XIº Congreso de la CNT. ¿El final del anarcosindicalismo?

LA HABITUAL ESTRATEGIA DESFEDERADORA

Como decíamos, la mutación que se está dando en la CNT es fruto de las purgas, pero también del hartazgo de una militancia saturada de ver cómo se imponen y se malinterpretan interesadamente acuerdos que faciliten desfederaciones. Las ocurridas últimamente en la regional levantina y andaluza, con asaltos y agresiones incluidas, son un claro ejemplo al que ahora ha de sumarse, además, las autodesfederaciones de algunos sindicatos. Este clima tan convulso sigue el protocolo habitual de censurarse en la prensa confederal porque en ella impera la ley del silencio, de ahí que las voces disidentes tengan que exponer lo que está ocurriendo en otros medios. No obstante, para hacernos una idea de cuál es la situación que atraviesa la CNT, haremos un breve extracto de algunos comunicados y artículos lanzados desde los sindicatos afectados y desde alguna publicación cercana a ellos.

Entre los que han sido desfederados, la CNT de Chiclana (Cádiz) publicó un escrito denunciando la organización del anterior Congreso. Sobre él sostuvo que la aprobación de nuevos apartados de la normativa orgánica la han llevado a parecerse más «a un código penal que a las normas generales de una organización libertaria», destapando que durante dicho Congreso las mesas «estaban acordadas de antemano, así como las comisiones» y sosteniendo que estos hechos se aprovecharon para desfederar a los sindicatos que criticaban la actual deriva reformista. En su escrito criticaron también que «se ha pasado de un funcionamiento horizontal y asambleario a la Dictadura del Secretariado».(3) Esa misma denuncia fue compartida por el SOV de Cádiz, también desfederado, al declarar en su día que «ha habido reuniones previas para voltear los acuerdos de congresos de la CNT y hacerse con unos nuevos estatutos a medida para poder tener menores trabas orgánicas a la hora de funcionar a su manera» e indicando que de esta forma «se esta acallando la voz de los sindicatos críticos».(4)

EL HARTAZGO MILITANTE Y LA AUTODESFEDERACIÓN

Como decíamos, ante los derroteros que está tomando la situación, varios sindicatos han optado directamente por abandonar la Organización. Así, en Pontevedra, la CNT de Vilagarcía de Arousa se ha autodesfederado exponiendo que lo hacían porque la Confederación está «involucionando» y que el actual sistema de votación «en nada se diferencia del de la junta de accionistas de un banco o de una empresa capitalista, con la particularidad de que en el lugar de acciones se compran votos». De esta manera, «los grandes sindicatos que controlan los procesos decisorios dentro de la CNT están controlados, a su vez, por una minoría dirigente» que pretende «impedir la asistencia de diferentes sindicatos al próximo Congreso» con el objetivo de «legitimar el proceso de centralización y jerarquización del conjunto de la confederación (…) especialmente a la vista de unas ponencias dirigidas a reforzar el poder de los comités y de los grandes sindicatos»(5). En esa provincia, cayendo como fichas de dominó, también han anunciado su marcha de la CNT el SOV de Pontevedra y el de Vigo. En la misma línea que el de Vilagarcía, el SOV de Pontevedra ha denunciado que «la solidaridad es difícil de encontrar ya en esta organización, y en muchas ocasiones es sustituida por una caja registradora. En lugar de ayudar a los sindicatos más pequeños, o que están en horas bajas, los sindicatos grandes se lanzan a su cuello, pues aquellos ya no son rentables para la organización», añadiendo también que como consecuencia de esa dinámica de funcionamiento recaudatorio y colaboracionismo bancario «un sindicato ya no tiene autonomía para no exigir un pago mensual a sus afiliados, pues desde arriba les cargarán en la cuenta un pago para todos sus afiliados».(6) También éste ha sido uno de los motivos esgrimidos por el SOV de Vigo para abandonar la CNT, dejándolo manifiesto al señalar que la normativa actual supone «un obstáculo para la libre coordinación entre sindicatos, se ha convertido en un enorme yugo económico para los sindicatos cuyos recursos son drenados por las instancias superiores para costear la burocracia que todo lo domina.» Asimismo, antes de abandonar la Organización destacaron que la pérdida de valores anarcosindicalistas es la que está haciendo que militantes del Sindicato del Puerto de Santa María (Cádiz) o el SOV de Olot (Girona) cooperen y colaboren, respectivamente, con partidos políticos como Podemos o la CUP.(7)

