Pierre Joseph Proudhon (Vida y obra)

Pierre-Joseph Proudhon nacio el 15 de enero de 1809 y falleció el 19 de enero de 1865), fue un filósofo político y revolucionario francés, y, junto con Bakunin, Kropotkin y Malatesta uno de los padres del pensamiento anarquista y de su primera tendencia económica, el mutualismo.

Nació en Besanzón, en el seno de una familia de artesanos y campesinos. Su padre, Claude Proudhon, era tonelero y cervecero, y consideraba que la cerveza que fabricaba debía venderse por un valor que agregaba al precio de costo, tan solo el salario de su trabajo, ya que «hubiera creído robar si hubiese cobrado más al comprador».1 Esta conducta paterna influirá a Pierre-Joseph, en cuya obra se evidenciará esta búsqueda del justo precio como estricta remuneración del trabajo, considerando toda «ganancia» como «ingreso no ganado».2 Su madre era cocinera y sirvienta. Él mismo trabajó toda su vida manualmente: primero, como guardador de vacas y boyero hasta la edad de 12 años, y después como tonelero, junto a su padre; después, como mozo de labranza, luego, como tipógrafo.

Originario, como Charles Fourier, del Franco Condado, en el que, como dice G. Lefranc, «hasta la revolución de 1789, hubo siervos al servicio de las abadías, pero que desde la Edad Media iba orientándose hacia fórmulas cooperativas, mediante la constitución de fruterías», sus concepciones económicas y sociales tienen una primera y profunda raíz en las observaciones de su infancia sobre el trabajo, la propiedad, la venta, el valor.

Pierre-Joseph Proudhon y sus hijos por Gustave Courbet, 1865.

Gracias a una beca en 1820 pudo ingresar a estudiar durante algún tiempo en el Colegio de Besançon, pero razones económicas le impidieron concluir allí su bachillerato. A los 19 años ingresó a una importante imprenta de Besanzón, trabajando de corrector, mientras aprendía el arte de la tipografía. Como la casa editorial preparaba una edición de la Biblia, aprovechó la ocasión para aprender el idioma hebreo, nociones de teología y también iniciarse en filología comparada y lingüística.3 Básicamente se le debe considerar, pues, como a Fourier, un autodidacta. El carácter no sistemático, las contradicciones (reales o aparentes), el vuelo grandioso y el brillante rigor de su estilo son el resultado de su genio, campesino-artesanal, autodidáctica.

Entre 1831 y 1832 hizo un viaje por Francia en busca de trabajo, recorriendo París, Lyon,Neuchâtel (Suiza), Marsella y Tolón. De regreso a Besanzón, el fourierista Just Muiron le ofreció trabajo como redactor jefe del periódico El Imparcial. Durante todo este tiempo no cesó de instruirse y profundizar sus conocimientos de los clásicos como Descartes o Rousseau. Luego de otro breve viaje por Francia, fundó con otros dos socios una pequeña imprenta. La primera obra que Proudhon escribió fue un Ensayo de gramática general (1837), publicado como apéndice a una obra de lingüística del abate Bergier. En 1838 tuvo que cerrar la imprenta por sus dificultades económicas y el suicidio de su socio. El 23 de agosto de ese año obtuvo la beca Suard de la Academia de Besanzón, que le permitió disfrutar durante 3 años de una renta de 1500 francos. En 1839 publicó un trabajo de carácter histórico-sociológico, De la utilidad de celebrar el domingo, que, igual que el primero, no llamó mucho la atención, aunque obtuvo una mención académica.4 Pero su tercera obra, ¿Qué es la propiedad?, aparecida en 1840, le hizo repentinamente famoso en París, en Francia y en el mundo. Al año siguiente, en 1841, y luego en 1842, completó las teorías allí expuestas con una Segunda y Tercera memoria.

En 1843 escribió dos obras importantes: La creación del orden en la humanidad y El sistema de las contradicciones económicas o la Filosofía de la miseria. Esta última dio lugar a una dura respuesta de Marx, quien escribió su La miseria de la filosofía, precisamente un año después de publicada Filosofía de la miseria (1844).

