciar esa política?

Vosotros ministros anarquistas, dais discursos elocuentes y escribís brillantes artículos, pero no es con discursos y artículos como se vence en la guerra y se defiende la revolución. En aquélla se vence y ésta se defiende permitiendo el paso de la defensiva a la ofensiva. La estrategia de posiciones no puede eternizarse. El problema no se resuelve lanzando consignas como: movilización general, armas al frente, mando único, ejército popular, etc. El problema se resuelve realizando inmediatamente lo que puede realizarse. Según La Dêpeche de Toulouse del 17 de enero: «La gran preocupación del Ministerio del Interior es restablecer la autoridad del Estado sobre la de los grupos y sobre los incontrolables de todas la tendencias».

Es evidente que, aunque se comprometieran durante meses a buscar el aniquilamiento de los «incontrolables», no se puede resolver el problema de eliminar la quinta columna. La eliminación del frente interno tiene por previa condición una actividad de investigación y de represión que no puede ser cumplida sino por revolucionarios experimentados. Una política interna de colaboracionismo entre las clases y de adulación hacia las clases medias, conduce inevitablemente a la tolerancia hacia los elementos políticamente equívocos. La Quinta Columna está constituida, no sólo por elementos pertenecientes a formaciones fascistas, sino además por todos los descontentos que aspiran a una república moderada. Son estos últimos elementos los que se aprovechan de la tolerancia de los cazadores de «incontrolables».

La eliminación del frente interno tiene por condición previa, una actividad amplia y radical de los comités de defensa constituidos por la CNT y la UGT.

Nosotros asistimos a la penetración en los cuadros dirigentes del ejército popular de elementos equívocos, no garantizados por ninguna organización política o sindical. Los comités y los delegados políticos de las milicias ejercían un control saludable. Hoy está debilitado por el predominio de sistemas centralizados de nombramientos y promociones, que se convierten en estrictamente militares.

Es necesario reforzar la autoridad de estos comités y de estos delegados. Asistimos al hecho nuevo, y que puede tener consecuencias desastrosas, que batallones enteros están mandados por oficiales que no disfrutan de la estima y del afecto de los milicianos. Este hecho es grave porque la mayoría de los combatientes españoles vale en la batalla en proporción a la confianza que tienen en su propio comandante. Es necesario por lo tanto restablecer la elegibilidad directa y el derecho de destitución desde la base.

Podría continuar sobre ese tema.

Gravísimo error ha sido aceptar fórmulas autoritarias, no porque fueran tales, sino porque nos llevan a errores enormes y a fines políticos que nada tienen que ver con las necesidades de la guerra.

He tenido ocasión de hablar con altos oficiales italianos, franceses y belgas, y he constatado que ellos tienen, de la necesidad real de la disciplina, una concepción mucho más moderna y racional de la que ciertos neo-generales pretenden realista.

Creo que es hora de constituir el ejército confederal, como el Partido Comunista ha constituido su cuerpo propio: el Quinto Regimiento de las milicias populares. Creo que es hora de resolver el problema del mando único, realizando una efectiva unidad del mando que permita pasar a la ofensiva en el frente aragonés. Creo que ha llegado la hora de terminar con el escándalo de millares de guardias civiles y de guardias de asalto, que no van al frente, porque se dedican a controlar los «incontrolables». Creo que ha llegado la hora de crear una seria industria de guerra. Y creo que es hora de terminar con ciertas curiosidades, tan flagrantes como las del reposo dominical y la de ciertos «derechos obreros» saboteadores de la defensa de la revolución. Es necesario, ante todo, mantener elevado el espíritu de los combatientes.

Luigi Bertoni, haciéndose intérprete de los sentimientos expresados por varios compañeros italianos combatientes en el frente de Huesca, escribía no hace mucho: «La guerra de España despojada de toda fe nueva, de toda idea de transformación social, de toda grandeza revolucionaria, de todo sentido universal, no es más que una vulgar guerra de independencia nacional, que es necesario afrontar para evitar el exterminio que la plutocracia mundial se propone. Queda la terrible cuestión de vida o muerte, pero no es más una guerra de afirmación de un nuevo régimen o de una nueva humanidad. Se diría que todo no está todavía perdido, pero en realidad está todo amenazado y comprometido y los nuestros tienen un lenguaje de renunciadores, el mismo que tenía el socialismo italiano ante el avance del fascismo: «¡Cuidado con las provocaciones!», «¡Calma y serenidad!», «“¡Orden y disciplina!». Todas las cosas que prácticamente se resumen en: dejar hacer. Y como en Italia el fascismo terminó por triunfar, en España el antisocialismo, con vestiduras republicanas, no podrá menos que vencer, a menos que acontecimientos que escapan a nuestras previsiones se produzcan. Es inútil agregar que nosotros constatamos, sin entrar a condenar a los nuestros, cuya conducta no sabemos decir cómo podría tener una alternativa diferente y eficaz, mientras que la presión ítalo-alemana crece en el frente y la bolchevización en la retaguardia».

