Severino di Giovanni (vida y obra)

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Severino Di Giovanni nacio en Chieti, (Italia) 17 de marzo de 1901 y murió en Buenos Aires (Argentina) el 1 de febrero de 1931.

Fue un periodista, obrero y poeta1 anarquista italiano, emigrado a la Argentina, donde se convirtió en la más conocida de las figuras anarquistas individualistas de su tiempo por su campaña en apoyo de Sacco y Vanzetti y su lucha contra el fascismo.

Nació el 17 de marzo de 1901 en Chieti, en la región italiana de los Abruzos, a 180 kilómetros del este de Roma. Durante su infancia se vio fuertemente impactado por las imágenes de posguerra: hambre, pobreza y soldados mendigando en las calles. Severino empezó a rebelarse desde pequeño contra cualquier tipo de autoridad. Comenzó estudios para ser maestro y pronto comenzó a enseñar, antes de graduarse, en una escuela de su pueblo. Autodidacta, aprendió el oficio de tipógrafo mientras en su tiempo libre leía a Bakunin, Malatesta, Proudhon, Kropotkin y Élisée Reclus.2

A la edad de diecinueve años quedó huérfano y en 1921 -a los veinte años- se entregó por entero a la militancia anarquista. En 1922, el mismo año en que los Camisas Negras de Benito Mussolini tomaban el poder tras la Marcha sobre Roma, se casó con su prima Teresa Masciulli, una muchacha de Chieti. El fascismo se impuso en Italia y la censura y las persecuciones a los anarquistas decidieron a la pareja a exiliarse con su familia a la Argentina. Severino y Teresa tuvieron tres hijos.

Llegó a la Argentina y se estableció en la localidad de Morón, Provincia de Buenos Aires desde donde viajaba diariamente a la ciudad de Buenos Aires para trabajar como obrero tipógrafo.3 La Argentina de la década de 1920 era gobernada por el moderado partido radical, durante las sucesivas presidencias de Hipólito Yrigoyen (1916-1922 y 1928-1930) y Marcelo T. de Alvear (1922-1928). Fue ese el período de la última gran oleada de inmigrantes italianos. A ellos dirigiría Severino la mayor parte de su propaganda política y escritos, principalmente a través de su periódico más célebre, Culmine, que escribía durante las noches. Fue un momento propicio, ya que muchos otros anarquistas italianos se organizaban en Argentina, siendo el país sudamericano donde las ideas libertarias más se propagaron.

Conoce en Buenos Aires a Paulino Scarfó un anarquista argentino de ascendencia italiana y su hermana también anarquista, además de feminista América Scarfó a sus 14 años quien sería su compañera sentimental toda su vida.

La posición de Di Giovanni era cercana al grupo más radical del anarquismo en la Argentina, nucleado alrededor de los sindicatos autónomos y el periódico La Antorcha que dirigían Rodolfo González Pacheco y Teodoro Antillí, opuesto al sector “moderado” que representaban la FORA y el periódico La Protesta que dirigían Emilio López Arango – a quien se cree que asesinó – y Diego Abad de Santillán.2

Su primera actuación pública resonante tuvo lugar el 6 de junio de 1925, cuando en Teatro Colón se realizaba una función especial en celebración del 25º aniversario del acceso al trono de Italia de Vittorio Emanuele III, con la presencia del presidente Alvear y el embajador fascista , conde Luigi Aldrovandi Marescotti. Un grupo de militantes anarquistas entre los que se hallaba Di Giovanni interrumpió la función arrojando volantes y gritando “¡Asesinos, ladrones!” a los dignatarios italianos. El incidente terminó en una trifulca con los “Camisas Negras” que escoltaban al embajador, y el encarcelamiento de Severino y sus compañeros.2

Di Giovanni también participa y protesta en actos en solidaridad por el arresto y ejecución de Sacco y Vanzetti en 1927. Gran parte de su estadía en Argentina la pasó prófugo, debiendo mudarse continuamente de un lugar a otro del país con su familia para evitar ser apresado.

Culmine.