Proudhon conoció a Marx en París; luego de la muerte de Proudhon, Marx escribiría una carta a Herr Schweitzer comentando sobre sus apreciaciones a la obra del francés, la carta concluía:

Proudhon tenía una inclinación natural por la dialéctica. Pero como nunca comprendió la verdadera dialéctica científica, no pudo ir más allá de la sofística. En realidad, esto estaba ligado a su punto de vista pequeño burgués. Al igual que el historiador Raumer, el pequeño burgués consta de «por una parte» y de «por otra parte». Como tal se nos aparece en sus intereses económicos, y por consiguiente, también en su política y en sus concepciones religiosas, científicas y artísticas. Así se nos aparece en su moral y en todas las cosas. Es la contradicción personificada. Y si por añadidura es, como Proudhon, una persona de ingenio, pronto aprenderá a hacer juegos de manos con sus propias contradicciones y a convertirlas, según las circunstancias, en paradojas inesperadas, espectaculares, ora escandalosas, ora brillantes. El charlatanismo en la ciencia y la contemporización en la política son compañeros inseparables de semejante punto de vista. A tales individuos no les queda más que un acicate: la vanidad; como todos los vanidosos, sólo les preocupa el éxito momentáneo, la sensación. Y aquí es donde se pierde indefectiblemente ese tacto moral que siempre preservó a un Rousseau, por ejemplo, de todo compromiso, siquiera fuese aparente, con los poderes existentes.
Tal vez la posteridad distinga este reciente período de la historia de Francia diciendo que Luis Bonaparte fue su Napoleón y Proudhon su Rousseau-Voltaire.
Ahora hago recaer sobre usted toda la responsabilidad por haberme impuesto tan pronto después de la muerte de este hombre el papel de juez póstumo.5

Estas apreciaciones, sin embargo, chocan con lo que el propio Marx reconocía años antes a Proudhon en su obra La sagrada familia, donde había escrito:

Todo desarrollo de la economía nacional considera la propiedad privada como hipótesis inevitable; esta hipótesis constituye para ella un factor incontestable que ni siquiera trata de investigar y al cual sólo se refiere accidentalmente, según la ingenua expresión de Say. Proudhon se ha propuesto analizar de un modo crítico la base de la economía nacional, la propiedad privada, y ha sido la suya la primera investigación enérgica, considerable y científica al propio tiempo. En eso consiste el notable progreso científico que ha realizado, progreso que revolucionó la economía nacional, creando la posibilidad de hacer de ella una verdadera ciencia. ¿Qué es la propiedad? de Proudhon tiene para la economía la misma importancia que la obra de Say ¿Qué es el tercer estado? ha tenido para la política moderna.
(…)
Proudhon no solamente escribe en favor de los proletarios, sino que él es también un proletario, un obrero; su obra es un manifiesto científico del proletariado francés.6

En 1848 Proudhon es elegido diputado a la Asamblea Nacional al proclamarse la Segunda República. En el seno de ese cuerpo legislativo, combate la propuesta del reformista «cuyos talleres nacionales adormecen a los proletarios sin concederles nada de lo esencial». En ese medio republicano-burgués, aparece como un extraño disidente. Él mismo escribe en sus Carnets: «Estos diputados se asombran de que yo no tenga cuernos y garras». Sin embargo, sus ideas, a través del periódico que publica, Le representant du peuple, llegan a tener entonces gran influencia en los estratos populares de París. Cuando el general Louis-Eugène Cavaignac reprime violentamente la revuelta Popular del 23 de junio, 691 de los 693 diputados de la Asamblea aprueban su conducta mientras que Proudhon es uno de los dos que la condena.

Retrato de 1865, por Gustave Courbet.

El 10 de diciembre de aquel mismo año, Luis Napoleón es proclamado Presidente de la República por la Asamblea Nacional. Dos años y medio después este Presidente se convertiría en Emperador, del mismo modo que el primer Napoleón había pasado del Consulado al Imperio.

Proudhon ataca duramente a Luis Napoleón en su periódico La voix du peuple, y lo considera como el peor enemigo del proletariado y del socialismo. Por esta razón es condenado, en 1849, a varios años de cárcel. Huye a Bélgica, donde vive en el anonimato durante un tiempo, ganándose la vida como profesor particular de matemáticas.