Yo no tengo la modestia de Luigi Bertoni. Tengo la presunción de afirmar que los anarquistas españoles podrían tener una línea política diferente de la que prevalece, y pretendo aconsejar algunas líneas generales de conducta, atento a las experiencias de las grandes revoluciones recientes y a lo que leo en la misma prensa libertaria española.

Creo que tú debes plantearte el problema de saber dónde defiendes mejor la Revolución, si aportas una mayor contribución a la lucha contra el fascismo, participando en el gobierno, o si no serías infinitamente más útil llevando la llama de tu magnífica palabra entre los combatientes y en la retaguardia. Ha llegado la hora de clarificar incluso la significación unitaria que puede tener vuestra participación en el gobierno. Es necesario hablar con las masas, y llamarlas a juzgar si tenía razón Marcel Cachin, cuando declara (L’Humanité, 23 de marzo): «Los responsables anarquistas multiplican sus esfuerzos unitarios y sus llamadas son escuchadas en forma creciente»; o si tienen razón Pravda e Izvestia, cuando calumnian a los anarquistas españoles tratándolos de saboteadores de la unidad. Llamar también a las masas para juzgar la complicidad moral y política del silencio de la prensa anarquista española sobre los delitos dictatoriales de Stalin, de las persecuciones contra los anarquistas rusos, y en los monstruosos procesos contra la oposición leninista y trotskista, silencio recompensado y con mérito por las difamaciones deIzvestia contra Solidaridad Obrera de Barcelona.

Llamar a las masas a juzgar si ciertas maniobras de sabotaje al aprovisionamiento no entran en el plan anunciado el 17 de diciembre de 1936 en Pravda: «En cuanto a Cataluña, se ha comenzado la limpieza de elementos trotskistas y anarcosindicalistas, obra que será llevada con la misma energía con la que ha sido llevada en la URSS».

Es hora de darse cuenta de si los anarquistas estamos en el gobierno para hacer de vestales a un fuego, casi extinguido, o bien si están para servir de gorro frigio a politicastros que flirtean con el enemigo, o con las fuerzas de la restauración de la «República de todas las clases». El problema se plantea con la evidencia de una crisis que sobrepasa a los actores representativos que hoy ocupan el escenario.

El dilema: guerra o revolución, no tiene ya sentido. El único dilema es este: o la victoria sobre Franco gracias a la guerra revolucionaria, o la derrota.

El problema para ti, y para los otros compañeros, es el de escoger entre el Versalles de Thiers o el París de la Comuna, antes de que Thiers y Bismark hagan la unión sagrada.

A ti te toca responder, porque tú eres “la luz escondida”.

Fraternalmente.

Camillo Berneri

 

 

berneri06

Camillo Berneri con su madre Adalgisa Foch y  su padre Stefano  Berneri (ca. 1902)

 

berneri07

Camillo Berneri con su madre Adalgisa Foch

 

berneri08

                      Camillo Berneri

 

berneri09

                       Camillo Berneri

 

berneri14

Camillo Berneri con una compañera (París?)

 

 

berneri10

Camillo Berneri en Amberes

 

 

berneri05

Camillo Berneri fotografiado por Seña Fléchine (París)

 

berneri03

Camillo Berneri su estudio

 

berneri04

Detalle de la anterior fotografía

 

giovannaberneri04

             Giovanna Caleffi y Camillo Berneri

 

giovannaberneri11

     Giovanna Caleffi y Camillo Berneri

 

berneri11

Camillo Berneri (con bufanda) con su familia y otros compañeros en París

 

berneri12

Camillo Berneri (en el centro) con otros exiliados italianos en Francia

 

berneri13

Camillo Berneri (cuarto por la izquierda) con un grupo de trabajadores de una fábrica socializada cerca de Reus (Cataluña, 1936)

 

barbieri03

Camillo Berneri (derecha) y Francesco Barbieri durante la guerra de España

 

 

Anuncios