Periódico anarquista. Lo comenzó en agosto de 1925. Así sintetizaba Di Giovanni el objetivo de ‘Culmine’:

  • Difundir las ideas anarquistas entre los trabajadores italianos
  • Contrarrestar la propaganda de los partidos políticos pseudorevolucionarios, que hacen del antifascismo una especulación para sus futuras conquistas por sufragio.
  • Iniciar en el medio de los trabajadores italianos agitaciones de carácter exclusivamente libertario para mantener vivo el espíritu de aversión al fascismo.
  • Interesar a los trabajadores italianos en todas las agitaciones proletarias de Argentina.
  • Establecer una intensa y activa colaboración entre los grupos anarquistas italianos, los compañeros aislados y el movimiento anarquista regional.

Di Giovanni no se quedó en la teoría y los panfletos y no fueron sus escritos los que lo volvieron famoso sino su accionar violento. Él creía que era necesaria la ‘revolución violenta’ como se puede comprobar en este extracto del último mensaje que escribió en su celda pocas horas antes de ser ejecutado:

[…]No busqué afirmación social, ni una vida acomodada, ni tampoco una vida tranquila. Para mí elegi la lucha. Vivir en monotonía las horas mohosas de lo adocenado, de los resignados, de los acomodados, de las conveniencias, no es vivir , es solamente vegetar y transportar en forma ambulante una masa de carne y de huesos. A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente. Enfrenté a la sociedad con sus mismas armas, sin inclinar la cabeza, por eso me consideran, y soy, un hombre peligroso.

Dentro de los atentados asociados a él, se encuentran: la voladura de la embajada de EE.UU. en Argentina (como consecuencia del asesinato de Sacco y Vanzetti), la voladura del “Citibank” en el centro porteño, y la voladura del consulado italiano en Buenos Aires (donde se hallaban reunidos los mejores hombres de Mussolini en Argentina) donde murieron siete fascistas, lo que provocó gran parte de la antipatía del resto de los grupos anarquistas y su condena en los periódicos. También participó en robos e hirió severamente a un policía desfigurándolo de un tiro en la cara. El mayor robo del que participó fue a un camión pagador por 286.000 pesos, lo que le permitió realizar su sueño de abrir su propia imprenta.

En su último panfleto Di Giovannni escribió

Sepan Uriburu y su horda fusiladora que nuestras balas buscarán sus cuerpos. Sepa el comercio, la industria, la banca, los terratenientes y hacendados que sus vidas y posesiones serán quemadas y destruidas.

Esa fue la gota que colmó el vaso. A las pocas horas de su detención se dictaminó su sentencia, pese a la encendida defensa que hizo el teniente Juan Carlos Franco, designado su defensor oficial.4 La defensa de Di Giovanni le costaría a Franco su baja del ejército, encarcelamiento y destierro. Severino fue fusilado el día siguiente, el primero de febrero de 1931.

Pocas horas antes de ser fusilado pide un café dulce desde su celda. Lo rechaza al probar el primer sorbo: “Pedí con mucha azúcar… No importa, será la próxima vez” dice con humor ácido. Muere fusilado al grito de Evviva l’Anarchia! (¡Viva la anarquía!). El escritor Roberto Arlt presenció la sentencia y escribió una redacción al respecto.

Su cuerpo está enterrado en el Cementerio de la Chacarita.

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Referencias.

  1. :a b Bayer, Osvaldo (1974). «II: Por Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti». Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia. Planeta. pp. 52, 53 y 54.
  2. :a b c Pigna, Felipe, Los Mitos de la historia argentina, vol. 3. Buenos Aires: Planeta, 2006, p.106.
  3. «La opinión de Perón sobre el anarquista Di Giovanni». El Historiador. Consultado el 30 de septiembre de 2016.
  4. Bayer, 1970.

Bibliografía.

  • Bayer, Osvaldo (1970). Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia. Buenos Aires: Galerna.
  • Noble, Cristina (2006). Severino Di Giovanni, Pasión Anarquista. Buenos Aires: Ed. Capital Intelectual.