En una ocasión, al regresar por motivos privados a Francia, es descubierto, y encerrado en la famosa prisión de Santa Pelagia. Allí se dedica con apasionado fervor al estudio y escribe, entre otros libros, La idea general de la revolución. Mantiene también una nutrida y clandestina correspondencia con muchas figuras de la oposición, y propicia una alianza del proletariado con la clase media para derrocar a Luis Napoleón, actitud que le será reprochada por algunos socialistas, los cuales recordaban que pocos años antes Proudhon había contrapuesto de un modo tajante el proletariado y la burguesía.

En 1858 escribe, contra el católico Mirecourt, una de sus más extensas e importantes obras histórico-filosóficas: Sobre la Justicia en la Revolución y en la Iglesia, la cual le vale una nueva condena, por su ataque contra la religión del Estado, y un nuevo exilio en Bélgica. Una amnistía le permite retornar a su país, donde en 1863 publica otra de sus obras fundamentales: El Principio federativo. En ella desarrolla ampliamente su concepción del federalismo integral, que pretende no sólo descentralizar el poder político y hacer que el Estado central se disgregue en las comunas o municipios, sino también, y ante todo, descentralizar el poder económico y poner la tierra y los instrumentos de producción en manos de la comunidad local de los trabajadores. Este concepto del federalismo es quizá el que mejor resume esa totalidad móvil que es el pensamiento de Proudhon.

En los últimos dos años de su vida escribe otra obra de gran importancia doctrinal, que influye decisivamente en la formación ideológica de los fundadores de la Primera Internacional: De la capacidad política de la clase obrera, aparecida en 1865.

Proudhon murió en Passy, el 19 de enero de 1865 siendo enterrado en París, en el cementerio de Montparnasse.

El pensamiento de Proudhon parte, ante todo, de la filosofía de la Ilustración. Los empiristas ingleses (Locke, David Hume, etc.) y los enciclopedistas franceses, como Voltaire, Helvetius, y particularmente Diderot, son con frecuencia el presupuesto tácito o explícito de sus desarrollos doctrinales. Ataca duramente a Rousseau (como antes Godwin y después Bakunin), pero toma de este algunas de sus ideas básicas.

También influyen sobre Proudhon las agudas críticas de los socialistas utópicos, como Saint-Simon y Fourier, aunque nadie más renuente que él a las construcciones ideales y al trazado de brillantes cuadros futurísticos.

Las cordiales relaciones entre Proudhon y Marx no duraron mucho. Marx, que rompió con cuantos le precedieron, quiso atacar, en cierto momento, al alemán Grün, representante del llamado “verdadero socialismo”, y quiso arrastrar consigo a Proudhon, el cual, lo mismo que Bakunin, no se prestó a ello. He aquí lo que en tal ocasión escribe el “padre del socialismo francés” al “padre del socialismo alemán”: “Después de haber demolido todos los dogmas a priori, no caigamos, a nuestra vez, en la contradicción de vuestro compatriota Lutero; no pensemos también nosotros en adoctrinar al pueblo; mantengamos una buena y leal polémica. Demos al mundo el ejemplo de una sabia y previsora tolerancia, pero, dado que estamos a la cabeza del movimiento, no nos transformemos en jefes de una nueva intolerancia, no nos situemos como apóstoles de una nueva religión, aunque ésta sea la religión de la lógica“.

Marx ataca a Proudhon cuando éste publica su Sistema de las contradicciones económicas, tres o cuatro años después de haberlo alabado por su “¿Qué es la propiedad?”.

Para muchos marxistas, Proudhon es un ideólogo de la pequeña burguesía, y particularmente de las clases artesanas y campesinas. Los proudhonianos responden a esto recordando los orígenes de Proudhon como trabajador manual. Algunos autores como Jean Touchard, en su Historia de las ideas políticas, prefieren definir al proudhonismo como “un socialismo para artesanos“; otros han hablado de “un socialismo para campesinos“. Los proudhonianos responden a esto diciendo que tales definiciones sólo pueden aceptarse si se tiene en cuenta que, en el momento en que Proudhon pensaba y escribía, la mayoría de los trabajadores asalariados eran artesanos y agricultores más que obreros industriales. También hay quienes han optado llamarlo como León Víctor Bourgeois, “padre del socialismo francés”, como con Stekloff, “padre del anarquismo” y como Dolléans, “gran filósofo y tribuno de la plebe europea”.