Ya más recientemente, el Sindicato de Transportes y Servicios Informáticos de la CNT madrileña ha anunciado que también se autodesfederaba no por cuestiones de «ortodoxia o reformismo» anarquista, sino por «el distanciamiento insalvable entre lo que esta organización dice ser y lo que realmente es». En su comunicado también hace autocrítica al sostener que «hemos tolerado durante demasiado tiempo la vulneración de nuestros derechos» ante situaciones como la «ruptura del pacto federalista, ejecutivismo, verticalidad, expulsiones, censura, profesionalización, uniformidad…». A pesar de tanto aguante, el detonante para acabar yéndose de la CNT ha sido «las cuentas de tesorería presentadas en agosto y la radiografía que hacen de una organización enferma y podrida».(8)

DECISIONES JERÁRQUICAS, DINERO QUE DESAPARECE Y EL POLÉMICO GTC

En su afán por intentar crecer y controlar la CNT, desde los Comités se insta a que los sindicatos tengan una cuenta bancaria para cargar directamente en ella el porcentaje derivado de la cuota de su número de afiliados. Pero, ¿quién controla a los Comités? Los sindicatos que por uno u otro motivo ya no están en la Organización denuncian falta de transparencia, descuadres de decenas de miles de euros y que el Secretariado Permanente Confederal haya retirado fondos del Patrimonio de forma arbitraria, sin consultar a las bases. En vista de tales acusaciones, parece que durante los últimos años se han incrementado estas prácticas aunque ya hace veinte años que también las denunciamos. Al final, este nuevo desfalco ha terminado por reconocerse dulcificándolo como un «uso irregular de cuentas», aunque de este hecho no se haya informado como se debería, pues es de tal magnitud que ha conllevado la expulsión del anterior Secretario General de la CNT.(9) Ante tales prácticas, cabe preguntarse, ¿tiene sentido asfixiar económicamente a los sindicatos y desfederarlos con la excusa de no poder pagar sus cuotas si luego desde los Comités desaparece el dinero a borbotones?

Para colmo, la profesionalización sindical que se está produciendo comporta que la CNT pierda su identidad combativa y que se abandone la acción directa, pues ésta no pasa sólo por vestirse con chalecos, coger una pancarta y reproducir las mismas prácticas que el resto de organizaciones sindicales. Así, en la resolución de conflictos prácticamente no existe diferencia con los métodos utilizados por esos sindicatos institucionalizados, que pasan por utilizar únicamente la vía judicial y por presentarse ocasionalmente y de forma tibia ante alguna empresa. Además, en vista de la apuesta que se ha hecho traspasando los conflictos al Gabinete Técnico Confederal (GTC) –cuestionado porque supone la entrada de liberados en la Organización, por su criticada ineficacia y por el elevado coste económico que comporta–, nuevamente cabe preguntarse, ¿debe exigirse a todos los sindicatos que sufraguen un costoso gabinete de abogados aunque no estén utilizando sus servicios? Del GTC se dice que lo conforma, supuestamente, una cooperativa de abogados llamada «Primero de Mayo» que trabaja exclusivamente para la CNT, convirtiéndose prácticamente en liberados sindicales dentro la Confederación. En cuanto a su funcionamiento, se ha cuestionado que sólo opere a instancias del Secretariado Permanente del Comité Confederal, que por este motivo se encuentra fuera del control de los sindicatos y que no se sabe qué hacen con el dinero que recibe de la Organización.(7)