Traducciones.

  • Giovanni, Severino Di. Grito Noturno/Grito Nocturno. Cómics de Aline Daka. Trad. Gleiton Lentz. (n.t.) Revista Literária em Tradução, n. 5, set. 2012, pp. 370-374. ISSN 2177-5141

Véase también.

Enlaces externos.

 

 

El fusilamiento de Severino Di Giovanni, por Roberto Arlt

El fusilamiento de Severino Di Giovanni,

por Roberto Arlt

 El 1º de febrero de 1931 fue fusilado el anarquista expropiador de origen italiano Severino Di Giovanni, quien con asaltos y atentados, logró tener  en jaque a la policía del país durante seis años. Di Giovanni había nacido el 17 de marzo de 1901 y vivió su adolescencia en los escenarios  de posguerra, entre el hambre y la pobreza. Tipógrafo, maestro y autodidacta, se topó con las lecturas libertarias de Bakunin, Malatesta y Proudhon, entre otros teóricos del anarquismo.

Fallecidos sus padres, cuando tenía apenas 19 años, comenzó la militancia anarquista, al mismo tiempo que en Italia se producía el ascenso del fascismo de Benito Mussolini. Casado y con tres hijos que mantener, se exilió en Argentina, específicamente en Morón, donde se desempeñó como tipógrafo. Eran los años en que el anarquismo acusaba más que nunca los duros golpes recibidos desde 1910. Di Giovanni se alineó con los grupos más radicales del anarquismo en el país y participó en una serie de acciones violentas y atentados que entonces y hoy son motivo de polémica. El 31 de enero de 1931, fue capturado y condenado a muerte, luego de denunciar con dureza la represión y torturas producidas por el gobierno de facto de  José Félix Uriburu, que había derrocado a Hipólito Yrigoyen en 1930.

Tras despedirse de su familia, fue ejecutado dos días después de haber sido apresado, en el patio de la penitenciaría de la calle Las Heras ante varios testigos, entre los que se encontraba el escritor Roberto Arlt, quien en un artículo –transcripto a continuación- narró los últimos momentos de vida del anarquista.

Fuente: ARLT, Roberto, Obras completas, Buenos Aires, Omeba, 1981, en PIGNA, Felipe, Los Mitos de la Historia Argentina 3, Buenos Aires, Planeta, 2006.

“El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja de adoquinado rústico. Algunos espectadores se ríen. ¿Zoncera? ¿Nerviosidad? ¡Quién sabe! El reo se sienta reposadamente en el banquillo. Apoya la espalda y saca pecho. Mira arriba. Luego se inclina y parece, con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas, un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate. Permanece así cuatro segundos. Un suboficial le cruza una soga al pecho, para que cuando los proyectiles lo maten no ruede por tierra. Di Giovanni gira la cabeza de derecha a izquierda y se deja amarrar. Ha formado el blanco pelotón fusilero. El suboficial quiere vendar al condenado. Éste grita: “Venda no”.

”Mira tiesamente a los ejecutores. Emana voluntad. Si sufre o no, es un secreto. Pero permanece así, tieso, orgulloso. Di Giovanni permanece recto, apoyada la espalda en el respaldar. Sobre su cabeza, en una franja de muralla gris, se mueven piernas de soldados. Saca pecho. ¿Será para recibir las balas?

— Pelotón, firme. Apunten.

La voz del reo estalla metálica, vibrante:

— ¡Viva la anarquía!
— ¡Fuego!

”Resplandor subitáneo. Un cuerpo recio se ha convertido en una doblada lámina de papel. Las balas rompen la soga. El cuerpo cae de cabeza y queda en el pasto verde con las manos tocando las rodillas. Fogonazo del tiro de gracia.

”Las balas han escrito la última palabra en el cuerpo del reo. El rostro permanece sereno. Pálido. Los ojos entreabiertos. Un herrero martillea a los pies del cadáver. Quita los remaches del grillete y de la barra de hierro. Un médico lo observa. Certifica que el condenado ha muerto. Un señor, que ha venido de frac y con zapatos de baile, se retira con la galera en la coronilla. Parece que saliera del cabaret. Otro dice una mala palabra.