Principales obras

  • ¿Qué es la propiedad? (1840)
  • Sistema de contradicciones económicas o Filosofía de la Miseria. (1846)
  • De la justicia en la Revolución y en la Iglesia (1858)
  • El manual del especulador de la Bolsa (1853)
  • La Guerra y la Paz (1861)
  • El principio federativo. (1863)
  • De la capacidad política de la clase obrera. (1865)
  • Teoría de la Propiedad. (1866)
  • Del principio del arte y su destino social. (1875)
  • La Pornocracia, o las mujeres en los tiempos modernos. (1875)
  • Correspondences (1875)
  • Amor y matrimonio. (1876)
  • Cesarismo y cristianismo. (1883)
  • Jesús y los orígenes del cristianismo. (1896)
  • Comentarios sobre las memorias de Fouché. (1900)

Véase también

Notas y referencias

  1. Edouard Droz; P.J.Proudhon. Librairie des “Pages libres”, París, 1909, p. 97.
  2. Armand Cuvillier, Proudhon. FCE, México, 1986, p.21.
  3. Armand Cuvillier, Proudhon. FCE, México, 1986, p.23.
  4. Armand Cuvillier, Proudhon. FCE, México, 1986, p.26.
  5. http://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/sp65s.htm#fnB0
  6. http://es.theanarchistlibrary.org/library/rudolf-rocker-marx-y-anarquismo

Bibliografía

Enlaces externos[editar]

 

 

Proudhon, el padre del anarquismo

El Capital, el Estado, Dios… Proudhon se obstina en derribar los ídolos del autoritarismo. Tras negar, construye su filosofía sobre la base del contrato recíproco y aceptado por todos con el fin de asociar socialismo con libertad.

La obra de Proudhon tiene fama de ser confusa y contradictoria, lo que podría confirmarse por la diversidad de corrientes de pensamientos que se dicen deudoras del autodidacta francés. Desde Action Française a los anarquistas, pasando por los socialistas y los sindicalistas, la referencia a Proudhon es oportuna. Un análisis detallado de los temas formulados por esos “continuadores” de Proudhon podría, sin embargo, hacer surgir el ocultamiento de una gran parte de los análisis proudhonianos para dar ventaja a un punto determinado sacado de su contexto.

El Cercle Proudhon, por ejemplo, fundado en 1911, a iniciativa de miembros de Action Française y de sindicalistas, lo reivindica como un Proudhon mítico, francés, antidemócrata y apolítico, que no resiste a un exámen serio. Los socialistas, por su parte, trataron de recuperar a Proudhon insistiendo en su oposición a Marx, o mezclando las soluciones proudhonianas más inmediatas con los principios reformistas. Para terminar con esta enumeración de las diversas interpretaciones del proudhonismo, parece que si los sindicalistas revolucionarios tienen todo el derecho de reclamar para sí a Proudhon, evitando sus opciones políticas, es el movimiento anarquista en su sentido más amplio, o más bien la filosofía libertaria, la que parece continuar más sinceramente el trabajo emprendido por aquel al que los historiadores o teóricos libertarios califican de “padre de la anarquía”.

Esta denominación seguramente no habría gustado a Proudhon, que siempre tuvo horror a los discípulos y desconfió bastante de las organizaciones. En un sentido filosófico, la denominación no conviene porque es la esencia del pensamiento proudhoniano lo que toman los anarquistas, sin hacer de Proudhon un maestro y criticando algunos de sus análisis, con un espíritu que le habría interesado. Antes de entrar en detalles, digamos que el anarquismo se articula sobre un conjunto de elementos que forman la osamenta del pensamiento proudhoniano y hacen de él un sistema sólido en el que cada punto clarifica al de al lado:

- rechazo de la propiedad en el terreno económico
- rechazo del Estado en el terreno político
- rechazo de la Iglesia en el terreno moral
- organización de la producción y de la vida social desde abajo hasta arriba por medio del apoyo mutuo y del federalismo
- revolución permanente o rechazo del concepto de fin de la historia

Destruir

“Si tuviera que responder a la pregunta siguiente: ¿qué es la esclavitud? y con una sola frase dijera, es un asesinato, mi pensamiento quedaría expresado.