EL DESAPEGO ANARCOSINDICALISTA DE LA CNT NO SUPONE LA MUERTE DEL ANARCOSINDICALISMO

Afortunadamente, la burocratización y el ejecutivismo que se está produciendo en la Confederación, promovidos desde unos Comités que filtran la información interesadamente, no reflejan el sentir de buena parte de su militancia que sigue apostando por el anarcosindicalismo. Sin embargo, por lo expuesto anteriormente, pocas esperanzas debemos tener de que el XIº Congreso de la CNT contribuya a subsanar los desencuentros y anomalías orgánicas producidas en el seno de la Organización durante las últimas décadas. Si en su día la publicación del libro CGT: ¿anarcosindicalista?(10) levantó airadas polémicas, hemos visto que hoy también hay militantes y sindicatos enteros que ante el rumbo reformista que se está imponiendo en la CNT –que comporta la pérdida de su esencia anarquista– están optando por desafiliarse individualmente y autodesfederarse colectivamente para seguir haciendo anarcosindicalismo fuera de la Organización. Así, tanto los sindicatos expulsados como los autodesfederados, bajo las mismas siglas u otra nueva, han aclarado que seguirán practicando el anarcosindicalismo.

En cuanto a la Confederación, muy difícil se nos antoja que el mal endémico existente sea revertido ni en este Congreso ni en un plazo breve de tiempo. Ese cambio de tornas se ha producido paralelamente a un vaciamiento de planteamientos anarcosindicalistas dentro de la Organización, habiendo quien sostiene que «se han expulsado los grandes, y hasta los pequeños ideales, se les ha mandado de vacaciones sin retorno», que «no existe una correlación entre la dejación de los principios y alcanzar a ser una organización con verdadera fuerza social» y que algo va mal cuando «una simple “victoria” judicial, es considerada como un hecho de acción directa».(11)

Por nuestra parte, desde CNT-Catalunya podemos enorgullecernos de no haber abandonado los principios, tácticas y finalidades, e independientemente de la senda que se trace durante el próximo Congreso, nos reafirmamos en la viabilidad del anarcosindicalismo para emanciparnos y conseguir una sociedad más libre. Somos optimismas por nuestra propia experiencia, porque pese al chorreo de desfederaciones y abandonos hay sindicatos que siguen funcionando con esos principios y porque sabemos que todavía hay otros tantos dentro de la CNT que no han arrojado la toalla, que tienen claro que «no tiene sentido mostrar a la CNT como un sindicato diferente, como una alternativa real al modelo sindical establecido, si en la práctica hacemos lo mismo que los demás sindicatos» y que «no podemos renunciar, en definitiva, a la acción directa».(12)

CNT-CATALUNYA

NOTAS
1. Artículo «Quo vadis, CNT». Comunicado de CNT Catalunya. Publicado en Idees i discussió, núm.1, págs. 1-3. Mayo de 2001.
2. «En defensa del anarcosindicalismo, de la CNT y de la AIT». Artículo publicado el 2/2/2015 en www.adarga.info.
3. «Comunicado». Sindicato de Oficios Varios de Chiclana de la CNT-AIT. Publicado el 23/07/2014 en barcelona.indymedia.org.
4. «Entrevista al S.O.V. de Cádiz». Publicado en www.adarga.info.
5. Artículo «Adiós CNT». Publicado el 28/05/2015 en www.portaloaca.com.
6. «El Sindicato de Oficios Varios de Pontevedra abandona la CNT. Comunicado de desfederación voluntaria». Publicado el 3/6/2015 en www.portaloaca.com.
7. «El sindicato de Vigo se va de la CNT». Publicado el 22/6/2015 en www.portaloaca.com.
8. «No vamos de la CNT, nos vemos en las calles». Publicado el 22/9/15 en www.stsi-madrid.org.
9. «CNT inicia una investigación por uso irregular de sus cuentas». Publicado el 9/11/15 en www.cnt.es.
10. «CGT: ¿anarcosindicalista?». F. Ventura Calderón. Nossa y Jara Editores, SL. Enero de 1993.
11. «El horizonte de la CNT». M. Suárez García. Publicado en la revista Adarga, núm. 1. Enero de 2013.
12. «Manifiesto de Oviedo: La CNT que queremos». Publicado el 24/2/2014 en www.alasbarricadas.org.

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