”Veo cuatro muchachos pálidos como muertos y desfigurados que se muerden los labios; son: Gauna, de La Razón, Álvarez, de Última Hora, Enrique González Tuñón, de Crítica y Gómez de El Mundo. Yo estoy como borracho. Pienso en los que se reían. Pienso que a la entrada de la Penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara:

— Está prohibido reírse.
— Está prohibido concurrir con zapatos de baile”.

Artículos relacionados:

Fuente: www.elhistoriador.com.ar

He visto morir: La ejecución de Severino di Giovanni

 

Severino di Giovanni:

 

Severino di Giovanni (1901-1931), militante anarquista italiano, radicado en Argentina, conocido por su accionar violento, apodado “el Robin Hood moderno”.
Nació el 17 de marzo de 1901 en la región de los Abruzzos, Italia, a 180 kilómetros del este de Roma Durante su infancia se vio fuertemente impactado por las imágenes de posguerra (Primera Guerra Mundial): hambre, pobreza y soldados mendigando en las calles. Severino empezó a rebelarse desde pequeño a cualquier tipo de autoridad. Autodidacta, en Italia ejerció de maestro sin título y tipógrafo.
Llega a Buenos Aires en la última gran oleada de inmigrantes italianos, en su mayoría gente muy pobre y analfabeta. A ellos dirigiría Severino la mayor parte de su propaganda política y escritos, principalmente a través su diario más célebre ‘Culmine’, que escribía durante las noches ya que trabajaba como tipógrafo y obrero durante el día.
Gran parte de su estadía en Argentina la pasó prófugo, debiendo mudarse continuamente de un lugar a otro del país con su familia para evitar ser apresado.

Acción y bombas:

Di Giovanni no se quedó en la teoría y los panfletos y no fueron sus escritos los que lo volvieron famoso sino su accionar violento. Él creía que era necesaria la ‘revolución violenta’ como se puede comprobar en este extracto del último mensaje que escribió en su celda pocas horas antes de ser asesinado:

[…]No busqué afirmación social, ni una vida acomodada, ni tampoco una vida tranquila. Para mí elegi la lucha. Vivir en monotonía las horas mohosas de lo adocenado, de los resignados, de los acomodados, de las conveniencias, no es vivir , es solamente vegetar y transportar en forma ambulante una masa de carne y de huesos. A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita del brazo y de la mente. Enfrenté a la sociedad con sus mismas armas, sin inclinar la cabeza, por eso me consideran, y soy, un hombre peligroso.
Dentro de los atentados asociados a él, se encuentran: la voladura de la embajada de EE.UU. en Argentina (como consecuencia del asesinato de Sacco y Vanzetti), la voladura del “Citibank” en el centro porteño, y la voladura del consulado italiano en Buenos Aires (donde se hallaban reunidos los mejores hombres de Mussolini en Argentina) donde murieron siete fascistas, lo que provocó gran parte de la antipatía del resto de los grupos anarquistas y su condena en los periódicos. También participó en robos e hirió severamente a un policía desfigurándolo de un tiro en la cara. El mayor robo del que participó fue a un camión pagador por 286.000 pesos, lo que le permitió realizar su sueño de abrir su propia imprenta.

Captura y muerte:

En su último panfleto Di Giovanni escribió:

“Sepan Uriburu y su horda fusiladora que nuestras balas buscarán sus cuerpos. Sepa el comercio, la industria, la banca, los terratenientes y hacendados que sus vidas y posesiones serán quemadas y destruidas´´.

Esa fue la gota que colmó el vaso. A las pocas horas de su detención se dictaminó su sentencia y fue fusilado el día siguiente, el primero de febrero de 1931.
Pocas horas antes de ser fusilado pide un café dulce desde su celda. Lo rechaza al probar el primer sorbo: “Pedí con mucha azúcar… No importa, será la próxima vez” dice con humor ácido. Muere fusilado al grito de Evviva l’Anarchia! (Viva la Anarquía!).
Severino reposa actualmente en el Cementerio de la Chacarita

El fusilamiento de Severino Di Giovanni segun Roberto Artl trababajando para el diario “Critica” uno de los mas populares en esa epoca…

He visto Morir…

Roberto Arlt.
Aguafuertes porteñas.