¿Por qué entonces a esta otra pregunta, ¿qué es la propiedad? no puedo yo responder igualmente es un robo, sin tener la seguridad de ser bien comprendido, cuando esta afirmación equivale a la anterior transformada?” (1)

Cuando aparece su Primera memoria sobre la propiedad en 1840, Proudhon se ha dirigido a un tema tabú. Pero no es el primero en tratar ese problema. Algunos economistas como Adam Smith, Ricardo o Jean-Baptiste Say sentaron las bases de una ciencia de la economía. Saint-Simon, Fourier o Robert Owen trataron la cuestión, así como también los herederos de Gracchus Babeuf, con Étienne Cabet como jefe, preconizando la propiedad común.

Tras la violencia de estas fórmulas, lo que destaca Proudhon es la existencia de seres colectivos y de la fuerza colectiva, que no es tomada en cuenta por el capitalista en la regulación de los salarios. El capitalista paga, en efecto, un tanto cada jornada que ha empleado a los obreros. No paga por el trabajo resultante de la fuerza colectiva. Es el interés del capital, lo que Marx denominará plusvalía.

“Esa fuerza inmensa que resulta de la unión y de la armonía de los trabajadores, de la convergencia y de la simultaneidad de todos sus esfuerzos, no está en absoluto pagada” (1). La sociedad capitalista está, por tanto, basada en un robo. La apropiación de la fuerza colectiva para el beneficio exclusivo del capitalismo, que pone al productor en una situación de dependencia frente a sí mismo. Si Proudhon rechaza esta apropiación de la fuerza colectiva por el capitalismo, rechaza igualmente la que podría venir del Estado y esto es lo que lo separa del socialismo estatista y hace de él uno de los fundadores del socialismo libertario.

“La política es la ciencia de la libertad. El gobierno del hombre por el hombre, bajo cualquier nombre que se disfrace, es opresión: la más elevada perfección de la sociedad se encuentra en la unión del orden y la anarquía” (1).

Al rechazo de la propiedad en el terreno económico, corresponde el rechazo del Estado en el terreno político. El Estado, como el capital, niega los seres colectivos. La sociedad no es considerada un ser colectivo, sino una suma de individuos con intereses divergentes, en la que la función del Estado consiste en arbitrar los conflictos, en soldar la sociedad.

Proudhon rechaza esta concepción heredera de Rousseau y de la Revolución francesa: “En lugar de la libertad económica, la Revolución nos ha legado, a beneficio de inventario, la autoridad y la subordinación política. La república tenía que fundar la sociedad. No ha pensado más que en gobernar (…) Es necesaria una revolución nueva, organizadora y reparadora, para llenar el vacío creado por la primera”. (2)

Rechaza también las teorías comunistas que ven el Estado como un instrumento de transformación social. La transformación social no debe lograrla el Estado sino la propia sociedad, en su base. “El gobernante es contrarrevolucionario por naturaleza, o resiste, u oprime, o se corrompe o reprime. El gobierno no sabe, no puede y no querrá jamás otra cosa. Poned a un San Vicente de Paúl en el poder: será como Guizot o Talleyrand”. (3)

Este antiestatismo, presente en el conjunto de la obra de Proudhon, será retomado por Bakunin y el conjunto del movimiento anarquista, y esa distinción entre revolución social y revolución política dará lugar a la escisión del movimiento socialista en dos ramas: los autoritarios y los libertarios.

Queda un ídolo por destruir, y Proudhon se dedica a ello en “De la Justicia en la Revolución y en la Iglesia”. No se trata de negar a este ídolo, a Dios, sino de combatirlo como un absoluto exterior a la sociedad que ha justificado siempre todos los absolutismos: ayer la esclavitud y el príncipe; hoy la propiedad y el Estado (Bakunin retoma el tema en “Dios y el Estado”).