Las 5 menos 3 minutos. Rostros afanasos tras de las rejas. Cinco menos 2. Rechina el cerrojo y la puerta de hierro se abre. Hombres que se precipitan como si corrieran a tomar el tranvía. Sombras que dan grandes saltos por los corredores iluminados. Ruidos de Culatas. Más sombras que galopan.
Todos vamos en busca de Severino Di Giovanni para verlo morir.


La letanía.

Espacio de cielo azul. Adoquinado rústico. Prado verde. Una como silla de comedor en medio del prado. Tropa. Máuseres. Lámparas cuya luz castiga la obscuridad. Un rectángulo. Parece un ring. El ring de la muerte. Un oficial. 

<<…de acuerdo a las disposiciones… por violación del bando… ley número…>>
El oficial bajo la pantalla enlozada. Frente a él, una cabeza. Un rostro que parece embadurnado en aceite rojo. Unos ojos terribles y fijos, barnizados de fiebre. Negro círculo de cabezas.
Es Severino Di Giovanni. Mandíbula prominente. Frente huída hacia las sienes como la de las panteras. Labios finos y extraordinariamente rojos. Frente roja. Mejillas rojas. Ojos renegridos por el efecto de luz. Grueso cuello desnudo. Pecho ribeteado por las solapas azules de la blusa. Los labios parecen llagas pulimentadas. Se entreabren lentamente y la lengua, más roja que un pimiento, lame los labios, los humedece. Ese cuerpo arde en temperatura. Paladea la muerte.
<<…artículo número…ley de estado de sitio… superior tribunal… visto… pásese al superior tribunal… de guerra, tropa y suboficiales…>>
Di Giovanni mira el rostro del oficial. Proyecta sobre ese rostro la fuerza tremenda de su mirada y de la voluntad que lo mantiene sereno.
<<…estamos probando… apercíbase al teniente… Rizzo Patrón, vocales… tenientes coroneles… bando… dése copia… fija número…>>
Di giovanni se humedece los labios con la lengua. Escucha con atención, parece que analizara las cláusulas de un contrato cuyas estipulaciones son importantísimas. Mueve la cabeza con asentimiento, frente a la propiedad de los términos con que está redactada la sentencia.
<<…Dése vista al ministro de Guerra… sea fusilado… firmado, secretario…>>


Habla el Reo.

-Quisiera pedirle perdón al teniente defensor… 

Una voz: -No puede hablar. Llévenlo.
El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja de adoquinado rústico. Algunos espectadores se ríen. ¿Zoncera? ¿Nerviosidad? ¡Quien sabe!.
El reo se sienta reposadamente en el banquillo. Apoya la espalda y saca pecho. Mira arriba. Luego se inclina y parece, con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas, un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate.
Permanece así cuatro segundos. Un suboficial le cruza una soga al pecho, para que cuando los proyectiles lo maten no ruede por tierra. Di Giovanni gira la cabeza de derecha a izquierda y se deja amarrar.
Ha formado el blanco pelotón de fusilero. El suboficial quiere vendar al condenado. Éste grita:
-Venda no.

Mira tiesamente a los ejecutores. Emana voluntad. Si sufre o no, es un secreto. Pero permanece así, tieso, orgulloso.
Surge una dificultad. El temor al rebote de las balas hace que se ordena a la tropa, perpendicular al pelotón fusilero, retirarse unos pasos.
Di Giovanni permanece recto, apoyada la espalda en el respaldar. Sobre su cabeza, en una franja de muralla gris, se mueven piernas de soldados. Saca pecho. ¿Será para recibir las balas?
-Pelotón, firme. Apunten.
La voz del reo estalla metálica, vibrante:
-¡Viva la anarquía!
-¡Fuego!