No es exactamente un materialista, pues Proudhon no rechaza el misticismo, según él inherente al hombre que siente vagamente algo por encima de sí (el ser colectivo, la sociedad). Desea la reapropiación de esta mística en beneficio de la sociedad. Será la Justicia, no un absoluto sino un ideal hacia el que hay que tender, aun sabiendo que no se alcanzará jamás. Como diría Camus un siglo después, con el mismo espíritu: “Hay que imaginar a Sísifo feliz”. (4)

Construir

Proudhon ha puesto el acento en el principio de autoridad, a la que acosa bajo diferentes formas: “El Capital, cuyo análogo en el orden de la política es el Gobierno, tiene como sinónimo, en el orden religioso, al Catolicismo. La idea económica de capital, la idea política de gobierno o autoridad, y la idea teológica de la Iglesia, son tres ideas idénticas y recíprocamente convertibles: atacar a una es atacar a la otra, como saben perfectamente todos los filósofos. Lo que el capital hace con el trabajo, y el Estado con la libertad, la Iglesia lo hace con la inteligencia. Esta trinidad del absolutismo es fatal, tanto en la práctica como en la filosofía. Para oprimir al pueblo con eficacia, hay que encadenar a la vez su cuerpo, su voluntad y su razón”. (3)

El movimiento anarquista continuará en esta línea, pero no se limitará a la crítica y tratará de trazar el camino para una nueva construcción social, del mismo modo que Proudhon, al que anima un espíritu positivo que equilibra perfectamente su temperamento polemista: “Negar, negar siempre, ese es nuestro método de construcción en filosofía”. (5)

En 1843, bajo la influencia dominante de la filosofía alemana, Proudhon publicó “De la creación del orden en la humanidad”, en el que trató de definir un método de análisis: la dialéctica seriada. Esta dialéctica debe permitir analizar las contradicciones de la sociedad o parejas antinómicas, que representan el movimiento, la acción o la libertad, así como las grandes líneas o series que organizan esas contradicciones. Esta dialéctica proudhoniana, que rechaza la síntesis, artificial en filosofía, gubernamental en política, crea una filosofía del pluralismo, del equilibrio y del movimiento: “Los términos antinómicos no se resuelven, del mismo modo que los polos opuestos de una pila eléctrica no se destruyen; (…) el problema consiste en encontrar no sólo su fusión, que sería la muerte, sino su equilibrio, inestable siempre, variable según el desarrollo de las sociedades”. (6)

Las divergencias entre autoritarios y antiautoritarios en la Primera Internacional tienen su origen en esta distinción entre las dos filosofías, una pluralista, la otra gubernamental. Por otra parte, Marx no se equivoca cuando declara a propósito de Primera Memoria: “La obra de Proudhon ¿Qué es la propiedad? es tan importante para la economía política moderna como la obra de Sieyès ¿Qué es el Tercer Estado? para la política moderna” (7), porque cuando Proudhon aplica su dialéctica al análisis económico en Sistema de contradicciones económicas o Filosofía de la miseria, Marx contesta en su panfleto Miseria de la filosofía: “Pretende [Proudhon] colocar al hombre de ciencia por encima de los burgueses y de los proletarios; no es más que el pequeño burgués, bamboleándose entre el capital y el trabajo, entre la economía política y el comunismo”. (8)

Esta filosofía del pluralismo va a llevar a Proudhon a preconizar la organización económica sobre una base mutualista, y la organización política sobre una base federalista. Eso implica sustituir la autoridad por el contrato, todo ello dirigido a la reciprocidad. El contrato proudhoniano es una idea básica de la filosofía libertaria (véase el pacto asociativo de la Federación Anarquista) y difiere totalmente del contrato social de Rousseau, que crea el Estado de derecho.

Para Proudhon no debe existir otra obligación que la resultante del compromiso, se debe dar mayor bienestar y libertad a las partes del contrato, que debe haberse debatido libremente, y consentido individualmente, implicando tanto a la organización económica como a la organización política, debiendo desaparecer la segunda en la primera: “Disolución del gobierno en la organización económica”. (2)

Del federalismo económico al federalismo político “Transportado a la esfera política lo que hemos llamado hasta ahora mutualismo o garantismo, toma el nombre de federalismo. En una simple sinonimia se nos da la revolución entera, política y económica”. (9)

La organización de la producción se basa en la libre empresa en el sistema liberal, o en la estatalización en el sistema comunista (cf. Louis Blanc, La organización del trabajo, 1840). En el sistema proudhoniano, será obra de los productores y resultado de sus intercambios sobre la base de la reciprocidad.