Resplandor subitáneo. Un cuerpo recio se ha convertido en una doblada lámina de papel. Las balas rompen la soga. El cuerpo cae de cabeza y queda en el pasto verde con las manos tocando las rodillas.
Fogonazo del tiro de gracia.

 

Muerto.

Las balas han escrito la última palabra en el cuerpo del reo. El rostro permanece sereno. Pálido. Los ojos entreabiertos. Un herrero a los pies del cadáver. Quita los remaches del grillete y de la barra de hierro. Un médico lo observa. Certifica que el condenado ha muerto. Un señor, que ha venido de frac y zapatos de baile, se retira con la galera en la coronilla. Parece que saliera del cabaret. Otro dice una mala palabra. 

Veo cuatro muchachos pálidos como muertos y desfigurados que se muerden los labios; son: Gauna, de La Razón, Álvarez de Última hora, Enrique Gonzales Tuñón, de Crítica y Gómez, de el Mundo. Yo estoy como borracho. Pienso en los que se reían. Pienso que a la entrada de la penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara:
-Está prohibido reírse.
-Está prohibido concurrir con zapatos de baile.

Carta de Severino Di Giovanni a América Scarfo (1928)

Extraído del texto Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia de Osvaldo Bayer.
Capitulo: El anarquista, el amor y la mujer.
Paginas, 111 – 121

di giovanniDomingo, 19 de agosto de 1928. Amiga mía: tengo fiebre en todo mi cuerpo. Tu contacto me ha atestado de todas las dulzuras. Jamás como en estos larguísimos días he ido bebiendo a sorbos los elixires de la vida. Antes, viví las horas intranquilas de Tántalo y ahora, hoy, el hoy eterno que nos ha unido, vivo —sin saciarme— todos los sentidos armoniosos del amor tan caro a un Shelley y a una George Sand. Te dije, en aquel abrazo expansivo cuánto te amaba, y ahora quiero decirte cuánto te amaré. Porque el pan de la mente que sabe materializar todas las idealidades elegidas de la existencia humana, nos será la guía más experta para resolver nuestros problemas; y debo decirte con toda la sinceridad de un amigo, de un amante y de un compañero, que nuestra unión será bella y prolongada, gozosa y plena de todos los sentimientos: grande e infinitamente eterna. Y cuando te hablo de eternidad (todo aquello que el corazón ha querido, gozado y amado, es eterno) quiero aludir a la eternidad del amor. El amor jamás muere. El amor que ha germinado lejos del vicio y del prejuicio es puro, y en su pureza no se puede contaminar. Y lo incontaminado pertenece a la eternidad.

En otro párrafo dice: “quisiera expresarme en tu idioma (ella siempre le escribió en castellano) para cantarte a cada instante la dulce canción de mi alma, hacerte comprender las palpitaciones que golpean fuertemente el corazón, las delicadas figuras de mi pensamiento que excitado por ti no podrá dar jamás el ‘finis’ de su elegía. Pero por otra parte —yo creo que mi amor encuentra su respuesta en ti con toda la pujanza de tu juventud todavía en capullo— me pongo contento de saber que para comprender estas, mis líneas, tengan que ser releídas por ti más de una vez”.

Luego de recomendarle: “tú no tendrás tiempo de escribirme, debes dedicarte al estudio”, termina despidiéndose: “bésame como yo te beso; sabes que pienso en ti siempre, siempre, siempre. Serás el ángel celestial que me acompañe en todas las horas tristes y alegres de esta mi vida de insumiso y rebelde. Contigo, ahora y siempre

Severino Di Giovanni, rebelión del brazo y la mente

01/02/2017

Por Francisco Farina

 

“Vivir en monotonía las horas mohosas de lo adocenado, de los resignados, de los acomodados, de las conveniencias, no es vivir la vida, es solamente vegetar y transportar en forma ambulante una masa informe de carne y de huesos. A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita de la rebelión del brazo y la mente. Enfrenté a la sociedad con sus mismas armas, sin inclinar la cabeza, por eso me consideran, y soy, un hombre peligroso.”  Severino di Giovanni
 

Nació en Italia el 17 de marzo de 1901. Expulsado por el fascismo se radicó en Argentina donde trabajó como tipógrafo y editor. Militó en la tendencia anarquista de los expropiadores violentos e incursionó en el terreno del atentado político. Considerado por la sociedad burguesa como “el hombre más maligno que pisó tierra argentina” fue fusilado por la dictadura militar de Uriburu el 1 de febrero de 1931. Tenía 29 años. Severino Di Giovanni fue silenciado por la historia oficial, pero la memoria popular y la investigación histórica -especialmente del escritor Osvaldo Bayer- reivindican a Di Giovanni como un luchador social.

“Ha formado el blanco pelotón fusilero. El suboficial quiere vendar al condenado. Este grita:

-Venda no.

Mira tiesamente a los ejecutores. Emana voluntad. Si sufre o no, es un secreto. Pero permanece así, tieso, orgulloso.

(…)

-Pelotón, firme. Apunten.

La voz del reo estalla metálica, vibrante:

-¡Viva la anarquía!

-¡Fuego!”

De esta forma Roberto Arlt escribió parte del aguafuerte “He visto morir…”, publicado en El Mundo sobre el fusilamiento de Severino Di Giovanni, el primero de febrero de 1931. Un día después sería también fusilado su compañero Paulino Orlando Scarfó, hermano de su compañera América.

Severino, maestro y tipógrafo italiano; “anarquista temible” según los informes de la Policía de la Capital; luchador antifascista y militante del amor libre; polémico y criticado tanto por sus acciones como por su amor hacia una joven. De vida vertiginosa y fugaz, Di Giovanni pasó los últimos siete años de su vida en Argentina enfrentando al fascismo y a la dictadura de Uriburu.

Hijo de Carmine Di Giovanni y Rosaria Duranti, Severino nació en Chieti, región de los Abruzos, el 17 de marzo de 1901. La familia tuvo cinco hijos, dos mujeres y tres varones que quedaron huérfanos cuando Severino era aun joven. Con el advenimiento del fascismo su situación en Italia se hace insostenible y Severino se dirige a América del Sur. Luego de un paso por la ciudad brasilera de San Pablo en 1922 y un corto regreso a Italia el ácrata se instaló en la localidad de Ituzaingo, provincia de Buenos Aires, en el otoño de 1923. Llega casado con Teresa Masciulli y su primera hija, Laura, nacida en Brasil, en donde había trabajado en la cosecha de maíz.

En la Italia fascista quedaron sus estudios inconclusos de maestro, aunque ya ejercía esa profesión debido a la carencia generada por la guerra; también parte de una infancia muy dura. Ya en Argentina, durante los primeros tiempos cultivaba flores y hortalizas que vendía en el mercado, para luego conseguir un puesto de tipógrafo en el taller de Polli, en Morón. En esos años iniciales nacieron sus otros dos hijos: Aurora en 1924 e Ilvo un año después. Aquí, la profesión de obrero gráfico y sus convicciones lo acercan a diversas publicaciones. En 1924 comienza a publicar como colaborador en L’ Avvenire. Para posteriormente, el primero de agosto de 1925, editar el primer número de la revista anarquista Culmine. Ésta fue la única publicación en el país que tomo partido y defendió las acciones de expropiación y acción directa. La revista, que luego se transformara en periódico, estaba escrita (en italiano), impresa y distribuida casi en soledad por Severino.

Para aquella época el anarquismo argentino, el más importante de América Latina, contaba con dos corrientes fuertes. El ala moderada estaba conformada por los allegados a La Protesta y los anarcosindicalistas de la FORA (Federación Obrera Regional Argentina); por su parte, el ala izquierda, donde se ubicaba Di Giovanni, contaba con los simpatizantes de La Antorcha y los gremios autónomos. Ambas fracciones acrecentaron sus disputas y rispideces, debilitando al movimiento ácrata, que ya se encontraba en retroceso. Las acciones de Severino tuvieron mucha influencia en este proceso, generando tanto admiradores como enemigos, seguidores y detractores. Las expropiaciones, la acción directa, la reivindicación de la dinamita dividían aguas, cruzaban opiniones, artículos y críticas desde sus órganos de difusión. Quizás, el punto más complejo haya sido el asesinato del director de La Protesta, Emilio López Arango. Como autor del hecho fue acusado, desde las páginas de aquel periódico, nada menos que Severino; este nunca lo desmintió.