Proudhon distingue tres tipos de unidades de producción:
- la explotación familiar en la agricultura, en la que una familia se beneficia de la posesión de una superficie que puede cultivar. Esas explotaciones pueden federarse escalonadamente hasta la federación agrícola nacional,
- los pequeños talleres de artesanado, en los que cada trabajador controla el conjunto de la producción,
- por último, las grandes unidades de producción industrial, en las que Proudhon propone la propiedad colectiva e indivisa, una socialización por medio de la creación de asociaciones obreras que se federarán para formar la federación industrial.

En estas grandes unidades de producción, la gestión será colectiva, para combatir los efectos negativos de la parcelación del trabajo; el trabajador deberá llevar a cabo sucesivamente todas las funciones y, por último, la formación y educación de cada uno de ellos estará a cargo de la empresa para hacer del productor un ser completo y acabar con la separación manual/intelectual. “El sabio que sólo es un sabio es una inteligencia aislada, mutilada. Se puede decir que la inteligencia del obrero no está sólo en su cabeza. Está también en sus manos”. (10)

Estos tres tipos de unidades de producción, sus principios de organización, sus relaciones de intercambio, sus garantías mutuas, forman el federalismo económico que es, bajo sus formas diferentes (mutualismo proudhoniano, colectivismo bakuniano, comunismo libertario, gestión directa), la base de las teorías anarquistas. Encontramos su aplicación en todas las revoluciones en las que los anarquistas tuvieron peso sobre los acontecimientos, principalmente en Ucrania, durante la Revolución rusa, y en la experiencia de socialización llevada a cabo por la CNT española durante la guerra civil.

Anunciada en su “Idea general de la revolución” en el siglo XIX y en “De la Justicia en la Revolución y en la Iglesia”, la teoría federalista de Proudhon se expondrá en “El principio federativo”, aparecido en 1862. Si Proudhon subordina lo político a lo económico, quiere decir que no rechaza la política. Le aplica su método de unidad en la diversidad. La unidad de base de la economía es el taller, en el orden político es la comuna (municipio) que tiene autoridad sobre todo lo que entra en su dominio y, asociada a otras comunas, forma la región, que a su vez tiene autoridad sobre su dominio y así hasta llegar al Estado federal y la confederación de Estados (entendiendo Estado federal en el sentido de federación nacional). El periodo en el que Proudhon expuso su teoría federalista estuvo marcado por la emergencia de los fuertes movimientos de las nacionalidades apoyados por los demócratas, entre ellos el movimiento por la unidad italiana. Y Proudhon tomó postura contra la unidad italiana que, para él, no unificaba sino que uniformaba, borraba las diferencias, simplificaba y, sobre todo, desviaba el verdadero problema: “El nacionalismo es el pretexto del que se sirven para esquivar la revolución económica”. (10)

Desde entonces, el movimiento anarquista se inspirará en este análisis para tomar posición respecto a los problemas de nacionalidad o de regionalismo, con la preocupación de unir respetando las diferencias y con desconfianza hacia ciertas alianzas contra natura que reenvían a las calendas griegas la revolución social. El federalismo es su principio de funcionamiento en el presente, y es en él donde se articula la sociedad anarquista para el conjunto de los teóricos libertarios. Este repaso somero del pensamiento proudhoniano nos ha permitido pasar revista al conjunto de los principios libertarios. La aportación de Proudhon al anarquismo es innegable. Si desde entonces numerosos teóricos han añadido su granito de arena al pensamiento anarquista, si la evolución de la sociedad ha necesitado avanzar con nuevos medios, los principios generales definidos por Proudhon siguen siendo los del anarquismo contemporáneo. El objetivo sigue siendo asociar socialismo y libertad. Un tema a la orden del día.

Notas

1.- P.-J. Proudhon, ¿Qué es la propiedad? (Primera Memoria), 1840.

2.- P.-J. Proudhon, Idea general de la Revolución en el siglo XIX, 1851.

3.- P.-J. Proudhon, Confesiones de un revolucionario, 1849.

4.- A. Camus, El mito de Sísifo, 1942.

5.- P.-J. Proudhon, Solución al problema social, 1848.

6.- P.-J. Proudhon, Teoría de la propiedad (póstumo).

7.- K. Marx y F. Engels, La sagrada familia, 1845.

8.- K. Marx, Miseria de la filosofía, 1847.

9.- P.-J. Proudhon, La capacidad política de la clase obrera, 1864.

10.- P.-J. Proudhon, De la Justicia en la Revolución y en la Iglesia, 1858.

 

Frases de Pierre Joseph Proudhon

La demagogia es la hipocresía del progreso.

Frases de Demagogia


La libertad no es hija del orden sino su madre.

Frases de Orden


Las máquinas, lo mismo que la división del trabajo, en el actual sistema de la economía social, son a la vez fuente de riqueza y causa permanente y fatal de miseria.

Frases de División del trabajo


La paz obtenida con la punta de la espada no es más que tregua.

Frases de Tregua


La anarquía es el orden.

Frases de Anarquía


En una democracia no se es, en realidad, ciudadano por ser hijo de ciudadano; para serlo es de todo punto necesario en derecho, independientemente de la cualidad de ingenuo, haber elegido el sistema liberal

Frases de Liberal


El pueblo es también uno de los poderes del Estado, el poder cuyas explosiones son más terribles.

Frases de Pueblo


Quienquiera que ponga su mano sobre mí para gobernarme es un usurpador y un tirano y le declaro mi enemigo.

Frases de Enemigo


El derecho es para cada uno la facultad de exigir de los otros el respeto a la dignidad humana en su persona.

Frases de Derecho


La democracia no es más que un poder arbitrario constitucional que ha sustituido a otro poder arbitrario constitucional.

Frases de Democracia


El orden político descansa fundamentalmente en dos principios contrarios: la Autoridad y la Libertad. El primero inicia; el segundo determina.

Frases de Orden


Todos los gobiernos de hecho, cualesquiera que sean sus motivos o reservas, están reducidos a la una o la otra de estas dos fórmulas: Subordinación de la autoridad a la libertad, o subordinación de la libertad a la autoridad.

Frases de Orden


Leyes: Sabemos lo que son, y lo que valen. Son telarañas para los ricos y poderosos, cadenas de acero para los pobres y débiles, redes de pesca en las manos del gobierno.

Frases de Leyes


Entre tantas constituciones como la filosofía propone y la historia presenta ensayadas, no hay sino una que reúna las condiciones de justicia, orden, libertad y duración, sin las que no pueden subsistir ni la sociedad ni el individuo.

Frases de Sociedad


Ahora bien, la democracia se inclina fuertemente por el comunismo, fórmula económica de la unidad. Sólo por mediación del comunismo concibe la igualdad. Cuando le hace falta son impuestos forzados, impuestos progresivos y suntuarios, con acompañamiento de instituciones filantrópicas, hospicios, asilos, casas-cunas, talleres nacionales, cajas de ahorro y de socorro, todo el aparato del pauperismo, toda la librea de la miseria… Sonríe jubilosa a los impuestos, que tiende a poner la propiedad en manos del Estado.

Frases de Comunismo


Los comunistas, hacia los cuales tienden todos los socialismos, no creen en la igualdad por naturaleza y educación. La suplen por decretos soberanos que no pueden soportar, sin importar lo que hagan. En lugar de buscar justicia en la armonía de los hechos, la toman de sus sentimientos, llamando justicia a cualquier cosa que les pareciese amor por el vecino e incesantemente confundiendo hechos de la razón con hechos emocionales.

Frases de Comunista


No más partidos, no más autoridad, libertad absoluta del hombre y del ciudadano: esta es mi profesión de fe social y política.

Frases de Profesión


Los partidarios de la autoridad tienden a dejar la libertad, ya individual, ya local o corporativa, el menor lugar posible, y en su propio provecho y en detrimento de la muchedumbre, y, por el contrario, los partidarios del régimen liberal tienden a restringir indefinidamente la autoridad, y a vencer a la aristocracia por medio de la incesante determinación de las funciones publicas, de los actos de poder y sus formas

Frases de Partidos políticos


El orden político descansa en dos principios conexos, opuestos e irreductibles: la autoridad y la libertad… Ni la autoridad ni la libertad pueden constituirse aparte, ni dar origen a un sistema que les sea exclusivamente propio; lejos de esto, se hallan condenadas a hacerse perpetuas y mutuas concesiones.

Frases de Concesión


 

Pierre-Joseph Proudhon vida y obra.

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