Di Giovanni estaba convencido de la necesidad de responder a la violencia de arriba con la violencia de abajo. No aceptaba posiciones ambiguas y hasta declaraba enemigo a quienes no acompañaban sus pensamientos (mas allá que formaran parte de las filas anarquistas). Fue participe y responsable de distintas acciones como los sucesos del Teatro Colon en junio de 1925. Realizó explosiones en la Embajada de Estados Unidos en reclamo por la liberación de los obreros Sacco y Vanzetti, también fue de los agitadores en las luchas por Simón Radowitzky, emblemático anarquista preso en Ushuaia por matar al jefe de policía Ramón Falcón.

Este anarquista individualista, antiorganizacionista, también profesaba la defensa del amor libre y se encontró viviendo un amor prohibido para su época con América Scarfó. Ella, diez años más joven, fue su compañera en los momentos de mayor persecución y clandestinidad. Participes de un amor sincero y respetuoso que influyó en Severino para escribir incomparables cartas de amor y poesías para la adolescente. Solo la muerte del italiano pudo separar a quienes hicieron carne sus ideales, compartieron su militancia en las peores condiciones y enfrentaron a una sociedad que los juzgaba y negaba incansablemente. Esta misma sociedad fue la que saludó el golpe de estado de Uriburu el 6 de septiembre de 1930.

“Por todas las libertades y todas las rebeliones” será el lema de la revista Anarchia, en marcha desde abril de 1930, con la que Severino se propone acercarse a todos los sectores anarquistas. El golpe cambiaba las condiciones y acercaba al anarquista a su faceta más violenta. Cien tiros policiales contra cinco de Severino se desparramaron por Buenos Aires, ese 29 de enero de 1931, al embestirlo luego de que salga de una imprenta. Ni los cien disparos, ni el autodisparo en el pecho pudieron con el tano: lo detuvieron con vida y fue tapa de todos los diarios. Juzgado por un tribunal militar y torturado antes de su ejecución, aceptó que perdió y que eso era parte del juego. Fue fusilado a la edad de 29 años con parte de la sociedad que despreciaba y lo despreciaba a él como sanguinarios espectadores. Temido aun sin vida, el cuerpo de Di Giovanni fue trasladado y enterrado en secreto en el cementerio de la Chacarita. Aquella sociedad, sus verdugos, y sus secretos no lograron evitar que su tumba amanezca rebozando de rosas rojas.

* Publicado originalmente en Marcha

Severino Di Giovanni (Documental argentino de Canal 2)

Severino Di Giovanni. Bio.Ar (1/3)

Documental realizado y emitido por el canal Encuentro de Argentina.
El film relata los sucesos más importante de la vida del anarquista italiano Severino Di Giovanni, aunque sugiero que si quieren conocer mas afondo los sucesos que marcaron su vida, recomiendo leer el único libro escrito objetivamente sobre él: “Severino Di Giovanni: El idealista de la violencia” por Osvaldo Bayer año 1970.
O pueden leer “Severino Di Giovanni, Pasión Anarquista” por Cristina Noble año 2006. ( Este no lo leí así que no se).
Saludos, espero que les guste.

Severino Di Giovanni. Bio.Ar (2/3)

Severino Di Giovanni – Bio.Ar 3/3

Biografía de Severino Di Giovanni

Severino – Una historia de pasión y muerte.(1/4)

Documental para la televisión argentina sobre la vida y muerte del anarquista Severino Di Giovanni.

Severino – Una historia de pasión y muerte. (2/4)

Severino – Una historia de pasión y muerte. (3/4)

Severino – Una historia de pasión y muerte. (4/4)

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